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LA RELACIÓN PADRES Y MAESTROS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

img-article-20-questions-to-ask-during-a-parent-teacher-conferenceEs importante entender que los niños se encuentran bajo la dirección de dos tipos de formadores: los educadores en la escuela y sus propios padres. Así, si tanto padres como educadores tienen un mismo objetivo,   y su relación debe ser adecuada, ya que de no serlo quien se verá perjudicado es el niño.

Según Eva Bach, experta en educación emocional, existen diez pasos para mejorar este tipo de relación:

  • La confianza de los padres en el profesorado no es opcional, debe ser imprescindible. Es necesario que los padres confíen en que los maestros son profesionales que saben hacer bien su trabajo. Si el niño percibe malos comentarios de sus padres hacia su maestro los niños no entenderán cómo los dejan en sus manos.
  • Debe existir sintonía de fondo: es decir, remar hacia un horizonte común orientado hacia la motivación, los objetivos, el esfuerzo, los valores y sentimientos, coincidentes entre ambas partes o, al menos, similares. Esto significa que los maestros y padres mantengan comunicación a través de la cual se mantengan informados en ambos sentidos.
  • Tener claras las funciones de cada uno: los padres deben estar en su lugar y los profesores en el suyo. Es lamentable observar cómo a veces los padres pretenden decir a los profesores cómo tienen que enseñar, y también cómo algunos maestros intentan dirigir los hogares de sus alumnos con sus propuestas.
  • En el colegio, los niños deben cumplir las normas de la escuela y en casalas que pongan los padres. Son dos espacios distintos, pero es conveniente seguir el mismo objetivo y a través de la comunicación llegar a acuerdos.
  • Comunicación asertiva: los padres y profesores deben comunicarse cuidando tanto el fondo como las formas, especialmente cuando no están de acuerdo en algún aspecto. El diálogo es una herramienta que se debe mantener con educación, madurez y respeto.
  • Valorar frente al hijo a susprofesores reconociéndoles en todo momento que ellos saben educar. Cuando no agrada un profesor, eso no significa necesariamente que sea inapropiado y poco valioso. Siempre hay aspectos positivos y merece la pena esforzarnos por saber cuáles son y decírselo a los hijos.
  • Los padres deben enseñar a sus hijos a respetar a sus maestros. Esta labor inicia por ellos mismos ya que si los pequeños observan un trato inadecuado de sus padres hacia sus maestros, ellos asumirán que ese es el trato que merece.
  • Enfoque positivo en la comunicación, tanto oral como escrita, a través de circulares o notificaciones.
  • Establecer una alianza con los profesores de los hijos, ya que ambas partes colaboran en la formación de los mismos.
  • Contribuir a reestablecer el prestigio social del profesorado: todos los maestros, son dignos de confianza e incluso admiración porque son quienes colocan las bases del desarrollo académico, e incluso de la personalidad de sus alumnos. Esta no es una tarea sencilla e implica mucha dedicación.

PARA FAVORECER LA CONCENTRACION Y EL ESTUDIO

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

estudioEl éxito escolar no depende sólo del colegio donde estudia el hijo. Los padres son responsables de una gran variedad de actitudes, valores y hábitos que los hijos adquieren durante el aprendizaje. Además, es posible ayudar a los niños a estudiar, ya que todos los alumnos pueden mejorar su rendimiento. El papel educativo de la escuela es indiscutible, pero no suficiente. Una educación completa no se logra por el simple hecho de acudir a una escuela de mayor o menor calidad.

El aprendizaje y adquisición de conocimientos por parte de los niños es una parte de la educación que los padres delegan a los profesores. Sin embargo, en casa se da una alta responsabilidad sobre el desarrollo adecuado de actitudes, valores y hábitos que les posibilitarán un éxito académico completo. Por ello, es importante estar conscientes que el papel de los padres es decisivo en el éxito escolar de sus hijos.

Todos los estudiantes pueden mejorar su rendimiento escolar. Nunca es demasiado tarde o temprano y los padres pueden contribuir a ello trabajando conjuntamente con los hijos. La base de esta mejora está en establecer un lugar y horario de estudio adecuados; en facilitarles unas técnicas de estudio básicas; en estimularles adecuadamente para que mantengan la motivación suficiente para alcanzar buenos resultados y en fomentar la lectura.

Es posible actuar en estos aspectos que afectan directamente al aprendizaje, teniendo siempre presente que éste es un proceso que requiere constancia y que, de lo que se trata, es de que los niños alcancen una autonomía de aprendizaje que les permita enfrentarse con éxito a sus estudios.

Es muy útil ayudar al niño a elaborar un plan de trabajo semanal basado en un horario de estudio personal y realista que pueda cumplir sin esfuerzo excesivo. El hacerle consciente de la importancia de organizar adecuadamente el tiempo y las ventajas que tiene utilizarlo correctamente sirve para que el hijo lo valore y sepa aprovecharlo sin tener que renunciar a sus actividades favoritas.

Elaborar un horario ofrece la utilidad de incluir en él tanto las actividades escolares como la diversión. Esto servirá para ayudar al niño a crear un hábito de estudio y para facilitarle la concentración y la dedicación necesarias para resolver sus tareas. Respecto de este horario de estudio debe establecerse de manera factible; estar adaptado al niño y sobre todo cumplirse.   Es conveniente cumplir el horario establecido y mantener siempre el mismo lugar para el estudio, puesto que la regularidad y los factores ambientales influyen en el rendimiento y en la concentración.

Para que el lugar de estudio sea adecuado, se puede sugerir lo siguiente:

  • Que siempre sea el mismo; de esta manera se evita que el hijo pierda tiempo explorando un territorio al que no está acostumbrado.
  • Debe ser tranquilo y estar lo más alejado posible de estímulos que puedan distraerle (televisión, fotografías, radio, teléfono, juegos, etc.).
  • Debe tener una buena iluminación; la mejor luz para estudiar es la luz solar indirecta. En el caso de luz artificial, conviene que el foco de luz esté a su izquierda para evitar sombras (o a la derecha si es zurdo).
  • Debe estar suficientemente ventilado; el cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno.
  • El mobiliario ha de ser adecuado, resistente y cómodo; la altura de la silla debe permitir que los pies apoyen sobre el suelo y la mesa debe ser de tamaño suficiente para distribuir en ella lo necesario.
  • El material debe estar en orden y al alcance de la mano.

Estas condiciones no son aplicables solo a niños mayores, sino que también son de utilidad para pequeños de edad preescolar. El niño puede tener una zona reservada con material educativo específico para su edad donde poder jugar, pintar, leer, o simplemente hablar de las tareas del colegio. De esta manera, en poco espacio de tiempo, pero con constancia, se pueden crear unos hábitos que irán adaptándose a medida que cambien sus necesidades educativas.

Como puede observarse, el papel de los padres en la educación de los hijos no es solo comprarles el material, pagarles sus cuotas escolares y llevarlos a la escuela. Hay mucho por hacer en casa y es determinante en el éxito que habrán de obtener en esta parte de la vida del niño, fundamental para su futuro.

LOS NIÑOS Y EL ARTE

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

ZOGRAFIKI--780x520Con el tiempo, educadores, psicólogos y filósofos han llegado a apreciar el valor que representa el arte para los niños y su importante papel educativo durante los primeros años de vida. Actualmente, muchos coinciden en que la exploración y creación con materiales artísticos ayuda a los chicos a adquirir una mayor sensibilidad con respecto al medio ambiente físico (por ejemplo, la forma, el tamaño y el color); promueve el desarrollo cognitivo (la toma de decisiones, la comunicación no verbal, y la resolución de problemas); e incrementa su desarrollo social y emocional (el sentimiento de individualidad, la apreciación del trabajo de otras personas y el aprender a compartir). Los niños pequeños que son alentados a realizar actividades artísticas también adquieren un sentimiento de logro y crecimiento que los impulsa a buscar su independencia y autonomía.

Para que los niños aprendan a apreciar y desear crear arte durante los primeros años no solamente hay que llevarlos a museos o anotarlos en cursos serios de arte. En realidad, todo lo que los padres o personas a cargo del cuidado de los niños deben hacer es proporcionarles materiales de arte que no son caros, y alentarlos a que desarrollen un interés por estas actividades. A continuación, mencionamos algunos consejos útiles para que salga a relucir “el Picasso” en su hijo:

Proporcionarle materiales que no sean tóxicos. Antes, conviene revisar las etiquetas sobre advertencias tóxicas y no comprar materiales que puedan ocasionarles irritaciones en la piel. Los útiles para dibujar (crayones, marcadores y tiza) deben ser lo suficientemente gruesos como para que puedan tomarlos con fuerza y no se rompan.

Limitar la compra de libros para pintar. Estos libros los mantienen tranquilamente ocupados, pero les bloquean la creatividad y no les enseñan un buen control motriz. Es mejor que hagan y coloreen sus propios dibujos.

Usar materias primas naturales. La arcilla natural, caracoles, hojas de árboles, piedras y arena, entre otros, les brindan una variedad ilimitada a los niños, para crear sus propios diseños.

Ofrecer papel que no sea caro. El papel de prensa es ideal para los chicos que quieren hacer dibujos grandes en el suelo, y el papel de colores puede utilizarse para recortar figuras, hacer collages, al igual que máscaras con platos de papel.

Es importante mostrarles cómo se utilizan estos materiales, pero también resistir la tentación de decirles qué y cómo deben hacerlo. Para que esta tarea no ocasione problemas domésticos, conviene tratar de buscar un espacio que resulte práctico para las actividades artísticas del niño, en donde tenga forma accesible de eliminar los desechos y en donde la “obra de arte” no se extienda a lugares que seas difíciles de limpiar.

Para trabajar creativamente con estos materiales, los chicos no deben sentirse restringidos con respecto al sitio o lo que tienen puesto. Puede incluso elaborarse un delantal con camisas o blusas viejas y atárselos en la parte trasera; son la mejor protección para que no se ensucien la ropa.

Si es posible, es el niño quien debe decidir cuándo quiere dejar de jugar. Si el chico no quiere continuar jugando y el adulto solicita que agregue algo a su diseño o que evalúe lo que ha realizado, sentirá que se le está violando su integridad creativa.

Cuando la obra de arte se encuentre en proceso o haya sido concluida, se puede pedir a los niños que hablen sobre lo que han creado.  Es importante que su arte sea comprendido, que se hagan comentarios al respecto, que se aprecie lo que ha diseñado y que se lo tome con seriedad.  Si el niño recibe apoyo, interés y estimulación, se sentirá motivado a crear sus propios diseños y tanto su ingenio, como pensamientos y sentimientos encontrarán un espacio favorable para desenvolverse y crecer.

LOS NIÑOS Y EL DEPORTE

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

Image of happy friends on the grass with balls looking at camera

Indudable es que todos los niños aprenden a caminar, correr y saltar. Esto se les da por naturaleza, sin embargo, si los padres propician la actividad física a los niños desde pequeños, su caminar será con mayor gracia y de manera más adecuada; su correr podrá alcanzar mayor velocidad y sus saltos serán más coordinados y alcanzarán mayor altura. Todo esto a los niños les encanta. Un poco de motivación, material o equipo adecuado y entrenamiento son suficientes para que el niño tenga mayores oportunidades de desarrollo en su vida, además de enormes beneficios para su salud.

Los padres que deseen dar esta oportunidad de practicar un deporte a sus hijos deben proponérselo desde que éstos son pequeños. Quienes no practican algún deporte o disciplina física desde temprana edad, difícilmente lo harán en su edad adulta. Desde pequeñitos, si practican algún deporte, su coordinación psicomotriz será muchísimo mejor, lo que trascenderá en beneficios más tarde, durante su actividad académica.

Las actividades físicas para los niños en edad preescolar deben ofrecerles oportunidades de desarrollo para la agilidad, la soltura, el equilibrio y la fuerza.  Esto debe proporcionar también al niño la sensación de estar jugando y al mismo tiempo de aprender a socializar con quienes serán sus compañeros. Algo importante que aprenden los niños en esta época de juego es a saber que es más importante la actividad que el ganar a los demás. Más tarde se desarrolla la competencia.

El deporte o la actividad física ofrecen múltiples beneficios a los niños que los practican. Entre ellos, beneficios físicos y psicológicos. Pueden encontrarse entre los primeros, algunos como los que a continuación se mencionan:

  • Aumento de la resistencia cardiovascular: que ayuda a prevenir la aparición de enfermedades propias del corazón.
  • Mejora la resistencia y la fuerza muscular que previene las lesiones musculares.
  • Aumenta la flexibilidad: el niño será más ágil, más rápido y tendrá menores riesgos de torceduras.
  • Conocimiento del propio cuerpo.
  • Mejor y más rápido desarrollo de las capacidades de coordinación.
  • Control de un alto nivel de movimientos básicos que le permitirán en el futuro realizar un deporte con posibilidad de destacar en él.

Beneficios psicológicos del deporte

  • Seguridad en sí mismo, ya que el hecho de ir superando retos anteriores hace que el pequeño perciba su capacidad de afrontar otros de mayor dificultad.
  • Aumenta la autoestima. Se da cuenta de lo que es capaz.
  • Desarrollo de la autonomía. El niño se hace consciente de que tiene gran capacidad para actuar de manera independiente.
  • Relaciones sociales con quienes se involucra en el deporte o la actividad.
  • Oportunidades de reconocimiento por sus logros.
  • Desarrollo de la capacidad en toma de decisiones.

Los deportes o actividades físicas son hábitos saludables. Su práctica es una de las mejores aportaciones que pueden darse a los hijos. Con ello se evita el que los niños sean esclavos del televisor, los videojuegos y todos esos nuevos equipos que la tecnología pone a su disposición.  Un niño que se mueve, que corre, que le gusta nadar, es un niño más sano. Promover las actividades físicas en los hijos es una inversión a largo plazo en felicidad y salud. Ellos seguro que lo agradecerán.

Este periodo vacacional es de lo más propicio para que los padres promuevan actividades al aire libre, en donde se practique algún deporte o cualquier actividad física. Esto también ayudará a que las vacaciones sean un tiempo especial para los pequeños y un espacio para fortalecer la unidad familiar.

AMIGOS IMAGINARIOS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

amigos-imaginarios2Este es un tema fascinante y al mismo tiempo inquietante para los padres. Por una parte, ofrece un recuerdo de lo vivido en la infancia cuando las hadas, los gnomos y tal vez algún héroe por ahí inventado eran compañeros de gratos momentos. Sin embargo, cuando de los hijos se trata y escuchan o se dan cuenta de una relación especial del hijo con algo inexistente, se genera inquietud, ¿será normal?

Desde que el niño tiene unos tres años hasta llegar inclusive a los diez, la imaginación es algo que crece y se desarrolla. Unos con mayor intensidad que otros, pero todos pasan por esa etapa. En esa edad ellos cuentan sus cosas sin temor. Es una forma de expresar sus deseos. La fantasía es necesaria para desarrollar la creatividad y para hacer ciertas compensaciones. Con ella, los niños se ven como héroes y las niñas como princesas y son felices. Además, en esas representaciones aprenden roles. Los niños saben que los héroes son valientes, las niñas que las princesas son educadas.

Vivir cerca de un niño es estar en contacto con esa enorme capacidad creativa e imaginativa. Su mundo es de fantasía y juego y en él dota de personalidad a objetos; los animales cobran humanidad; cosas, animales y personas interactúan libremente. Una taza puede hablar y un animal da consejos, mientras que el ser humano tiene una fabulosa capacidad para comunicarse con ellos.

Si nos remontamos a nuestra niñez o a la de otros adultos; si leemos de las vidas de grandes autores, todos de alguna manera tuvimos un amigo imaginario o muchos de ellos. Cuando se es niño existen seres como Santa Claus que es un viejito que trae juguetes y en ocasiones puedes jurar haberle visto en la noche de Navidad colocando los juguetes al pie de un hermoso árbol; hay también un ratoncillo amistoso que le encanta pagar a cada niño por cada diente que pierde y coloca una moneda bajo la almohada. Los mismos padres nos encargamos de crear personajes y dar vida a los protagonistas de los cuentos que les narramos.

Muchos conservan a su amigo imaginario de la infancia y lo convierten en un personaje confidente a quien se escribe en un diario o a quien se le cuentan penas y alegrías.

En la literatura y en las vidas de grandes personajes se encuentran amigos imaginarios que llegan a ser partes muy importantes. En un artículo reciente se mencionaba que Anna Frank tuvo una relación hermosa y muy fuerte con Kittie. Mantuvo una comunicación por escrito con una amiga imaginaria a quien le dirigió las cartas de su diario íntimo. Kittie era un personaje que solo Anna Frank conocía. Ella lo había creado porque necesitaba de alguna manera sentir que se dirigía a alguien al escribir. Requería tener una compañera a quien compartirle sus secretos más íntimos y todo lo que ella escribía. Fue su compañera para su creatividad.

Por estos motivos y algunos más – necesidad de compañía, de proyección (poner o ver desde afuera aspectos de uno mismo), de creación constante, de diversión, de atribuir un significado a la realidad, de crecer- los niños comparten su infancia con amigos imaginarios.

Generalmente las niñas son más comunicativas al respecto, debido a que la misma cultura permite a las mujeres jugar con la fantasía. Lo hacen en las casitas, la escuelita, las muñecas, etc. Pero eso no significa que los varones no tengan estos amigos. Ellos necesitan también de sus compañeros para poder liberar su expresión sin temor de avergonzarse.

Los amigos imaginarios viven todo lo que el niño desea que viva. Puede ser que les permitan existir por toda la vida, aunque lo más probable es que los dejen olvidados cuando encuentran personas a su lado que le permitan expresarse sin ser juzgado.

Burlarse o mostrar preocupación por la “existencia” de amigos imaginarios de los hijos es colaborar para que los escondan y tal vez les den más “vida” porque con ellos se sienten más comprendidos.

Los amigos imaginarios no son fantasmas ni síntoma de locura. Es la fantasía que todos tenemos dentro de nosotros y que ya no tenemos la valentía de vivir como cuando éramos niños.

 

 

 

 

 

 

TEMAS DIFÍCILES PARA TRATAR CON LOS HIJOS.

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar En Supera

 imagesEn la actualidad se ha dado una gran importancia a la comunicación con los hijos. Ya no son los tiempos de antaño, en los que cuando el hijo preguntaba sobre algún tema difícil, los padres podían responder tranquilamente con un: “ya lo sabrás a su tiempo” o “ no son cosas que debes preguntar a tu edad”. Si esto se hiciera ahora, lo único que se lograría sería el cerrar totalmente la comunicación con los niños y empujarlos a buscar en otras personas las respuestas a sus dudas.

Algunos autores recomiendan diez puntos que son de utilidad para cuando se trata de hablar con los hijos sobre temas que se consideran de cierta dificultad. Estos son los siguientes:

  • Elimine cualquier pendiente que deba atender.
  • Empiece temprano.
  • Escoja un lugar tranquilo y en donde sepa que podrán estar cómodos y sin interrupciones.
  • Muestre cariño e interés en todo momento.
  • Comunique sus propios valores.
  • Ayude iniciando usted la conversación.
  • Pregúntele qué sabe del tema y qué piensa al respecto.
  • Escuche lo que su hijo quiera expresar
  • Sea honesto en todo momento.
  • Sea paciente y no interrumpa ni sermonee.

Pueden agregarse muchos otros, pero tomar en cuenta los anteriores será de gran utilidad.

No dé por terminada la conversación sobre el tema hasta que le quede claro que el niño ha obtenido la respuesta que desea. Si se ha alargado mucho el momento, haga un resumen de lo hablado y programe otra cita para continuar. Recuerde que los temas deben ser agotados y que su hijo deberá sentirse satisfecho para no sentir el deseo o necesidad de buscar en otras personas una ampliación del tema.

El hijo debe saber que tanto en este tópico o en cualquier otro, podrá contar con sus padres para disipar sus dudas. Esto se logrará solamente si se le da tiempo para hablar y apertura para recibir sus comentarios sin juicios.

Entre los temas difíciles de tratar se pueden mencionar la muerte, el divorcio de los padres o personas muy allegadas, cuestiones sexuales, violencia, enfermedades mortales, la violencia, pornografía, drogas, alcoholismo, etc.

Puede parecer violento el pensar en hablar de estos temas con los hijos, sin embargo, ellos viven dentro de un mundo en donde estos problemas existen y no se puede ni debe sobreprotegerles ocultándoles su existencia. El evitar hablar con los hijos de estos temas les pone en mayor peligro de verse involucrados en esas problemáticas porque las desconocen; o bien porque la información que tienen es inadecuada. Es mejor pasar “el trago amargo” de hablar sobre estos temas, que vivir la realidad de verlos experimentando dentro de alguno de ellos.

Para saber cuál es el momento adecuado para hablarles de estos temas, se recomienda estar alertas a lo que se presenta cercano en el mundo de los niños. Si por ejemplo se habla mucho de algún escándalo dentro de la sociedad, no será posible evitar que llegue a oídos de los niños. Es el momento de hablar. Si algún pariente cercano está en proceso de enfermedad terminal, el tema de la muerte es conveniente; o si alguno fallece, hay que darse el tiempo para platicarles qué sucede.

Los temas de drogas, alcoholismo, sexo, pornografía, son convenientes tratarlos cuando el niño se encuentre próximo a terminar los últimos años de la educación primaria, esto es, cuando se encuentren alrededor del quinto grado. No es determinante esta sugerencia. Es bueno recordar que si algún problema es cercano al hogar, será conveniente conversar con los niños, escucharles sobre lo que entienden y sobre todo sobre lo que temen.

Prepárese antes de iniciar la conversación con sus hijos. Recuerde que dar sermones no les servirá; que criticar a quienes viven dentro de un determinado problema, les volverá parciales y no aprenderán a ser objetivos y, sobre todo, no hay que moralizar sin dar fundamentos. Las formas de vivir de un hogar siempre deben estar fundamentadas para que ellos puedan defenderlas en el futuro y entender los motivos por los que decidieron vivir de acuerdo con ellas.

Es importante saber que no hay tema más peligroso para los hijos que aquel que no ha sido tratado con sus padres dentro de su hogar.

LAS MENTIRAS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

mentiraTodos los comportamientos se aprenden de una u otra manera, y mentir no es algo que escape de esta afirmación. Los niños aprenden a mentir por diferentes razones y depende de las consecuencias que obtengan el que esa conducta se afiance o desaparezca.

Los niños siempre están aprendiendo de los modelos cercanos y en variadas ocasiones observan que los adultos no se apegan totalmente a la verdad. Entre algunas razones que los estudiosos sobre el tema han considerado como la base de contar mentiras, se encuentran:

  • Temor ante el enojo de los adultos. En ocasiones la reacción del adulto ante algún hecho es desmedida y el niño se asusta, por lo que prefiere alejarse de la verdad con tal de no vivir frente a la ira de sus padres.
  • Temor de no cumplir con las expectativas que creen que se tienen de ellos. Es frecuente que los padres festejen los aciertos y vayan dando información al hijo de su valor personal relacionado con esos aciertos. Por ello, cuando los resultados no son favorables, sienten que van a defraudar y mejor mienten.
  • Para evitar una reprimenda o castigo. Las consecuencias que los niños viven ante sus acciones no adecuadas son tan dolorosas y les lastiman tanto, que se niegan a reconocer su participación u omisión en alguna situación, con tal de no experimentarlas.
  • Para salvarse de una consecuencia extrema. Cuando la consecuencia es desproporcionada a la acción u omisión cometida, se prefiere mentir que vivirla.
  • Para obtener algo que se desea y no ha podido obtener de otra manera. En ocasiones el niño no obtiene atención más que en situaciones negativas y se da cuenta que para obtener algo debe estar pasando por algo, que aunque no sea cierto, le va a dar lo que desea.
  • Porque temen que con la verdad sus padres sufran. A veces ven en sus padres tanta fragilidad y un manejo poco adecuado de la tristeza, que con tal de no hacerles sufrir mienten.
  • Para llamar la atención porque de otra forma no han logrado obtenerla. Si han aprendido que solamente con determinada acción o situación será posible recibir atención de parte de sus padres, el niño determina mentir para ser tomado en cuenta.
  • Porque piensan que no van a ser entendidos. Cuando no han percibido que es posible equivocarse y que hacerlo es entendible, la mentira aparece como una opción, porque la cultura de casa es no equivocarse o cometer un error.
  • Porque han visto que mintiendo se puede evitar algo desagradable. Si han observado que algunas personas acuden a la mentira para salvarse de situaciones poco agradables, aprenden el camino de mentir para evitar encontrarse en una situación que no les gusta.
  • Porque observan que las personas cercanas mienten con frecuencia. Este aprendizaje es producto del modelaje. Si ven que se vale mentir, mentirán.
  • Para cumplir en complicidad. A veces el niño recibe la instrucción de mentir para sacar de apuro a otro.

Este es sólo un listado de probabilidades, y puede ser que no se encuentre en él respuesta específica en los motivos que puede tener su hijo para mentir. Es importante entender que cada caso es diferente y tiene su propia historia única y particular, y el querer saber porqué un niño miente hace indispensable analizar su situación personal.

La mejor manera para evitar que la mentira se vuelva un hábito en el hijo es analizar qué le ha llevado a alejarse de la verdad. Es importante crear una cultura de decir verdad siempre y aprender a vivir las consecuencias. Si el hijo miente por vez primera es importante hacerle ver, sin acusarle, que ahí no se encuentra la verdad. No etiquete a su hijo diciéndole que es un mentiroso, más bien invítele a decir la verdad, dialogue con él y felicítele cuando se atreva a decir la verdad, aunque no sea algo agradable. Si advierte que su hijo está mintiendo, acérquese a él y converse sobre el hecho sin acusarle; hágale preguntas que le lleven a decir la verdad, pero sin presión.

 

MANTENER UN VÍNCULO CON LOS HIJOS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

10112769-padres-e-hijos-en-jardinUn vínculo es un lazo que mantiene unido, y ese tiene siempre una razón de ser y estar. El vínculo con los hijos es la relación que con ellos se establece, desde el momento en que son concebidos, y no termina nunca.

Ese lazo ofrece seguridad, sentido de pertenencia, tranquilidad y la satisfacción de las necesidades básicas emocionales de sentirse querido, valorado y respetado. Todo ello de gran importancia para un desarrollo sano de la persona.

Establecer una buena relación con los hijos es fundamental para poder educarles, ya que sin ella no se da la apertura para aprender ni para recibir nada. Es decir, si no existe una adecuada relación entre el que educa y el educado, éste último estará cerrado a recibir cualquier orientación que el primero quiera darle…y no podrá aprender nada.

De esta manera, para establecer ese vínculo hay que enfocarse en la forma como nos relacionamos con los hijos, y en ello van comprendidos muchos temas: la importancia de asegurar que el hijo  sabe y siente que tiene un lugar espacial para cada uno de sus padres y en el hogar al que pertenece; las formas de satisfacer las tres necesidades básicas fundamentales para un desarrollo sano, que son que el hijo se sienta querido, se sienta valorado y se sienta respetado; el conocer y entender las leyes del comportamiento humano, para comprender el porqué de su comportamiento; las diferentes maneras de estimular al hijo(a) para impulsarlo a avanzar en su desarrollo; las formas adecuadas de comunicación ; los caminos para enseñar a tomar decisiones a los hijos; el establecimiento de reglas y consecuencias para crear un ambiente seguro; entre otros.

Otro punto importante en el tema de la relación o el vínculo con los hijos se refiere a esas formas que los padres debemos desarrollar para asegurarles que pueden confiar en nosotros, en cualquier circunstancia en que les toque encontrarse. Esto solamente será posible si cultivamos esa confianza sabiendo escuchar, no solamente oír lo que nos cuentan, cuando lo hacen. En caso de que no lo hagan, buscar la forma de establecer una adecuada comunicación continua y constante con ellos. Una buena escucha implica disposición, tiempo, alejar juicios y dejar que se expresen.

En la actualidad, los adultos nos encontramos envueltos en múltiples actividades y el tiempo escasea para cumplir con la importante tarea de educar. Una relación o un vínculo adecuado no significa satisfacer las necesidades fisiológicas y sociales que nuestro hijo tiene, sino atender a su parte emocional, lo que no puede darse a distancia, ni a través de mensajes que nos facilita la tecnología. Es indispensable incluir en esas múltiples actividades un espacio para lo más importante: la relación con mi hijo…con cada uno de ellos. El tiempo para educar es corto y no vuelve. Lo que se deja de hacer es difícil de rescatarlo. No se puede regresar a colocar cimientos después que ya se han levantado paredes. Así, cuando un hijo se encuentra en un momento importante, no se podrá hacer nada por él si no se ha trabajado en establecer y mantener una adecuada relación.

El programa de PECES (padres eficaces con entrenamiento sistemático) ofrece una guía específica para establecer ese vínculo, indispensable para la formación y desarrollo de los hijos. La primera y más poderosa herramienta que ofrece es el Tiempo Especial, que consiste en un mínimo de tiempo, diez minutos diarios en los que no hay juicios, órdenes ni regaños, sino un tiempo para profundizar en la relación, conociéndose y disfrutando de lo que se comparten padre e hijo. Las demás herramientas requieren del uso de este tiempo…ya que no se puede formar a un hijo o establecer cualquier tipo de relación con nadie si no se tiene tiempo disponible para hacerlo.

LA EDUCACIÓN SEXUAL INICIA EN EL HOGAR

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

 HERMANOS-2La sexualidad es parte de la vida del ser humano, y la educación para la vida inicia en casa. Por ello ese difícil tema, para muchos, debe comenzar bajo la dirección de sus primeros y más importantes educadores: sus padres.

La formación de la sexualidad debe iniciar desde los primeros años de vida, y empieza enseñando a nombrar las partes del cuerpo y continúa con los roles que se le modelan y exigen.

Es importante comprender que los pequeños inician a darse cuenta de su sexo entre los dos y tres años. Sabe que es niño o niña porque así se le nombra y porque a uno le ponen pantalón y a la nena vestido; o porque a una le compran muñecas y le colocan listones y aretes; y al otro le regalan balones, carritos y le peinan diferente. Incluso la costumbre hace distinción a través de colores: azul para el niño y tonos rosados para la niña.

Conforme los niños van creciendo van poniéndose en contacto con normas sociales que les van indicando qué acciones les están permitidas y cuáles no se consideran convenientes según lo marca la sociedad. La sexualidad es algo natural, parte del ser humano, y no algo que deba ocultarse ni revestir con matices de morbo, y del tema se derivan muchos subtemas, como la propia identidad sexual, el respeto, el pudor, el descubrimiento y la exploración de los órganos sexuales, el bañarse o no con los adultos, la información de dónde vienen los niños, entre muchos otros.

Revisando la opinión de expertos en este tema, recomiendan que el inicio de esta formación se refiere, para empezar, con el nombre que se da a los genitales. Ahí empieza la distorsión y el mensaje de que hay algo no muy bueno en ellos. La realidad es que los genitales tienen un nombre: pene, testículos, vulva o vagina. Estos nombres deben ser tan normales como: nariz, orejas, boca, y todas las partes del cuerpo, así como su localización en el mismo. Es fácil preguntarle al niño y pedirle que señale en dónde está su nariz, pero difícilmente se le pide que señale su pene o su vulva.

De igual manera el pudor se va desarrollando, de manera natural, y aprenden que mostrar su cuerpo al desnudo no es algo bueno. Efectivamente no conviene que se muestren sin ropa, pero no por ser algo malo, sino porque hay reglas sociales importantes que deben seguirse.

En cuanto al respeto que debe darse a esas partes del cuerpo, propio y de los otros, es importante que se les enseñe que debe respetarse en su totalidad, ya que todas las partes del cuerpo propio y de ajenos es importante y no debe tocarse ni dejar ser tocado si autorización. Es decir, se debe enseñar a respetar el cuerpo completo, el propio y de ajenos, y no sólo las partes genitales.

Entre algunas situaciones, que a muchos padres inquieta, es si es conveniente o no el bañarse con sus hijos. Esta acción depende de las culturas. Por ejemplo, en algunos países de Europa es normal, que toda la familia, incluyendo abuelos, se reúnan desnudos y disfruten dentro de un jacuzzi, situación que en Latinoamérica es impensable. Lo importante es que los adultos se sientan cómodos, porque si ellos sienten vergüenza o incomodidad al mostrar su cuerpo, es algo que los niños detectan de inmediato. Por ejemplo, si una niña pregunta a uno de los hombres de la familia ¿qué es eso?, señalando al pene, y el adulto responde con naturalidad, no hay problema alguno, pero si ve que el adulto se esconde o desvía incluso la pregunta, el niño entenderá que algo no anda bien.  En esto los padres deben estar de acuerdo, porque si para el padre no hay problema, pero sí la tiene para la madre, también el hijo o hija sabrá que hay algo extraño en esa situación.

El tema de la sexualidad es extenso y no bastan breves comentarios para disipar las dudas que a diario se presentan. Además, cada caso tiene sus antecedentes e historias que lo originan. Algunas familias pasan sin mayor problema las situaciones, pero las hay otras que se enfrentan a incomodidad, desorientación e inclusive a condiciones embarazosas. Lo importante es entender que este tema es importante en el desarrollo adecuado del ser humano, que la formación de un niño implica ofrecer una buena guía, y al ser sus padres los primeros educadores, deben estar informados y preparados en todo lo que a ello corresponde. Por ello, quien tiene en sus manos la responsabilidad de educar para la vida a un niño(a), debe informarse con detalle y sobre todo unificar los criterios de esa formación entre los que intervienen, es decir, la mejor educación, en todos sentidos, es aquella que se ofrece cuando los padres están en común acuerdo.

 

DAR TIEMPO CON POCO TIEMPO

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

pasar-tiempo-hijos-456nt080310 (1)En todas las etapas de la vida se aprovecha el tiempo que se tiene para hacer aquello que toca hacer y lo que gusta. Esto es parte de la vida, en cualquier época que toque vivir. Hoy por hoy, no es distinto, y lo que ha hecho la diferencia es que las madres de familia han encontrado la oportunidad de “vivir” fuera de casa, y con su salida de ella, además de los beneficios personales y profesionales que ha obtenido, ha participado en la “entrada” del papá a casa. Los hombres antes estaban más ausentes en lo que a las labores domésticas se refieren y sobre todo en su participación del cuidado de los hijos. No todo es malo, es más, actualmente hay un mayor equilibrio que antaño.

Así las cosas, y contando ahora con una apretadísima agenda de trabajo y compromisos sociales, además del crecimiento de las áreas urbanas, apenas queda tiempo para atender lo que nunca debe dejarse de lado: la atención a los hijos. Pero, no esa atención de llevarles y traerles de un lado a otro, sino de “estar” verdaderamente con ellos.

No se trata de agobiarse ni de enfocarse en lo que se está considerando un problema: la falta de tiempo. Sino en organizarse la vida para lograr solucionar ese abandono que muchos niños están experimentando, viviendo en un hogar, huérfanos de sus padres. El tiempo para los hijos debe tener el primer lugar en la agenda. Es importante entender que todos trabajamos por y para los hijos, pero lo importante es estar con ellos, porque la educación no se puede hacer a distancia, en los casos en que se trata de formar a una persona.

Por este motivo es pertinente organizar un horario, el de los hijos y pareja, de tal manera que todos participen y tengan tiempo reservado para disfrutar de su compañía. La sugerencia es involucrar a los hijos en esta decisión, y con ello se sentirán importantes, además ellos tienen grandes ideas para aportar que a veces sorprenden.

Es de utilidad considerar a la familia como una empresa, en la que se tienen juntas de gran importancia, de las que si se escapa se corre el riesgo de perder el lugar y además la responsabilidad de haber echado a perder el producto u objetivo, que son la armonía familiar y la formación de los hijos.

Organizar el tiempo permite atender lo que es importante, y no se requiere mucho…simplemente es que no se dejen de lado esos espacios en los que los padres están con sus hijos, les van conociendo en su desarrollo, en sus intereses y necesidades. Además, un tiempo en el que se disfruta por lo cual se vive, porque el motivo más grande de un ser humano es su propia familia y el más grande orgullo la trascendencia que le dan sus hijos…y la oportunidad de participar en el desarrollo de seres humanos valiosos e importantes para sí mismos y la sociedad.

LA TECNOLOGIA Y LOS NIÑOS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

desarrollo-infantil-2La tecnología es el tema actual, es la forma de vida de niños y adultos. Ha avanzado de manera impresionante y las formas adecuadas para su uso nos rebasan. Apenas estamos aprendiendo algo, cuando ya casi se ha vuelto obsoleto. Los niños están aprendiendo a vivir en un mundo así de rápido y siempre acompañados de la tecnología, lo que no se puede evitar, pero sí regular, como todo lo que es nuevo, para ir conociendo, poco a poco, los efectos que va produciendo en el desarrollo.

La pregunta de todos los adultos es cómo y cuándo introducir a los pequeños en la tecnología, cuando ya nacen inmersos en ella. La revolución digital ha cambiado las formas y tiempos para acceder a cualquier tipo de información, y en todas las casas, sea el nivel socio económico que sea, existe un ordenador, una tablet, una video consola, o como mínimo un celular. Lo interesante es que los adultos nos tomamos tiempo para aprender a usar algún equipo, cuando los niños prácticamente entienden de inmediato cómo hacerlo. Lo hacen por imitación, por intuición y de manera natural: es su mundo.

Al respecto de la pregunta de cómo y cuándo poner en contacto a los niños con la tecnología, Javier Urrea, doctor en Psicología y pedagogo terapeuta, comenta:

  • ‘Las nuevas tecnologías son un buen instrumento, pero de ellas hay que hacer un buen uso’. Esto quiere decir que el exceso en su uso es perjudicial para el niño. En cualquier caso, no hay una edad concreta para introducirlas en la vida del niño,pero sí pautas concretas sobre cómo hacerlo.
  • Los padres han de «saber que existe un teléfono y tablets, pero también para hablar, para jugar, para estudiar, para escuchar música o para leer».
  • Es conveniente que los padres, conozcan estas tecnologías y sepan manejarlas para enseñar a sus hijos a su vez a hacerlo de forma positiva y en el proceso explicarles el peligro que pueden encontrar en ellas.
  • No todo el contenido de Internet es apto para niños. ‘Hay que hacer un uso adecuado en tiempo y edad, porque lo que es propio para un niño de 14 no es propio para un niño de 7. Hay cosas que no son acertadas para un niño menor de edad’. En la mano de los padres está el poner filtros a la información contenida en Internet.
  • Las nuevas tecnologías sí tienen un lado positivo, y es que pueden ser un instrumento excepcional de aprendizaje para los niños, ya que podemos disponer de un elevado nivel de información en tiempo real. Además, existen cada vez más actividades para niños autistas, con TDAH o cualquier otro trastorno que se sirven de esta tecnología para ayudarles.
  • Lo peor son los riesgos que conllevan, todos ellos relacionados con el mal uso de las tecnologías’. Los niños están expuestos a peligros como el ciberbullying, grooming o sexting. El conocimiento por su parte de este tipo de acoso les ayudará a estar más protegidos y ser más precavidos.
  • Un niño puede llegar a obsesionarse con las nuevas tecnologías. Se puede decir que es adicto cuando al pedirle que deje el uso del teléfono, la tablet o el ordenador, el niño se siente mal y siente la necesidad de volver a usarlos. Es cuando podemos decir que tiene una dependencia. 

Mucho se habla sobre este tema en la actualidad y hay variadas opiniones, sin embargo, lo que más se está dando es que los padres conocen en teoría sobre los beneficios y riesgos que ofrece la tecnología, pero se envuelven en la misma y se olvidan de que los hijos necesitan guías y modelos para conducir sus vidas.

 

INDICIOS NO VERBALES DE ACOSO

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

nino-acosado-escuela-bullying-pEn algunas ocasiones los padres se sorprenden al saber que su hijo(a) ha estado siendo víctima de acoso escolar, y mencionan que su hijo nunca “dijo nada” que les pudiera haber llevado a sospechar por lo que estaba pasando.

Es importante entender que la comunicación no solamente se realiza a través de palabras, de hecho, éstas contienen apenas el 15% del mensaje. Hay muchas señales no verbales que que “hablan”, y es a ellas a las que hay que poner atención, sobre todo, porque el miedo bloquea el lenguaje verbal en muchos casos.

En este tema del acoso escolar es de gran utilidad el poner atención a esas expresiones que no requieren de palabras, pero que envían manifestaciones, más o menos claras, de lo que se está experimentando.

Algunos estudiosos del bullying, o acoso escolar, mencionan algunos indicios que son importantes para considerar:

  1. Presencia frecuente de moretones, rasguños o evidencias de golpes. Si bien es cierto que los niños y jóvenes son inquietos y a veces poco previsores y se lastiman con facilidad, si esto se presenta con mucha frecuencia es algo que debe atenderse e investigar.
  2. Pérdida frecuente de cosas personales e incluso dinero. Algunos niños o jóvenes son más despistados que otros, sin embargo, cuando es evidente que las pérdidas de material o dinero es algo que se presenta con frecuencia, no puede considerarse normal. Esto puede aumentar la evidencia de que algo anda mal cuando se les pregunta y evaden la mirada o dudan al responder.
  3. Constante mal humor o tristeza al regresar del colegio. No cabe duda de que no todos los días son buenos y a veces llegan cansados o algo les sucede que les pone de mal talante, pero esto no es normal si se presenta de manera usual. En este caso hay que observar y buscar el momento adecuado para charlar con el hijo (a).
  4. No quiere hablar o se molesta cuando se menciona un “amigo”, quien anteriormente se consideraba era apreciado por el niño(a) o joven. Si se pone atención, uno sabe quién o quiénes son los considerados “mejores amigos”, y cuando se ponen serios al sólo mencionarlo (os), o incluso es evidente que no quieren hablar de él (ella), es porque algo no anda muy bien y conviene investigar.
  5. Empieza a “sentirse” mal con frecuencia y trata de evitar ir a la escuela. El ir al colegio no siempre es algo que se desee, menos cuando se han desvelado, están en exámenes, o simplemente a veces porque la pereza hace presa de ellos. Sin embargo, no es natural que esto se presente a diario. Por supuesto, una revisada con el médico, en estos casos, es el primer paso, pero si no hay nada que indique enfermedad, la gravedad se puede encontrar en alguna situación que están experimentando en el colegio.
  6. El rendimiento académico disminuye. Este puede tener muchas causas, que van desde situaciones familiares, hasta verdaderas dificultades en el aprendizaje, y en todos los casos son focos de alerta de que algo sucede. Sin embargo, cuando en apariencia no existen motivos para esa baja de calificaciones, habrá que poner atención al tipo de relaciones y experiencias que están teniendo en la escuela.
  7. Inicios de insomnio. Este es un problema que se manifiesta como resultado de cualquier tipo de ansiedad. Los niños acosados pasan sus noches con gran angustia al saber que al día siguiente se tendrán que enfrentar a situaciones que les lastiman.

Cuando se pone atención a los hijos(as) es fácil aprender a “leer” lo que dicen sus cuerpos, y éstos no pueden “callarse” si algo les está sucediendo, sobre todo si ese algo es doloroso. Estar pendientes de esto puede evitar problemas, que de no hacerlo trascenderán y afectarán el desarrollo de la personalidad de su(s) hijos(as).

SEXTING, UN PELIGRO PARA LOS ADOLESCENTES.

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

sextingEn la medida que la tecnología avanza, además de las maravillas que ofrece, también se hacen presentes riesgos que son importantes de vigilar en casa. Hay varios de ellos para los adolescentes, y por ahora se mencionará el que se ha denominado SEXTING, que de dos años a la fecha se está poniendo de moda, con altos riesgos para la salud mental y la seguridad de los adolescentes.

Esta moda consiste en el envío y distribución de fotografías o videos eróticos a través del celular. Y aunque las instituciones educativas, gubernamentales y judiciales ya conocen el tema, en casa el problema es ignorado por muchos, y, por eso, el acoso y los problemas físicos y mentales que sufren los (as) adolescentes víctimas, no se hacen esperar.
Lamentablemente esta situación, en lugar de disminuir, aumenta y preocupa. Se tienen estos datos que se pueden considerar alarmantes: en Estados Unidos, uno de cada cinco adolescentes usa su celular para tomarse fotos “sexys”. En México, el 45% de los adolescentes compartió material erótico por medio de sus celulares.

Quienes se han dedicado al estudio de ello mencionan que la motivación para que un adolescente se tome fotografías con contenido erótico, para luego enviarlas a sus amigos, desconocidos o pareja, son varias. Entre ellas son:

  • Presión social: los adolescentes víctimas del Sexting pueden tener baja autoestima y creen que así van a ser aceptados por un grupo social determinado.
  • Exhibirse: muchos jóvenes practican el Sexting con tal de exhibirse, atraer, llamar la atención de una o más personas. Es su manera de ser popular o ganar reputación social.
  • Coquetear: por medio del Sexting, muchos adolescentes buscan atraer a la persona que les gusta.
  • Por compromiso: enviar fotografías eróticas puede ser una señal de compromiso y confianza hacia un amigo o pareja.
  • Ingenuidad: muchos adolescentes no miden los alcances de tomarse y enviar fotografías de este tipo, sólo cuando ya es tarde.

Entre los variados riesgos que esta moda implica se encuentran la enfermedad emocional, el aislamiento y hasta su propia seguridad. Esta práctica ha registrado situaciones como:

  • Acoso escolar.
  • Extorsiones y humillaciones.
  • Crisis de ansiedad.
  • Depresión.
  • Deserción escolar y bajo rendimiento escolar.
  • Problemas alimenticios.
  • Problemas con el sueño.

Por lo anterior se alerta a los padres de familia y se les recomienda estar pendientes de sus hijos y atender lo siguiente:

  • Los púberes y adolescentes deben saber que todo lo que se comparte en Internet, chats o redes sociales es visto por cientos de personas. Por eso, los padres deben hacer hincapié en la necesidad de ser cuidadosos con la información que se comparte por estas vías (datos personales, fotos, etc).
  • Es necesario advertirles que no se debe hablar con extraños por medio de chats, conversaciones telefónicas, Facebook, Twitter, Instagram y otras redes sociales. El contacto con extraños da pie para que el adolescente sea engañado o manipulado.
  • A los adolescentes también se les debe aclarar que el uso, manipulación y producción de material pornográfico de menores de edad es un delito y puede tener consecuencias legales.
  • Se debe inculcar también el respeto por su cuerpo y su intimidad. Recalcarles que nadie tiene derecho a obligarlos a hacer algo que ellos no quieren hacer.
  • Si un hijo es víctima del Sexting, habla con él (ella) y si es necesario no dudes en denunciar el hecho.

PREVER PARA NO TENER QUE CORREGIR

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

Portrait Of Hispanic Family In Countryside

Portrait Of Hispanic Family In Countryside

El apoyo de los padres es importante en la actualidad, tanto para la comprensión de sus hijos, como para ofrecerles orientaciones para prevenir y afrontar las conductas de riesgo que pueden surgir en esta etapa, ya sea entre hermanos, familiares, amigos y vecinos.

La prevención de un riesgo se inicia en la propia familia con la adquisición de herramientas protectoras, que implican atención y tiempo para los hijos. Entre ellas se deben considerar:

*Cuidar la autoestima, promover y vivir los valores, conocer y hacer una identificación de los riesgos. Los padres no deben dar respuestas parciales y tranquilizadoras ante los problemas de sus hijos, deben buscar respuestas más completas, aunque a veces parezcan dolorosas o incómodas.

* Hablar con la verdad, orientar, escuchar, entender, pero, sobre todo demostrar afecto, aún en los casos en que se dé la separación física o afectiva de la pareja. Esto no debe convertirse en un obstáculo para apoyar a los hijos.

* Buscar tener una buena comunicación, dejar que los hijos hablen y escucharlos, aunque parezca que son temas sin importancia.

* Conocer a los amigos de los hijos y procurar no criticarlos, aunque se tengan razones para ello, porque eso hará que se molesten y se rompa toda posibilidad de comunicación. Si se considera a sus amigos mala influencia, hay que ayudarlos a ser críticos, a analizar las situaciones y los actos de las personas, que aprendan a decidir lo que está bien o mal.

* Tener momentos de convivencia familiar, que asegure el deseo de estar en el hogar, por ejemplo, jugar a la lotería, cocinar juntos, salir a caminar por la noche, ver y comentar películas, etc.

* Procurar tratar a todos los hijos con el mismo amor y respeto, es básico para fortalecerlos, si se sienten amados sentirán el apoyo de los padres se sentirán comprendidos y se abrirán a recibir orientaciones, lo que es de utilidad para prevenir y afrontar las conductas de riesgo que podrían surgir en esta etapa.

Es muy importante entender que los hijos no pueden educarse solos, que necesitan de sus padres y que la educación es un entrenamiento que por fuerza requiere tiempo.

Toda edad requiere atención y por lo general se piensa que es mayor la necesidad de éste durante la infancia, pero ese pensamiento es totalmente errado. La formación termina cuando la adolescencia concluye y después de la infancia viene la pubertad…y luego la temida adolescencia. A diferencia de la pubertad, que comienza a una edad determinada a los doce o trece debido a cambios hormonales, la adolescencia puede variar mucho en edad y en duración en cada individuo pues está relacionada no solamente con la maduración de del individuo, sino que depende de factores psico-sociales más amplios y complejos, originados principalmente en el seno familiar.

En esta etapa de la pubertad y la adolescencia los padres deben de brindarles más confianza a sus hijos y sobre todo comprender los ya que muchas veces por los cambios tanto físico como psicológico de ellos se vuelven inestables en sus comportamientos, se muestran rebeldes, no obedecen y no les gusta que les pongan reglas. Por tal razón los padres deben comprenderles más y mantenerse firmes, pero sin olvidar el reconocerles en sus aciertos y comportamientos adecuados.

Las principales conductas de riesgo en el adolescente son las adicciones, el vandalismo, el suicidio, el embarazo no deseado, la violencia familiar, la deserción escolar y los trastornos alimenticios. La cercanía con ellos permitirá detectar oportunamente ccualquier cambio positivo o negativo, para así poder ayudarlos a superar esta etapa sin eventos que les puedan dañar.

LOS BUENOS MODALES

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

fotonoticia_20141201111155_800En la actualidad, los buenos modales parecen extraños y hasta pasados de moda. Parece que la vida va tan de prisa que ya no hay tiempo para tener un buen detalle con los demás. Lo malo es que no son precisamente detalles sino muestras de respeto, el cual, con la desaparición de esas expresiones, también se está desapareciendo.

Esto es una verdad que no podemos ignorar, se constata día a día en las calles, los colegios, las universidades, los lugares de trabajo y los distintos escenarios donde las personas se interrelacionan unas con otras.

Recién me he encontrado un artículo que habla de 10 modales que parecen estar en extinción, escrito por Pablo Rodríguez, y que lo ofrece como un aporte para rescatar ese tipo de educación.  Conviene revisarlos:

 1.- Saludar al entrar a un lugar y al abandonar un recinto: “Buenos días”, “Buenas tardes”, “Hasta luego”, “Buenas noches”. Un simple saludo o despedida pueden hacer la diferencia. Indican respeto por el resto de las personas, buenas costumbres; en definitiva, buenos modales.

2.- Dar las gracias: Puede parecer extraño decirlo, pero cada vez menos personas están dispuestas a realizar el sencillo gesto de agradecer. Aunque la persona que nos haga un servicio esté cumpliendo con su trabajo, aunque sea lo esperable que realice determinada acción, dar las gracias permite cerrar un ciclo, y cada vez que lo hacemos, dejamos detrás nuestro, la imagen de que se valora lo que la contraparte hizo. No es difícil, y aporta mucho.

3.- Pedir por favor: En lugar de dar una orden, o de exigir un servicio porque se está pagando, el pedir por favor necesariamente implica que la contraparte adoptará una actitud positiva. No se trata de rogar, no se pierde el orgullo, no es ser menos valientes. Es una cortesía, una frase breve que puede hacer una gran diferencia.

4.- Ceder el asiento a quienes lo necesiten: antaño una costumbre casi instantánea, hoy se bate en una triste retirada. No sólo en el tren subterráneo o los buses urbanos -donde para hacerlo más grave aún existen asientos marcados que son ocupados por quienes no les corresponde-, sino en todos aquellos espacios en que el sentido común nos indica que alguna persona necesita el asiento más que nosotros. Denota buena educación, modales, respeto y empatía.

5.- Sentarse correctamente y no recostarse como, literalmente, ocurre hoy: ¿Cuántas veces hemos visto a personas literalmente “desparramadas” en sus asientos? Es verdad que existe libertad, nadie cuestionaría eso, pero también es cierto que, en espacios públicos, una señal de respeto y preocupación por los demás y uno mismo es sentarse correctamente. En la casa, en la privacidad del hogar, ya habrá espacio y tiempo para sentarse como a cada uno le parezca.

6.- Sacarse el gorro, víscera, sombrero o lo que sea que tengamos en la cabeza cuando estemos en una situación más formal: Cada vez más, es posible ver que los gorros parecen pegados a las cabezas, ya que da lo mismo la situación, nadie parece dispuesto a sacárselos, aunque la ocasión así lo amerite, aunque sea un espacio cerrado, aunque la persona que tenemos en frente merezca nuestro respeto. Esto puede cambiar muy fácilmente.

7.- Mirar a la cara a quien te está hablando y no al teléfono móvil: No eludir las miradas, no ver hacia otro lado en señal de aburrimiento, no concentrarse en el celular que nos controla y nos hace faltarle el respeto al que tenemos en frente. Mirar a la cara, prestar atención, mostrar interés. No desafectarse del otro, de lo que dice y de lo que nos quiere comunicar.

8.- Dejar pasar primero a las mujeres: Esto parece sacado de un libro de la antigüedad. ¿Quién es el caballero que lo hace actualmente? ¿Quién tiene la costumbre de dejar que ellas pasen primero? ¿Cuándo se perdió este gesto de buena educación? Por más que estemos en tiempo de igualdad de género, la caballerosidad sigue siendo un bien necesario.

9.- Expresarse correctamente, sin garabatos o groserías de por medio, para que te entienda tu interlocutor: Cada vez las expresiones groseras o de garabatos se meten con más fuerza dentro de todas las conversaciones. No se trata de no decirlos, que cada cual verá en su espacio privado cómo lo hace, pero hay momentos en los que conviene darse cuenta de lo que uno está diciendo, con quién está hablando, y cómo relacionarse de una manera que muestre educación y buenos modales.

10.- Escuchar sin interrumpir, en vez de hablar todos a la vez: Sana costumbre, buenos modales. El que habla más fuerte no es el que tiene algo más importante que decir. Y escuchar al otro permitirá tener un diálogo. Si todos hablamos a la vez, al final costará más entenderse. Algo tan simple y lógico, hoy parece estar rumbo a la extinción.

De manera adicional menciona el ofrecer ayuda, con acciones simples, a alguien que lo necesite, con acciones sencillas, como abrir una puerta, ayudar con una bolsa pesada, dejar cambiarse de carril a un auto, en fin, tener la actitud proactiva de resucitar esas costumbres tan sanas que han hecho desde siempre que la convivencia sea más amigable y feliz, con empatía, pensando en el otro, y contribuyendo a que todos nos desenvolvamos en un marco de respeto y, por cierto, de buenos modales. La verdad es que éstos jamás estorban y ofrecen mucho. Quien tiene buenos modales destaca y hace la diferencia en las relaciones.

LOS HIJOS DE HOY

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

adolescenciaEl tema de los hijos de hoy siempre será actual, y siempre tendrá incógnitas para los padres, como también siempre requerirá de mucho esfuerzo el educarlos.

En este tema les comparto un artículo que me he encontrado y que consideré fuerte, pero importante para reflexionar. Es de autoría de Margarita Rosa de Francisco, que ha publicado sobre el “temer a los hijos”, mencionando que la dictadura de un niño es implacable y que hoy en día los adolescentes mandan.

Se los transcribo para su reflexión:

La dinámica empieza cuando a los padres les da miedo ponerles límites a sus hijos y la famosa calidad de tiempo es usada para convertirse en sus empleados. Incapaces de dar una orden sin explicaciones ni de decirles un no perentorio sin tener que rendirles cuentas, preparan el terreno para que cuando el niño se vuelva adolescente los vea como unos ineptos.

En esta época crítica, la tensión se recrudece. Los adolescentes mandan. De hecho, son la población que no solo rige a los confundidos papás que bailan al ritmo de su caos hormonal, sino al planeta entero. Son los reyes empoderados por el sistema comercial y es a ellos a quienes hay que satisfacer a como dé lugar con productos que aumenten su sed de novedad como videojuegos frenéticos, youtubers rechinantes, música que potencie el ardor de su libido y películas que resuenen con el drama que tanto les apasiona protagonizar. Las marcas se desviven por seducirlos en una movida histérica compatible con esa generación vulnerable todavía a medio formar que con razón siente que el universo gira a su alrededor. Además, los jovencitos de ahora son tan inteligentes que intimidan a sus padres con su lógica y frases lapidarias como “yo no pedí venir a este mundo”. (Recuerdo haber usado, yo también, a mis 15 años, aquella línea infalible). Los papás, estupefactos, no pueden sino encajar esa puñalada trapera y arrancarse los pelos sin saber para qué psicólogo pegar.

Si el amor es la base de la educación, ¿cómo enseñar desde ahí que no todo puede ser complacencia e inmediatez? La dictadura de un niño mal educado es implacable y utiliza instintivamente la culpa fundamental que padecen algunos padres para chantajearlos y dejarlos sin campo de acción. Casi hay que pedirle cita para reprenderlo.

Me pregunto si más que endiosar las habilidades tecnológicas, talentos, velocidad y aptitudes matemáticas de los muchachos, se pudiera cultivar desde temprano su inteligencia emocional, la que necesita el mundo con urgencia, esa que tiene que ver con la tolerancia a la frustración, la auto observación, el reconocimiento de sentimientos propios y ajenos, la reflexión. ¿Es posible?

Si el amor es la base de la educación, ¿cómo enseñar desde ahí que no todo puede ser complacencia e inmediatez? En este estadio infantil de la psiquis es donde se quedan estancados los tiranos y los líderes megalómanos, niños jugando a gobernar sin grandeza y sin capacidad de introspección. Padres de hoy, ¿no les da más miedo criar Trumps y Maduros?

Da gran temor responder esta última pregunta de la autora, pero hay que dejar de lado el miedo y actuar.

EDUCAR A LOS HIJOS

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

Cómo-educar-a-tus-hijos-sobre-el-orgullo-gay-y-la-educación-sexual-LGBT-Photo2La tarea de educar hijos en la actualidad es una tarea que tiene variadas dificultades, y se ha convertido en un desafío. Los esquemas de formación son diferentes a los de antaño y tratar de formar a nuestros hijos como lo hicieron nuestros padres con nosotros, ya no es suficiente, ni efectivo. Los niños de hoy día están expuestos a situaciones que van desde crecer en hogares donde ambos padres trabajan, convivir en un ambiente de cambios generados por el impacto de los grandes descubrimientos tecnológicos como  internet y los videojuegos, hasta la vulnerabilidad al uso temprano del alcohol, droga y vivencia no responsable de la sexualidad.

Por otra parte, los medios de comunicación ejercen una influencia que es cada vez más impactante y presenta altas exigencias por alcanzar modelos ideales de belleza, poder, dinero, éxito y fama. Esta situación lleva a que los padres se cuestionen, sientan inseguridad y hasta angustia sobre la manera en que están educando a sus hijos.

Los padres actuales sienten que tienen poca seguridad y muchas dudas con respecto a la buena formación de los hijos; no saben si es adecuado sancionar o no, se han olvidado de establecer reglas, desconocen cómo establecer límites y son muy flexibles, y no saben si conviene prohibir o permitir determinados comportamientos. Ser padres en el mundo actual plantea constantes dilemas entre lo que es bueno y es malo, lo que debe hacerse y lo que no, lo que se debe o no exigir, lo que lleva a la inconsistencia en el trato con los hijos, quienes se sienten desconcertados.

Sin embargo, no todo es negativo en el mundo actual, al contrario. Hoy existen mayores oportunidades de educación y trabajo, se tiene posibilidad de conocer más sobre el desarrollo infantil y juvenil y se cuenta con ayudas que antes no se tenían. A su vez los niños están cada vez más informados, abiertos a otras culturas y con una gran capacidad para aprender y conocer el mundo.

No existen padres perfectos, sino la intención de formar buenos hijos, capaces y fuertes en su personalidad, para lo cual hay sugerencias que son de utilidad, como las siguientes:

  • Disfrutar y compartir con los hijos, la presencia activa y consistente de los padres brinda a los niños algo que nadie más puede darles: un modelo de vida amoroso y estable.
  • Fijar límites y reglas y enseñarles a entender porqué es importante aceptarlos y cumplirlos.
  • Promover una relación basada en el respeto mutuo, en el manejo firme pero comprensivo y cariñoso de la autoridad, en la aceptación de la singularidad y una actitud razonable permisiva, son un terrero favorable para que los niños formen valores positivos que promuevan su desarrollo personal y social.
  • Comprender y aceptar la manera de pensar, opinar y la lógica infantil propia de cada hijo; respetar su individualidad es un acto de amor.
  • Enseñarle con el ejemplo los valores que queremos transmitir; los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen.
  • Enséñele a conocerse, quererse y respetarse a sí mismo; una autoestima fuerte es la mejor herramienta para manejar el mundo.
  • Dejar al niño tomar decisiones y hacer elecciones propias; estos son aprendizajes básicos que le ayudarán en el futuro a optar con cierto criterio frente a situaciones vitales.
  • Aprender a comunicar con respeto y asertividad las normas y las reglas, pero también las emociones, necesidades y sentimientos.
  • Estimular el humor, el optimismo y las actitudes positivas; estas hacen la vida más amable y aumentan la posibilidad de enfrentar con éxito las diferentes situaciones de la vida, especialmente las adversas y difíciles.

La lista puede ser grande, pero lo que más se requiere es poner en práctica, de manera consistente, todas o algunas de estas sugerencias.

LA SOCIALIZACIÓN A TRAVÉS DE LA FAMILIA

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

familia-1Los padres son los primeros y más importantes agentes socializadores de sus hijos. La socialización aporta dos aspectos fundamentales para la vida humana: facilita las bases y estructuras para la participación adecuada El niño necesita ser adaptado y adaptarse a su medio social; hace posible la sociedad, ya que, a través de la transmisión de valores y principios éticos de convivencia, de generación en generación, se construye y se mantiene la sociedad.

El papel fundamental de los padres consiste en asegurar la supervivencia de los hijos y también su integración sociocultural. La familia constituye en sí misma un contexto sociocultural a través del cual llegan a los niños muchas de las actividades y elementos que son característicos de esa cultura, logrando así que la mente infantil se llene de contenidos, normas y reglas de convivencia que les permita desarrollarse como seres sociales. El tipo de familia en la que nace y se cría un niño influye significativamente a las creencias, valores, expectativas, roles, comportamientos, e interrelaciones que tendrá a lo largo de su vida.

Por otra parte, las funciones que debe asumir la familia son:

  1. a) El desarrollo emocional y de la autoestima. La familia es el escenario donde el sujeto se construye como persona adulta con una determinada autoestima y un sentido de sí mismo, que le proporciona un cierto nivel de bienestar psicológico para enfrentarse a la vida cotidiana, a los conflictos y situaciones estresantes. Dicho bienestar está relacionado con la calidad de las relaciones de apego que las personas adultas han tenido en su niñez. Es, por tanto, a través de la familia desde donde se empieza a formar la idea que el individuo tiene de sí mismo (autoconcepto) y la valoración de uno mismo que resulta de dicha idea (autoestima). Así, se define la autoestima como la satisfacción personal del individuo consigo mismo, la eficacia de su propio funcionamiento y una actitud evaluativa de aprobación que siente hacia sí mismo.
  2. b) La maduración psicológica y el desarrollo de la personalidad. Elementos considerados como herramientas básicas para la vida futura donde se deberá afrontar retos, así como asumir responsabilidades y compromisos que orientan a los adultos hacia una vida fructífera, plena de realizaciones y proyectos e integrada en el medio social.
  3. c) La transmisión de valores y de la cultura. Aspectos que hacen el puente entre el pasado (la generación de los abuelos y anteriores) y el futuro (la nueva generación: los hijos). Los principales elementos de enlace entre las tres generaciones (abuelos, padres e hijos) son, por una parte, el afecto y, por otra, los valores que rigen la vida de los miembros de la familia y sirven de inspiración y guía para sus acciones.
  4. d) El apoyo emocional. Elemento vital para enfrentar diversas vicisitudes por las que pasa el ser humano. La familia puede ser un “seguro existencial” que permanece siempre a mano y un elemento de apoyo ante las dificultades surgidas tanto fuera como dentro de ella.

Además, la familia desempeña, dos funciones psicológicas esenciales para el ser humano: la socialización y la construcción del autoconcepto y la autoestima. A través de la socialización familiar las personas se convierten en seres sociales, asumen las reglas del juego que necesitan para enfrentar la vida, aprenden a entenderse a sí mismos y se forman una imagen de lo que son y del mundo que les rodea.

La familia crea en el niño las bases de su identidad y le enseña cuáles son las normas de convivencia que ha de asumir, proporcionándole un sistema de creencias que, aun no siendo inmodificable, sí se mantiene, en gran medida, a lo largo de toda la existencia del individuo.

A la familia le corresponde, entre otras, las siguientes tareas:

  • Asegurar la supervivencia de los hijos, su sano crecimiento y su socialización.
  • Aportar a sus hijos un clima de afecto y apoyo sin los cuales el desarrollo psicológico sano no resulta posible. El clima de afecto implica el establecimiento de relaciones de apego, un sentimiento de relación privilegiada y de compromiso emocional.
  • Aportar a los hijos la motivación que haga de ellos seres con capacidad para relacionarse competentemente con su entorno físico y social, así como para responder a las demandas y exigencias planteadas por su adaptación al mundo en que le toca vivir.
  • Enseñar a los hijos aprendizajes y hábitos de vida saludables.
  • Tomar decisiones por ellos hasta tanto no sean capaces de tomarlas por sí mismos.

De acuerdo a lo anterior, la verdadera educación inicia dentro de la familia y es de alta importancia entender esta responsabilidad, tanto para los hijos como para la sociedad.

 

¿QUÉ HACES PARA QUE TU HIJO SEA UN CABALLERO?

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

1438803226255El hecho de que el mundo haya cambiado y los roles de mujeres y hombres hayan tomado rumbos distintos no implica que los niños deban quedar al margen de esa gran habilidad que es ser un caballero.

Querer enseñar buenos modales a los niños cuando ya los ven dentro de la sociedad es algo que puede considerarse demasiado tarde. Hay un dicho que dice: “árbol que crece torcido, jamás su rama endereza “. Cumplir todos los caprichos del niño de tus ojos es una tentación muy grande, pero hay que recordar que se está formando al hombre que será mañana. También hay otro dicho que menciona: macho se escribe con m de «mamá». Sí, los niños aprenden en casa a ser irrespetuosos con las mujeres, a que los atiendan su mamá o sus hermanas, a que la violencia de género sea de lo más normal.  Hay que tener cuidado con lo que se les enseña a los hombrecitos, y con ello asegurar que el día de mañana no se convierta en un chico que anda de mujer en mujer, sin conocer lo que es la fidelidad, o que se convierta en un irresponsable o un ser violento con el género opuesto. Aquí se dan algunos tips que hay que tener en mente si se desea que el rey de la casa lo sea por las razones correctas.

Un modelo a seguir

Puede ser su papá, su abuelo, su padrino, su primo mayor. Es importante que tenga una imagen masculina positiva en su vida, y que esta persona quiera y respete a su mamá y a sus hermanas. El ejemplo es bueno, pero también hay que explicarle las cosas para que las entiendan «eres tan capaz como esa niña lista de tu clase» y también «no seas brusco con tu hermana, aunque seas más fuerte, no está bien aprovecharse de ello», o “las niñas son tan valiosas como tú y merecen respeto”.

Que ayude a los demás

Hay que enseñar al hombrecito a ser educado con las demás personas sin importar su sexo. A ofrecer ayuda, a quienes no pueden hacer algo y a otros simplemente por colaborar. Es importante que vea cómo los adultos se ayudan unos a otros e invitarlo a que él haga lo mismo.

Buenos modales

Desde pequeño debe comprender que saludar al llegar a un lugar, comer con la boca cerrada y decir «por favor» y «gracias» no es opcional. Muchos niños aprenden a ser groseros porque sus padres lo permiten, o bien, porque ellos toman la responsabilidad de lo que el niño hace. Con eso no aprenderá nunca a ser amable por propia iniciativa.  Ser amable y colaborador es algo que puede convertirse en una regla de casa.

Reconocer sus esfuerzos

Es importante que reciba agradecimiento cuando haga algo para ayudar a otros o cuando se comporta amablemente. Eso le hará entender que comportarse de esa manera es algo que le dará beneficio de ser reconocido como bien educado.  Además, les hace sentirse satisfechos de sí mismos y aprende que haciendo lo correcto le ofrecerá esa recompensa personal.

Que se gane las cosas

 Es una parte de la formación el que sepa apreciar y comprender que para obtener algo hay que realizar un esfuerzo. Conviene que sepan que del trabajo que realizan sus padres depende las cosas materiales que puedan disfrutar, como comida, juguetes, vacaciones, etc.  No se trata de cobrarles a los niños lo que haces por ellos, pero sí que entiendan que nada en la vida es gratis. Darles tareas, sobre todo si son «típicamente femeninas» como lavar los platos o preparar la cena de vez en cuando, y recompensarlos por ello, ayuda a que comprendan que las cosas cuestan y que tanto hombres como mujeres son iguales en cuanto a sus responsabilidades en casa.

Cuando la mamá no tiene una actividad remunerada fuera de casa, es muy importante que los hijos entiendan que no es que la mujer deba estar en casa, cocinando, limpiando y cuidando niños, sino que es un trabajo colaborativo, y que ambos papeles – trabajar fuera o dentro de casa- son merecedores de reconocimiento.

PADRES QUE PROTEGEN DEMASIADO

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

 

sobreproteccionPara que los niños tengan un buen desarrollo emocional, necesitan sentirse queridos y cuidados por sus padres; sin embargo, un exceso de protección puede ocasionar más problemas que ventajas. La sobreprotección es un mal moderno. En el pasado los padres no daban cuidados excesivos a sus hijos. Tal vez porque eran familias tan numerosas que hubiera sido imposible ofrecer tal cuidado a cada uno de ellos. Los niños de la actualidad son considerados como soberanos y nuestra excesiva protección les convierte en tiranos.

Es lógico que todos los padres quieran lo mejor para sus hijos: los mejores alimentos, los cuidados médicos más avanzados, la ropa más bonita y los juguetes más estimulantes, pero bajo esta premisa algunos de ellos envuelven a sus niños entre algodones sin darse cuenta de hasta qué punto pueden perjudicar con ello el desarrollo de su personalidad. Este tipo de padres, viven tan pendientes de sus vástagos que ponen un celo desmesurado en sus cuidados y atenciones; ven peligros donde no los hay y les ahorran todo tipo de problemas, pero a su vez, les privan de un correcto aprendizaje ya que no les dejan enfrentarse a las dificultades propias de su edad de donde podrían extraer recursos y estrategias que les servirían para su futuro.

¿Cómo saber si soy un padre o madre que protege demasiado? Muchos son los indicadores que pueden servirnos de ayuda a la hora de pensar si se está protegiendo en exceso a los hijos. Una las principales características de los padres que protegen en exceso, es cuando se confunde la forma de expresar el amor; es decir, se demuestra el cariño al facilitarles a los hijos sus tareas, y solucionarles todo para que no se molesten, evitando así que se esfuercen por conseguir algo que necesitan.

Para evitar estas situaciones e identificar sí se está cayendo en este tipo de padre que protege demasiado, conviene poner atención en cómo se reacciona cuando un hijo solicita algo, hacer una pausa y preguntarse antes de actuar: ¿A quién le corresponde, a él o a mí?, ¿Lo puede hacer por sí mismo? ¿Es una excepción que le ayude o es una generalidad? Porque si por lo general se le ayuda y se le resuelve todo lo que a él le corresponde, se está cayendo en la sobreprotección.

Es importante entender que la excesiva protección a un hijo le lleva a que su desarrollo se le dificulte, además de promover el que se vuelva dependiente. Cuando no se les permite practicar, e incluso equivocarse, las habilidades no se desarrollan. Desafortunadamente cuando se da cuenta de su poca destreza para hacer las cosas por sí mismo, ya su imagen ha sido lesionada. Cuando se sobreprotege se quita la gran oportunidad de exponer al hijo a oportunidades de practicar habilidades ya adquiridas o a generar nuevas conductas para probarlas y ver si le son efectivas para manejar un problema.

 Por otra parte, la personalidad del niño sobreprotegido se caracteriza por miedo, inseguridad, dificultad para enfrentarse a nuevas situaciones, temor o ignorancia de cómo puede ser servicial, se acostumbra a que se hagan las cosas por él y no sabe tomar riesgos. Además, dentro de la sociedad en la que se desenvuelve se encontrará niños que saben hacer muchas cosas que él ni siquiera ha tenido la oportunidad de probar, por lo que se genera una imagen torpe de sí mismo y desarrolla una personalidad sin iniciativa, se vuelve perezoso y demandante. También, cuando se le exige que haga algo, se pone de muy mal humor porque no sabe y no le gusta esforzarse.

Entre algunas características de los padres que protegen demasiado se pueden enumerar las siguientes:

  1. Le realizan las actividades escolares
  2. Si lo molestan otros niños, interfiere para defenderlo.
  3. Le da de comer, lo viste, baña y peina.
  4. No le permite que asista a salidas con compañeros de su edad.
  5. Revisa todo lo que hace.
  6. Utiliza el miedo para protegerlo.
  7. Contesta por él.
  8. Ignora, tapa y justifica sus errores.
  9. Nunca permite que otros adultos lo corrijan
  10. Se siente culpable cuando no le ayuda.

 Conviene revisar cuál es la actitud que se tiene frente a los hijos, y si no se les han dado responsabilidades, empezar poco a poco, sin desistir en el intento y teniendo paciencia hasta que el hijo adopte esas actividades como parte de su vida. Es lo mejor que se les puede ofrecer y trabajar por hacerles independientes es la mejor herencia.

REGLAS Y LÍMITES PARA FORMAR A UN HIJO

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

3870-cuando-y-como-debemos-poner-limites-a-los-ninosPoner límites requiere de creatividad, no hay recetas de cocina, cada familia tiene su propia cultura familiar y necesidades. Lo que le funciona a uno no le funciona a otro. Pero se puede partir de algunas generalidades:

  1. Es importante recordar que los límites y las reglas son para los hijos, no para los padres. Ellos en ocasiones piden que los padres sigan las mismas reglas. Si bien es cierto que la mejor manera de seguirlas es viendo un buen ejemplo, ellos deben ver cómo los padres también cumplen con algunas reglas, pero no las que son para los hijos.  Quienes están siendo educados son ellos, no los padres. Esto les ayudará a entender que la autoridad son los padres y no los hijos.
  2. Cada regla debe tener consecuencias establecidas en caso de ser violadas, mismas que deben ser lógicas y relacionadas con la falta. De nada sirve establecer consecuencias que duren meses o sean permanentes, porque el hijo, con el paso del tiempo pierde interés por aquello que ya no le es posible hacer o tener. Asimismo, puede suceder que se enoje y se sienta resentido. Esto daña la relación.
  3. ¿En qué momento empezar a poner reglas? Cuando más temprano mejor, no es verdad que porque los niños son pequeños no entienden. Es posible iniciar desde muy temprano con los horarios de sueño, de alimentación y baño, y esto permitirá no sentirse tan agobiado con las exigencias que implica cuidar un bebé y tener tiempo personal. El iniciar a temprana edad, les permite a los niños ganar confianza, tener menos problema para incorporarse a la escuela y adaptarse rápidamente a las reglas de la misma.
  4. Es importante que una vez establecida la regla no se les repitas cada rato. Basta con estar seguros que la han comprendido y que cuando falten a ella simplemente vivan las consecuencias establecidas.
  5. ¿Hasta qué edad debe seguir habiendo reglas? Mientras los hijos vivan bajo el mismo techo y dependan de alguna manera de los padres, deben existir reglas que faciliten una convivencia sana y respetuosa. Cuando sean independientes y autosuficientes, establecerán las reglas de sus propias casas.
  6. Es importante que antes de poner límites se establezcan bien las reglas para que los niños sepan qué regla infringieron. Por ejemplo, el límite es el horario para ir a la cama y la regla es que después de esa hora los niños deben estar dormidos o al menos acostados.
  7. Con los adolescentes es importante que ellos participen en definir tanto las reglas como los límites.
  8. Es de vital importancia el ser constante y consistente con las reglas. Si los niños ven que los padres a veces cumplen las reglas de casa y a veces no, entonces se perderá credibilidad.
  9. Cuando los hijos tengan visitas en casa se debe explicar a sus amiguitos cuáles son las reglas para que no haya malos entendidos. Si la regla dice no brincar en los sillones, tampoco podrán hacerlo los amigos. Se puede dejar que sean los mismos hijos quienes digan a sus amigos lo que está y no está permitido en casa.
  10. Cuando se planee hacer una visita, es importante recordar a los niños las reglas para otras casas, pero si las otras personas, por ejemplo, los abuelos, son permisivos y toleran cosas que en casa no se permiten, se debe considerar que ellos no son los responsables de la educación, simplemente se les dice que en casa la regla sigue vigente.

Todas estas recomendaciones facilitarán el ejercicio de la autoridad, vista ésta como una función que los padres deben realizar durante la formación de sus hijos.

MODELOS DE AUTORIDAD INADECUADOS

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

Padre-reganando-a-su-hijaExisten distintos modos de ejercer la autoridad, que pueden ser desfavorables para el sano desarrollo de los hijos y de los vínculos familiares.  Entre ellos es posible mencionar los siguientes:

  • Estilo pasivo: estos padres no expresan abiertamente lo que necesitan, quieren o esperan de los hijos. Sólo piden conductas intermedias o sólo intentos, teniendo pocas esperanzas de alcanzar el éxito de su pedido. Por lo general no confían en las posibilidades o voluntad del niño o porque desconfían de su propia habilidad para conseguirlo. No ponen reglas o lo hacen en forma ambigua. Renuncian a su derecho y a su deber de poner límites. Es normal escuchar en estos padres la frase “no puedo con él”. Esta postura genera que los hijos se sientan mal, inseguros, desprotegidos e insatisfechos. El vínculo, en estos casos, se tiñe de insatisfacción ya que nadie está contento con el rol del otro ni con el propio.
  • Estilo autoritario: estos padres imponen su voluntad sin reconocer los derechos de los demás. Los resultados son hijos dominados y que no tienen iniciativa, que no saben tomar decisiones. En otros casos el resultado será un hijo autoritario.
  • Estilo sobre controlador: se refiere a aquel que piensa que debe lograr que el hijo camine lenta y paulatinamente hacia la independización y autonomía. Incluso hay padres que tienen un control absoluto en la vida de sus hijos, hasta se puede decir decir que viven por ellos. En este caso el hijo no puede crecer ni desarrollarse como una persona distinta.
  • Estilo arbitrario y variable: hay padres que rigen sus acciones más que por un criterio racional, por el estado de ánimo que además es muy cambiante. Otros, un poco más inseguros, oscilan entre varios estilos: autoritario y sobre controlador. Esta incoherencia en el estilo genera en los hijos inseguridad.
  • Estilo punitivo y violento: estos padres siempre están buscando los errores y defectos del hijo para hacérselo notar. Sobredimensionan los errores, y nunca encuentran los aciertos. Cuando encuentran los errores tienen una reacción emocional violenta, tanto física como emocional. Los niños con padres así viven amenazados y se portan bien por temor al castigo. Este estilo genera en los hijos resentimiento, rabia, humillación y frustración.
  • Estilo permisivo: hay padres que permiten que sus hijos hagan y deshagan en función de sus propios deseos, sin tener que ajustarse a reglas ni demandas. Esto genera en el hijo la falta de adaptación a las normas al ingresar a la escuela.
  • Estilo negligente: hay padres que no se comprometen con la función paterna, ya sea por irresponsabilidad, descuido o alguna patología. De esta forma privan al hijo de la guía y orientación que necesitan para aprender a vivir. Estos niños sufren la carencia de amor y se sienten abandonados.

Todos estos estilos son altamente ineficaces, así como negativos para los hijos y para la vida familiar, ya que no son de utilidad para asegurar un funcionamiento razonablemente armónico, feliz y saludable a través del desarrollo de buenas estrategias de fortalecimiento emocional.

Una autoridad eficaz es aquella en la que los padres se saben responsables de la educación de sus hijos, les brindan el tiempo necesario para formarles, establecen reglas y límites y aplican consecuencias en lugar de castigos, todo con dos ingredientes combinados: ternura y firmeza.

 

LA AUTORIDAD DE LOS PADRES

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

23370419_xlA través del tiempo, los límites, la libertad y la autoridad han ido cambiando su enfoque. Hasta mediados de siglo pasado, la relación paterno filial imponía una actitud con base en el autoritarismo, que se caracterizaba por una relación distante, dominante, severa, temida, rígida, incorruptible. Había poco espacio a la libertad y responsabilidad del hijo, que sólo debía cumplir reglas para responder “al qué dirán” y a las apariencias. Así, se exigía de un niño un comportamiento adulto y de un hijo adulto se esperaba una dependencia infantil.

A mitad del siglo pasado comienza una flexibilización de las costumbres morales que se observan en la familia y en la escuela. Entonces empieza a cuestionarse el tema de la autoridad y los valores. La autoridad es ridiculizada y debilitada por distintas escuelas de pensamiento filosófico y psicológico. Esto generó gran desorientación, confusión, desinterés, apatía, desborde y descontrol.

Entonces, del padre que regía absolutamente la vida de sus hijos, se ha pasado al de roles flexibles, difusos y cuestionables, pero más grave aún, sin autoridad. Sergio Sinay plantea en su libro de La sociedad de los hijos huérfanos que existe entre padres e hijos un amiguismo devastador, y que muchos progenitores dejaron sus roles y funciones paternas. Los padres y madres creen que demuestran su amor al convertirse en amigo de su hijo, incluso se sienten orgullosos si logran ser su cómplice, confidente, colega, o proveedor de coartadas. Además, con el objetivo de acercarse más a sus hijos, aprenden a usar su vocabulario, ropa, etc.

Estos padres no educan porque no asumen las funciones limitadoras y orientadoras de todo rol paterno, en definitiva: no ejercen la autoridad. Es fundamental entender que:

  • Las relaciones padres e hijos son relaciones asimétricas, ya que los padres anteceden, guían, educan, limitan, alientan, acompañan, sostienen, condicionan e instrumentan a sus hijos. Esto no es reversible, funciona sólo de esta manera y no al revés.
  • Los padres tienen responsabilidad especial sobre la vida de sus hijos, ponen reglas, y ordenan el mundo para el crecimiento de sus hijos, limitan el espacio de ese crecimiento para hacerlo nutrido, seguro y fecundo.
  • Los límites que los padres no establecen con autoridad, presencia y amor en el momento oportuno y de la manera adecuada, los hijos lo buscan por su propia cuenta, corriendo por lo tanto graves riesgos.

Los padres no pueden renunciar a su autoridad porque:

  • Sin ella no hay educación ni mejora en sus hijos.
  • Dejan de darles a sus hijos puntos de referencias y modelos de conducta y aprendizajes.
  • Inhabilitan a sus hijos para educar a las generaciones siguientes.

Es importante, además, entender que la autoridad paterna cumple con su función educativa cuando se ejerce con cariño, estímulo y paciencia. Esa es la diferencia que se tiene con los padres de antaño, que estaban convencidos de que la autoridad se debía ejercer con violencia.

SÍNDROME DEL NIÑO EMPERADOR (2)

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

niño-enojado-300x225Continuando en el tema, ahora se muestra la forma en que es posible hacer una detección de este síndrome. Como en cualquier trastorno, la detección a tiempo es fundamental. Si se detecta a tiempo, y con el adecuado tratamiento psicoeducativo, la situación puede ser remediada. Para ello, es necesario que la familia al completo colabore y se preste al tratamiento, participando con los profesionales adecuados, sobre todo hacia la madre. La única forma de eliminar estas conductas es con tratamiento especializado, tanto del niño como de la familia.

El perfil de familias que tienen a un niño o joven con el “síndrome del emperador”, según el decir de los expertos, coincide en una mayor incidencia en las familias monoparentales. Mencionan que la mayoría de los casos se da en madres que vuelven a tener otra pareja.

Según estudios realizados sobre este fenómeno, la madre es la víctima en el 87 por ciento de las ocasiones que se produce este tipo de violencia, y que principalmente recibe agresiones físicas, aunque también son habituales las verbales. En el 13,8 por ciento de los casos, la intimidación se produjo con un cuchillo o un arma similar. La edad media de los menores denunciados por este tipo de violencia es inferior a la de otros delitos. Mientras que en estos últimos es de 17.5 años, en el síndrome del emperador es de 16 años. Sus protagonistas, además, no suelen tener historial delictivo.

Características de los niños con el síndrome del emperador

Nos referimos con este nombre a niños que presentan una gran parte de las siguientes características como:

  • Se muestran tristes, enfadados, y/o ansiosos, con mucha frecuencia.
  • Tienen un sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen.
  • Poseen baja tolerancia a la incomodidad, especialmente si es causada por la frustración, el desengaño, el aburrimiento, o la negación de lo que han pedido; entonces, la expresan con rabietas, ataques de ira, insultos y/o violencia.
  • Presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas.
  • Están muy centrados en sí mismos y creen que son el centro del mundo.
  • Suelen tener una autoestima baja.
  • Carecen de empatía. No pueden, o no quieren, ver la manera en que sus conductas afectan a los demás.
  • Piden hasta el extremo de la exigencia. Una vez conseguido, muestran su insatisfacción y vuelven a querer más cosas.
  • No les es fácil sentir culpa o remordimiento por sus conductas.
  • Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Pero comportarse así, les compensa ya que, ante el sentimiento de culpa inducido, los padres ceden y otorgan más privilegios.
  • Buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas.
  • Buscan constantemente atención, y cuanta más se les da, más reclaman. Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno.
  • Les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las figuras de autoridad ni a las estructuras sociales establecidas.

SÍNDROME DEL NIÑO EMPERADOR (1)

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

68646_neneAunque en su mayoría son adolescentes de entre 12 y 17 años, los hay menores, incluso muy pequeños, que se convierten en auténticos tiranos de la casa y tienen atemorizada a toda la familia. Se comportan como los verdaderos jefes de la familia, pegan, amenazan, roban, agreden psicológicamente. Este es un fenómeno de maltrato de hijos a padres que se ha instalado con fuerza en la sociedad. Los trastornos del comportamiento en los menores cada vez son más frecuentes, y en concreto, el maltrato hacia los padres, conocido como el síndrome del emperador o del pequeño dictador o tirano.

Pedro García Aguado menciona que este problema se caracteriza por un comportamiento agresivo (verbal o físico), y/o conductas desafiantes o provocadoras de ira en los padres y de violación de las normas y límites familiares; asimismo suelen presentar un alto nivel de egocentrismo, junto con una baja tolerancia a la frustración, empatía y autoestima.

Si bien es cierto que la ausencia de límites o un estilo educativo basado en atender todas sus peticiones son factores que pueden facilitar su aparición, es de vital importancia corregir la idea errónea de que la culpa es de los propios padres, no sólo porque puede generar obstáculos en el tratamiento, sino porque este tipo de violencia suele ser selectiva y no una constante de la personalidad, es decir, los menores pueden tener este comportamiento en la familia, y una conducta impecable en la escuela.

Muchos padres se preguntan qué han hecho mal, qué ha ocurrido, o qué ha fallado. Los expertos señalan innumerables causas genéticas, familiares y ambientales que ayuden al desarrollo de este síndrome. Algunos expertos consideran que ha habido un abandono de las funciones familiares, sobreprotección, hábitos familiares determinados por la escasez de tiempo, ausencia de autoridad, permisividad y, sobre todo, falta de elementos afectivos, como la calidez en la relación con los hijos. Sin embargo, para otros expertos, aspectos familiares o sociales, como la permisividad o la ausencia de autoridad, no son suficientes para explicar este fenómeno.

Se tiende a culpar a los padres de este tipo de conductas por ser demasiado permisivos y protectores con sus hijos; aunque, también, influye el ambiente porque hoy los niños viven en una sociedad consumista, individualista y que prima el éxito fácil y rápido por encima de todo. Además, puede existir una predisposición genética de carácter que explicaría por qué dentro de la misma familia, y en las mismas condiciones, sólo se ve afectado un miembro.

¿Qué puede ocurrir en la personalidad de un niño para que llegue a agredir a sus padres? La clave está en que estos niños “son incapaces de desarrollar emociones morales (como la empatía, el amor o la compasión), lo que se traduce en dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero por las malas acciones”. Esta patología se manifiesta en niños y adolescentes con dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero, incapacidad para aprender de los errores y de los castigos y conductas habituales de desafío, mentiras e incluso actos crueles.

Por ello, podemos decir que el “síndrome del emperador” tiene causas tanto biológicas (dificultad para desarrollar emociones morales y conciencia) como sociológicas, ya que, en la actualidad, “se desprestigia el sentimiento de culpa y se alienta la gratificación inmediata y el hedonismo.

“La familia y la escuela han perdido la capacidad de educación, y esto favorece que chicos con esta predisposición, que antes eran mantenidos por la sociedad, ahora tengan mucha más facilidad para exhibir la violencia”. Podríamos decir que el elemento decisivo se basa en “las carencias más o menos claras en la adquisición de competencias personales”, agudizado por el hecho de que “el hijo ideal de los padres está en franca contradicción con los hijos sociales ideales definidos por la sociedad de consumo”.

 

¿ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTROS HIJOS A ABUSAR DE LOS DEMÁS?

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

79167944_wideKatarina Magnus, en Noruega, se dio cuenta un buen día de que muchos padres no entienden que todas las acciones que llevan a cabo a lo largo del día, cuando sus hijos están presentes, sirven para modelar sus principios y sus valores, y tras ver que muchos padres hacen públicos muchos comentarios que quizás deberían ser privados, optó por escribir una carta que merece ser compartida como inicio de una reflexión mayor.

Queridos padres:

A luz de la gran atención mediática que está teniendo recientemente el abuso escolar en nuestra sociedad, la asociación ha decidido emitir un llamamiento general a los padres sobre cómo pueden ayudar desde casa, alrededor de nuestras propias mesas a la hora de comer.

En este jardín de infancia el acoso escolar no es un problema conocido, pero todos podremos recordar cómo nuestra actitud tiene un gran impacto en los más pequeños. ¡Lean!

¡Estáis enseñando a los niños a abusar! Sí, habéis leído bien. Tenéis que admitirlo. Lo hacéis cuando:

  • Os sentáis a la mesa y os quejáis de las decisiones que toman o no toman vuestros amigos.
  • Os sentáis frente al televisor y criticáis a los participantes o personajes por su comportamiento.
  • Miráis la tablet o el teléfono y hacéis comentarios negativos sobre la apariencia de alguien.
  • Leéis el periódico y ridiculizáis a cualquiera que tiene una opinión diferente.
  • Conducís el coche y os enfadáis con otro conductor por temas de tráfico.
  • Entornáis los ojos porque alguien hace las cosas de forma diferente a vosotros.
  • Decís algo despectivo sobre alguien por diferencias de fe, raza o por tener un punto de vista distinto al vuestro.
  • Criticáis el estado financiero de otra familia, sus últimas compras o sus elecciones a la hora de ir de vacaciones.
  • Mostráis claramente con todo vuestro lenguaje corporal que no os gusta alguien. 

Vuestras palabras, lenguaje corporal y expresiones faciales enseñan a vuestros hijos que está bien decir cosas negativas de los otros. Sí, tú no sólo le enseñas que esto está bien, también le demuestras que hay que ser intolerante.

Somos modelos para nuestros hijos y ellos no saben más de lo que nosotros les enseñamos

 Ésta es una fuerte llamada de nuestra parte y urgimos a todos los padres a que auto examinen sus propias conductas y consideren cómo afectan a los más pequeños. 

El abuso escolar empieza y termina con nosotros. Todos tenemos que ser más tolerantes, inclusivos, flexibles y generosos con el otro, para que nuestros hijos también lo sean. Así que tenemos trabajo que hacer. ¿Estáis listos para el cambio? Nosotros lo estamos. Estamos listos para ayudar en lugar de hacernos daño los unos a los otros.

Siento si alguien se siente ofendido, pero algunas veces necesitamos hacer una llamada para despertar, para que cambien las cosas.

¡Esperemos que esto tenga un impacto en la dirección correcta!

¡Que tengáis un buen día!

Eso que la maestra recomienda en Noruega es algo que nosotros en nuestro país también debemos considerar.

 

NIÑOS DIFÍCILES

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

trastorno-negativista-desafianteAlgunos padres se quejan de sus hijos y les ponen la etiqueta de “difíciles”. Se refieren a ello con comportamientos inapropiados, como rabietas, uso de malas palabras y actos de desobediencia, entre otros.

Es importante entender que cada niño es único y por lo mismo sus necesidades muy personales, por lo que lo que hay detrás de un comportamiento inadecuado de cada uno de ellos, es algo que se debe investigar, enfocándose en ello y dejando de lado el estrés que en los padres provocan.

Todos los comportamientos son resultado de emociones y muchas veces las conductas inapropiadas tienen detrás de ellas emociones contenidas. Por ello es importante observar y tratar de “leer” la emoción que se presenta cuando un niño se está comportando de manera incorrecta.

Si bien es cierto que cuando un niño se muestra “difícil”, la reacción del adulto a veces agrava en lugar de aligerar la situación. Por eso es importante saber qué hacer cuando eso sucede, lo que a veces se presenta como un proceso complejo.

Antes de analizar las alternativas para enfrentar estos problemas, es importante detenernos a pensar en lo siguiente:

  • Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debe culpar a nadie.
  • Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser y ello no quiere decir que nosotros, como padres, hayamos hecho algo mal.
  • Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose. Son muchas las veces que ellos mismos se ven sobrecargados por un sinfín de emociones: esa rabia que a oscila con tristeza, otras con hastío, a veces con enfado. Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.

Hay formas para ayudar a un niño “difícil” a canalizar sus emociones, mismas que a veces se desbordan y lo bloquean. Analicemos las siguientes:

  • Es importante enfocarse en lo positivo del niño. Si sólo le recriminamos sus errores, si lo infravaloramos, o lo reprendemos por sus reacciones, generaremos aún más rabia y más ansiedad. Este tipo de niños, en el fondo, son muy frágiles y disponen de una baja autoestima.
  • Son de utilidad verbalizaciones simples como: “yo confío en ti”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres un niño valiente” “te quiero”, “aprecio tus esfuerzos”. Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera confianza.
  • Es conveniente establecer una comunicación que no juzga, no compara ni sentencia. Lamentablemente hay padres y madres que cometen el error de comparar al niño difícil con sus hermanos, o con otros niños. No es lo adecuado. Al igual que es un error iniciar un diálogo que ya implica determinadas etiquetas: “como, tú eres vago, tú nunca escuchas, tu siempre te portas mal…” Evita este tipo de comunicación y sigue siempre estas pautas:
  • Hay que buscar el mejor momento del niño para conversar y así poder estar cercano a él para poder buscar alternativas de solución a lo que le sucede.
  • Es básico que el niño se sienta con confianza, cercanía y comprensión. Asimismo, hay que cuidar que el tono de tu voz sea amable y no lastime, es algo básico para conectar con los niños.

Hay múltiples acciones que los padres pueden realizar con su hijo, abriendo paso siempre a una comunicación diaria y continuada, ya que sólo a través de ella será posible entender las razones del niño y actuar en consecuencia.

 

CUANDO TU HIJO LASTIMA A OTRA PERSONA.

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

000pTodos, de alguna manera y casi o sin ninguna intención, hemos lastimado a otra persona. El avance por la vida nos va enseñando a entenderlo y a reparar los daños en la medida de lo posible, pero es algo que debemos aprender. Los niños aprenden en forma gradual a auto controlarse y eso requiere de tiempo y paciencia.

Cuando el niño se frustra, por lo general emite un comportamiento inadecuado, que muchas veces puede convertirse en agresión física o verbal para quien se encuentra a su lado. Cuando esto suceda intervenga, pero en forma calmada y dígale que lastimar a otros es algo que no puede permitirse por mal que él se sienta. Diríjase a la persona lastimada y asegúrese de que se encuentra bien.

Es muy importante retirar al niño agresor y esperar a que se encuentre calmado. No conviene gritarle ni regañarle en ese momento porque se encuentra bloqueado con la fuerte emoción que está experimentando. Tampoco es de utilidad, al contrario, que Ud. Lo lastime para que se dé cuenta lo que el otro sintió. Esto es un tipo de violencia y ésta sólo engendra más de ésta.

Cuando el niño se encuentre calmado se puede hacer lo siguiente que recomiendan algunos estudiosos del tema:

  • Hable con el niño y dígale que agredir a otros no es una forma de solucionar nada; que él puede usar palabras correctas para expresar lo que siente sin lastimar.
  • Si lo que hizo fue morder, golpear o patear, explíquele que cuando alguien hace eso puede llegar a ser muy peligroso y luego él tendrá que pagar consecuencias muy desagradables. Además, explíquele que este tipo de acciones no le van a ayudar a resolver lo que le ha molestado. Que puede decir que se encuentra muy enojado e incluso no querer hablar con esa persona, pero jamás lastimar de esa manera.
  • Busque con él alternativas para que desahogue su malestar y llévele a encontrar formas adecuadas para resolver conflictos.

Es importante procurar responder inmediatamente siempre que el niño se muestre agresivo.  Él tiene que saber en seguida que ha hecho algo incorrecto, que no se le va a permitir actuar de esa manera, y se le debe enseñar que todo comportamiento de esa naturaleza tiene una consecuencia.

 

MODELANDO LO CORRECTO

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera.

650_1200Es importante recordar que más que las palabras, son las acciones las que enseñan a nuestros niños a hacer lo correcto. Nuestro ejemplo es fundamental. Ellos observan cómo asumimos la responsabilidad de nuestros actos, cuando pedimos disculpas, cuando regulamos nuestras propias emociones, y cuando somos respetuosos con los demás.

A través de los hábitos familiares los niños aprenden y cuando se enteran de que todo el mundo tiene sentimientos, aprenden a asumir la responsabilidad de sus actos y su comportamiento. El niño aprende a hacer lo correcto todos los días. ¿Qué acciones diarias podemos realizar para lograrlo?

Abraham Becerra (2014) sugiere lo siguiente:

  1. Mantente conectado. Cuando los niños no siguen nuestro ejemplo y nuestras reglas, a menudo es porque se sienten desconectados. Apaga tu teléfono, olvídate de tu lista de pendientes por un rato y dedica unos quince minutos sólo estar completamente amorosamente presente con tu hijo.   Dentro de unos días, verás cómo tu hijo cooperará mucho más.
  2. Establece límites con ayuda de la empatía.  Es decir, hazle ver a tu hijo que entiendes que algunos límites puedan no gustarle, pero que esos límites son por su bien. La empatía hace que los límites sean más digeribles para los niños y logra que los acepten porque son lo correcto.
  3. Dar apoyo. Por ejemplo, quieres que lleve su plato a la cocina después de comer. Sabes que crear un nuevo hábito lleva un tiempo, así que al final de cada comida, anima a tu hijo, recuérdale y motívalo a llevar su plato a la cocina. Con el tiempo, poco a poco tu hijo irá creando buenos hábitos de por vida.
  4. Enseña a tu hijo a reparar el daño causado.  Ayúdalo con su malestar y a manejar la ira primero, entonces él va a estar abierto a   dar una solución.  Esto nunca debe ser visto como un castigo, es una oportunidad para que él pueda hacer las cosas mejor.
    Por ejemplo, Si lo enseñas a limpiar su desastre después de jugar, eso lo hará tener más cuidado al hacer el lío para empezar.
  5. Ayuda con las emociones.  Cuando los niños saben lo que es correcto, pero no lo hacen es una señal de alerta de que están en las garras de grandes emociones. La única forma de” deshacerse” de las emociones es sentirlas, pero la buena noticia es que una vez que identificas su malestar y ofreces comprensión a tu hijo, él va a “mostrar” esas emociones y van a empezar a evaporarse.

Como padres debemos ayudar a los hijos a experimentar lo bien que se siente hacer lo correcto.  El castigo, por el contrario, sólo funciona cuando los niños son pequeños y pueden ser forzados. Y debido a que se vieron obligados, el castigo no construye una autodisciplina que le permitan al niño a elegir hacer lo correcto.

CARACTERÍSTICAS DEL HIJO DE EN MEDIO Y DEL MENOR

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

hermanosLa llegada del tercer hijo o hija afecta más al segundo que al primero. Esto debido a que ahora ya no sólo tiene a alguien más grande y capaz que le marca el paso, sino que además se siente desplazado por alguien que le coloca en otro lugar y que además es más gracioso y por un buen tiempo tiene toda la atención. Por una parte es a la vez el hermano mayor del que sigue y el hermano menor del primero, por lo que puede sentir confusión sobre su identidad y no desarrollar rasgos distintivos porque vacila entre ser el mayor y el pequeño.

Nunca vive la experiencia de contar con el padre y la madre para él solo; no recibe tanta tensión con el primogénito, ni tanta atención y condescendencia como el más pequeño. De adulto, tiende a ser menos capaz para tomar iniciativas o pensar de forma independiente, a menos que se retire de la convivencia familiar con sus hermanos, es decir, que viva en un lugar aparte a los mismos.

 Seguido de los hermanos y hermanas, es el que menos tiene éxitos escolares; suele pensar que la vida es injusta y para sentir que es importante se vuelve competitivos y adopta actitudes destructivas, si con ella se aprecia de alguna manera triunfador. En general, desarrolla hábitos y comportamientos molestos que llamen la atención. Es más responsable que los hermanos menores, pero tiene más problemas y se muestra más introvertido que sus hermanos o hermanas, o si éstos son serios, se muestra como el que hace más algarabía. Llega a ser experto en tratar con todo tipo de personas,  es muy amigable y buen negociador porque ha aprendido a tratar con las diferentes personalidades de sus hermanos. De adulto elije trabajos que requieren tacto, de mucho empuje, en los que pueda obtener atención reconocimiento y afecto.

Son muchas las combinaciones posibles de la posición intermedia, las cuales varían en función de la edad, el sexo y la cantidad de hermanos y hermanas. Por lo general, el que está exactamente en medio de los hijos o hijas del mismo sexo se encuentra en la peor situación. Siente que recibe menos atención, necesita competir más y hacer más cosas que le permitan saber que los demás saben que existe. Si es la hija del en medio de hermanos varones, recibe más atención que toda la familia, pero tanto mimo le ofrece dificultades para hacer amigos de su mismo sexo.

Características del hijo intermedio.

  • Sensación de no ser particularmente especial.
  • Puede sentirse inseguro de su posición.
  • Puede ser introvertido o extremadamente extrovertido.
  • Puede ser un buen diplomático de mediador.
  • Se mantiene luchando por la igualdad.
  • No se atreve a protestar con personas mayores y exige demasiado de quienes son menores.
  • Se mantiene luchando por la justicia.
  • Se le dificulta tomar la iniciativa.

EL HIJO MENOR.

Este niño(a) desconoce lo que es el destronamiento; suele estar muy mimados por toda la familia. No puede ser destronado de nada y está lejos debatir con nadie. Esta situación lo hace distraído, impuntual, descuidado y malcriado. De sentirse ensombrecido por sus hermanos mayores exitosos puede sufrir el sentimiento de inferioridad y tener baja autoestima. Cuando al fin decide competir, puede lograr triunfos en actividades totalmente diferentes a las del resto de la familia. De continuar con sentimientos de inferioridad y no hallar algo a qué aferrarse como objetivo, se encuentra en un estado de vulnerabilidad, que puede llevarlo a situaciones negativas como el fracaso escolar o situaciones de vulnerabilidad, de los cuales puede salir si logra hacerlo en forma graciosa. En una atmósfera democrática y de no excesivo mimo, logra una excelente oportunidad para tener diversidad de experiencias; se les facilita desarrollarse con gracia y talento especial; logra aliarse con el mayor para las cosas responsables y con el de en medio para la diversión.

Características del hijo menor

  • Elude sus deberes.
  • Muy creativo y hábil.
  • Puede intentar sobrepasar los mayores.
  • Sensación de no poder, no deber.
  • Muchos grandes planes que no funciona.
  • Se molesta en forma excesiva cuando no consigue lo que desea.
  • Con frecuencia se muestra exigente y malcriado.

En no todas las familias hay solamente tres hijos, por lo que bastará preguntarles si son de los mayores, de los de en medio o de los más pequeños, para que él mismo indique cuál tipo de estilo de vida, de manera inconsciente, ha elegido desarrollar.

 

 

CARACTERÍSTICAS DE UN HIJO MAYOR

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

big-brother-3Según el lugar que ocupa en la familia cada persona, tiene características que si bien no son determinantes, sí lo describen de alguna manera:

 El hijo primogénito o mayor, durante un tiempo es el hijo único. Con la llegada del hermano suele experimentar la vivencia de destronamiento que le lleva a la sensación de que ha dejado de ser el centro de atención para los padres. En la mayoría de los casos suele superar  esto sin problema, se acomoda en su nueva situación,  sea auto afirma y sale adelante; pero si fracasa adopta una posición pesimista ante el presente y el futuro, y se inicia  el temor de ser superado por otros en competencia. En este último caso añora el pasado y detesta el presente y futuro, lo que suele llevarle a adoptar actitudes conservadoras ante la vida, es decir, de poco riesgo.

Para superar este conflicto trata de colocarse en el lugar de sus padres y en ese rol exagera la importancia de la ley y se vuelve conservador, a veces en exageración. También, se caracteriza por ser dogmático, socialmente dominante, ambicioso, celoso de su posición y permanece siempre a la defensiva. Todas sus acciones están dirigidas a obtener logros específicos, nada de lo que hace está librado al azar cuando se impone una meta, no se detiene hasta lograr lo que se propone por completo. Suele ser reservado y pudoroso.

Durante los primeros años, el primogénito es único y recibe todo el amor, la atención, la inseguridad y la inexperiencia de los padres, quienes, por lo general tienden a sobreproteger y permiten la manipulación del hijo(a). Cuando se ha acostumbrado a su situación privilegiada, siente el desplazamiento con la llegada del segundo hijo. Esto es más grave cuando tiene menos de cinco años de diferencia porque así no siente tan amenazado su lugar; sin embargo también puede ocurrir lo contrario y mostrarse rebelde ante el nacimiento de su hermano, al que considera un intruso, una amenaza y se siente desplazado, hagan lo que hagan el padre y la madre.

El primogénito siente celos en mayor o menor grado y es posible que lo manifieste con comentarios verbales de rechazo, con conductas exageradas para atraer la atención del adulto o con regresión en habilidades que había adquirido. Cuando él segundo es de distinto sexo, las reacciones negativas del mayor no son tan extremas.

Por otra parte, el hijo mayor hace esfuerzos especiales para complacer  a los padres; suele tener muchas cualidades mentales, cuida de sus hermanos, es responsable,  tiene un muy buen desarrollo verbal y dotes de liderazgo. Es posible que tienda a ser introvertido y que desee ser siempre el mejor en todo; puede convertirse en perfeccionista y se preocupa por todo; no se atreve a cometer errores y por nada quiere decepcionar a los padres u otra autoridad.

Entre otras características de esta posición en la familia, se encuentran que al hijo mayor no le gustan los cambios, es más tenso, más serio y reservado que los demás; le cuesta aceptar las críticas, utiliza su poder para salirse con la suya y tolera menos los errores ajenos. La hermana mayor de mujeres, por lo general, es brillante, fuerte e independiente, capaz de cuidar de sí misma y de otros. Es desenvuelta, organizada y dominante.  Si es hermana mayor de varones se muestra como una mujer fuerte, independiente, práctica, sensata y tiene un buen nivel de autoestima, aunque a veces puede parecer retraída.

En cambio, el hermano mayor de varones es el jefe, en muchos casos un líder de hombres y les gusta estar al mando en todos los aspectos de su vida. Es muy meticuloso con su persona y sus posesiones. Puede ser perfeccionista en algunos aspectos como el orden en casa. Le gusta demostrar que él puede ganar en todos los juegos; suele tener éxito en lo que hace.

El hermano mayor de mujeres es más desenvuelto y divertido que el hermano mayor de varones. En algunos aspectos puede ser un hedonista, pero considerado desprendido. Le gusta ser líder y jefe en el trabajo, pero siempre será simpático y transigente.

Características del hijo mayor

  • Asume la responsabilidad sobre sus hermanos.
  • Inclina o proteger a otros.
  • Tiende a restablecer y conservar el orden.
  • Se lleva bien con figuras autoritarias.
  • Probablemente logren metas altas.
  • Siempre busca poder.
  • Necesita sentirse bueno, perfecto y superior para entronizarse.
  • Tendencia conservadurismo.

 

DIVIÉRTETE CON TUS HIJOS

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

cosas-que-un-papá-debe-hacer-con-sus-hijas-3Los tiempos actuales están saturados de actividades; los padres corren y los niños siguen sus pasos; las responsabilidades ocupan los espacios principales y la diversión se ha guardado en un escondite del que no ha podido salir, porque ya nadie la busca.

Al parecer los momentos divertidos han quedado reducidos a ver televisión, a distraerse con los aparatos electrónicos, y las sonrisas apenas se escapan entre las personas y se asoman más frente a las pantallas.

No se necesita mucho tiempo para pasar un rato agradable en familia, pero a veces las obligaciones han taponeado el cerebro y ya no se les ocurre cómo divertirse. Por ello, se les ofrece un extenso listado de actividades, simples, sencillas, que no requieren casi de nada, más que la voluntad de organizarse y la disposición de disfrutar al lado de quienes más amamos: nuestros hijos.

  • Jueguen a disfrazarse.
  • Hagan una carrera de relevos o carrera de obstáculos en su casa.
  • Jueguen a las escondidas.
  • Canten
  • Construyan una carretera con cinta adhesiva por toda su casa.
  • Jueguen a los “Monstruos”. Las almohadas son las bases y la alfombra es la “lava”.
  • Salten de la almohada a la almohada y si el monstruo te toca, ahora tú te conviertes en el monstruo y tendrás que atrapar al siguiente.
  • Aprendan una nueva canción.
  • Cuenten chistes.
  • Hagan un show de talentos.
  • Hagan un picnic dentro de la casa.
  • Construyan un fuerte con mantas (sillas, sofás y estambre para sostener las mantas).
  • Hagan títeres con calcetines.
  • Pinten con los dedos.
  • Hagan una fiesta de baile con sus canciones favoritas.
  • Tengan una fiesta de té.
  • Lean rimas y poemas infantiles.
  • Jueguen a la escuelita y que tu hij@ sea el maestro.
  • Hagan una película de ustedes mismos y luego véanla.
  • Jueguen con muñecos.
  • Jueguen a los carritos.
  • Hagan una tarde de juegos de mesa.
  • Hagan la búsqueda de un tesoro.
  • Horneen galletas.
  • Jueguen a las canicas
  • Moldeen arcilla, dejen que seque, y luego píntenla.
  • Escriban cartas a los abuelos.
  • Jueguen con imanes.
  • Tomen fotos tontas y envíenlas por correo electrónico a familiares.
  • Hagan un traje de súper héroe de artículos para el hogar como guantes de limpieza, toallas de cocina, etcétera.
  • Recojan todas las almohadas de su casa y salten en ellas.
  • Planeen una fecha para que tu hijo y tú festejen lo especiales que son.
  • Hagan su propio libro de cuentos con dibujos.
  • Vean videos viejos de la familia.
  • Preparen un postre.
  • Hagan aviones de papel.
  • Lean su libro favorito.
  • Comiencen un diario. Si el pequeño no sabe escribir, pídele que te dicte.
  • Hagan una cápsula del tiempo de sus cosas favoritas y ábranlo el próximo enero.
  • Hagan concursos de adivinanzas.
  • Enséñales a coser o a hacer nudos.
  • Hagan un bebedero y comedero para los pájaros y vean como poco a poco se acercan.
  • Cuenten qué es lo que más les gusta soñar por las noches.
  • Monten un campamento en la sala, con bolsas de dormir, tienda de campaña y todo.
  • Practique un simulacro de incendio o temblor. ¿Cuál es su plan y su lugar de reunión?

Invente sus propios juegos y diviértase con sus hijos. Pronto pasará el tiempo y ya no querrán hacerlo con ustedes.

 

LAS ACCIONES HABLAN MÁS FUERTE QUE LAS PALABRAS

DRA. PATRICIA GARCÍA MORA

TERAPEUTA FAMILIAR EN SUPERA

Una-madre-jugando-con-su-hijo-en-el-parqueEl título de este artículo es una frase de gran significado. Muchas veces decimos que nuestros hijos nos importan, que los amamos, e incluso hasta hablamos orgullosos de sus logros, pero ellos necesitan algo más que palabras, requieren tiempo. Y no un tiempo compartido entre todos los miembros de la familia, sino uno especial y exclusivo para él.

Darle atención exclusiva a cada uno de sus niños, envía un mensaje muy importante: “Tú eres importante para mí. Yo estoy interesada en lo que tú tienes que decir, y yo disfruto el tiempo que paso contigo”, y no es necesario expresarlo en forma literal para que él lo entienda así, y sobre todo lo disfrute.

Unos breves minutos diarios en exclusiva son de enorme utilidad, incluso puede compensar aquellos momentos cuando algún otro hermano o hermana se lleva la mayor parte de la atención, ya sea porque es más pequeño y así lo requiere, o porque se encuentra enfermo.

La atención individual es fundamental, pero por supuesto no es la única manera en la que el niño logre sentir que al menos en algún momento es el centro de atención. En las rutinas de todos los días, usted también puede hacer que su niño o su niña se sientan que son importantes y tomados en cuenta. Los estudiosos del comportamiento infantil sugieren algunas ideas para lograrlo:

  • Deje que su niño o su niña elijan el restaurante, o la actividad familiar. Es fácil dejar que las necesidades de su niño o niña con problemas de aprendizaje y de atención, dicten las clases de lugares en la que todos ustedes van a ir a comer, o cuál película van a ir a ver. Por ejemplo, usted siempre podría ir a comer afuera de su casa, al mismo lugar porque lo conoce y porque es más fácil. Claro que algunas veces, podría dejar que algún otro de sus niños elija el lugar o la actividad.
  • Diga que las necesidades de cada uno de sus niños, son importantes. Si usted está trabajando junto con sus niños en sus tareas escolares, no diga que usted está haciendo esto porque alguno de sus niños necesita ayuda. Si usted puede decir, “Amor, vas a tener que esperar unos minutos, porque estoy ocupada.”
  • Incluya una nota cariñosa en la bolsa de almuerzo de sus niños, o ponga esa nota con un adhesivo pegado en el espejo del baño. Un recordatorio visible y concreto de su amor por cada uno de sus niños, puede darle a ellos un gran significado.

Es conveniente entender que el compartir un tiempo exclusivo con cada uno de sus niños, le ayudará a entender mejor a cada uno de ellos, ya que cuando se sienten que son merecedores de un tiempo especial para cada uno de parte de sus padres, ellos se sienten importantes y valiosos.

Por otra parte, dedicar un tiempo especial ayuda a los padres a tener una cercanía exclusiva con ese hijo y detectar más a conciencia cuáles son sus intereses, sus gustos, e incluso sus temores y anhelos.

LA MEMORIA DE LOS NIÑOS

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

1222-ninio-memoriaAunque existen investigaciones que han demostrado que algunos niños pueden recordar cosas  de los meses que pasaron en el útero, la memoria no comienza a desarrollarse realmente hasta los ocho o diez meses. A partir de este momento, es posible estimular esta capacidad en el niño a través de juegos y rutinas sencillas y divertidas.

Los bebés, con menos de un año, empiezan a hacer funcionar su memoria y recuerdan hechos cercanos en el tiempo; por ejemplo, un niño es capaz de recordar dónde se acaba de esconder un juguete y con ello puede realizarse un juego divertido.

De la misma manera se puede convertir en un juego de escondites la rutina de levantarse por las mañanas, la de bañarse, la de cambiarle el pañal, la de comer o simplemente la de vestirse. Por ejemplo, en las mañanas, puede entrar la mamá o el papá y decir. “caramba, ¿en dónde se encuentra mi hijito?; o cuando va a comer: “mmm… ¿en dónde estará la cuchara?  Cuando el niño empiece a participar en el juego y se esconda debajo de las sábanas, o tape la cuchara, será un signo claro de que su memoria se está desarrollando.

Se pueden inventar juegos del mismo estilo para cualquier actividad. Lo importante es atenerse a palabras y frases claves y utilizar el mismo orden. Este tipo de juegos favorecen el desarrollo de la memoria del bebé, tanto en lo que se refiere al lenguaje, como al orden o la discriminación de una secuencia. Estas actividades son una preparación fundamental para el posterior aprendizaje de la lectura y la escritura.

El desarrollar la memoria puede ser un juego divertido y estimulante. Es posible inventarse actividades tales como relacionar las palabras con las imágenes; esto pone a prueba la memoria del niño. También es de utilidad el jugar a nombrar las cosas que hay en una habitación de la casa. El que el niño juegue a esconder objetos para que papá o mamá las encuentren es un buen ejercicio. El tiene que recordar en dónde los ha escondido  y se emocionará si los papás se acercan al lugar en donde se encuentran ocultos; o bien, irá a lugar del escondite y victorioso se los mostrará.

La enorme importancia que tiene desarrollar la memoria en lo niños radica en que es una capacidad que desempeña un papel esencial en el aprendizaje de la lectura, entre otros. Para el desarrollo de esta área, pueden los padres leerles algunos cuentos cortos y luego preguntarles sobre los personajes o algunos pasajes. Esto hará que el niño desarrolle también la capacidad de atender porque sabe que luego deberá responder  las preguntas que se le hacen. Pero, cuidado con las reacciones que se tienen en los casos en los que los niños dan respuestas erradas. Si esta práctica se vuelve una tensión para el niño, éste puede bloquearse y negarse a jugar, con lo que se estará desperdiciando una oportunidad de hacer estos procesos divertidos y agradables.

Cualquier actividad cotidiana se puede convertir en un divertido juego de memoria para el niño. Por ejemplo el guardar los juguetes en un mismo lugar, le ayudará a  ejercitar su memoria, además de adquirir un hábito de orden y ganar en la independencia de encontrarlos él solo.

Jugar a frases incompletas mostrando objetos clave es de mucha utilidad y puede ser muy divertido. Por ejemplo mostrar el jabón, la toalla de baño o algún patito de hule que acostumbre usar el niño para bañarse y decir: “Es hora de…” Esta práctica se puede utilizar desde que el niño es un bebé; aún antes de hablar él sabrá reconocer y responderá con gestos o grititos de alegría.

Hacer actividades en las que se den asociaciones de sonidos con imágenes ayudará al niño a prepararse para el conocimiento del lenguaje escrito. Mucho antes de que su hijo esté preparado para aprender las letras y los sonidos, se puede entrenar su memoria para que asocie sonidos con imágenes. Un buen momento para esto es cuando el niño ya debe ir a dormir. Se lleva un libro y se empieza a leer pausadamente y haciendo sonidos que vayan de acuerdo con los dibujos. Por ejemplo…” el perrito… ¿cómo hace el perro?..guau, guau… Los lenguajes de los diferentes animales y los sonidos de cosas de la casa son un excelente ejercicio para la memoria auditiva.

Otra actividad interesante que fascina a los niños cerca de los dos años, es contarle historias pequeñas; ellos tienen una gran habilidad para aprenderse la secuencia de las mismas. Hay que probar cambiando un poco la historia y viendo la reacción del niño. Si su memoria ha sido ejercitada lo suficiente, él mismo hará correcciones de la historia que ahora se cuenta de manera distinta a como él está acostumbrado a escucharla. A medida que evolucione su memoria, él aprenderá a predecir lo que continúa;  una importante habilidad  que debe tener desarrollada para cuando aprende a leer.

También es de mucha utilidad para desarrollar la memoria y además fomentar el autoconocimiento del niño, el hacer un álbum de fotos de diferentes momentos de su vida y sentarse a analizar una de ellas a la vez. El que el niño tenga su propio libro, en donde se le permita tener sus fotos y dibujos le ayudará  a fijar la idea de tiempo y la secuencia de las cosas.

Finalmente, los padres tienen en sus manos múltiples oportunidades para desarrollar la memoria en sus pequeños, de una forma divertida, amena y estimulante. Adelante… y que disfruten de esta labor formativa que puede ser toda una aventura entre ustedes y sus hijos.

LA IRA EN EL DIÁLOGO

Por Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

padresMuchas son las situaciones que en la vida cotidiana provocan altos grados de estrés. El mundo moderno regala infinidad de momentos en los que las emociones se alteran y la ira aparece por cansancio, frustración, desilusión o simplemente porque las cosas planeadas con mucho tiempo y esfuerzo salen contrarias a lo esperado.

Es normal y humano todo lo anterior, pero injusto que la ira se vierta sobre quienes no tienen culpa alguna de las situaciones que la provocan. Y más aún, las explosiones incontroladas que pueden ocasionar graves heridas y lastimar a quienes más se quieren. Es el caso de los padres, que cansados o altamente preocupados por problemas que la vida les presenta, llegan a casa y ante cualquier detalle se vierten en enojo desmedido sobre los hijos.

No hay mala intención en este momento, pero desafortunadamente las intenciones no se ven y son los actos los que lastiman.

Se sabe que una vez instalada la emoción, la acción sale disparada tras de ella. Sin embargo, existe un espacio pequeño entre ellas que se llama CONTROL. Nada fácil detenerse ahí, pero vale la pena entrenarse en pararse en esa estancia con el fin de evitar dañar a quienes no lo merecen.

Cuando se sienta presa de la ira o enojo, justo antes de actuar deténgase:

CAMBIE su actitud. Las actitudes son suyas. Usted puede manejarlas. Evite que ellas le manejen a usted. Comience por moderar el tono de su voz. Esto además le traerá el enorme beneficio de que su hijo aprenderá a hacerlo al verle a usted. Recuerde que se enseña por medio del ejemplo. Si su hijo lo ve calmado en un momento de enojo, entenderá que usted espera de él el mismo comportamiento en una situación similar.

OBSERVE con detenimiento los motivos que causaron el sentimiento de enojo y piense qué es lo que hace que esas situaciones le saquen de control. Atrás de las cosas que molestan existen creencias que pueden ser modificadas.

EVITE las palabras que lastimen y confundan a su hijo. Desapruebe los comportamientos, no a su hijo. Lo que le tiene molesto es una conducta, no la existencia de su hijo. A esto se le llama separar el hecho de la persona.

TOME tiempo para calmarse antes de continuar hablando. Cuente hasta diez, o hasta el número que le calme, respire profundo, salga de la habitación, vaya a caminar. Haga lo que sea para salirse del conflicto de ese momento.

Si se encuentra muy alterado, DETENGA el momento de tomar decisiones. Una vez calmado examine lo sucedido y decida cómo manejarlo apropiadamente.

Se vale expresar el enojo o la ira con palabras y decir “me siento muy enojado con esta situación”  y añadir “Estoy tan alterado que no puedo ser justo para tomar una determinación en este momento”. No está evadiendo el problema; simplemente está esperando a que su mente se aclare para tomar decisiones con justicia. También esta forma de actuar es algo que está instruyendo al hijo sobre las formas como puede ser afrontado un problema.

Es este un tema que debe tomarse con mucha atención. Un padre cariñoso, atento, que disfruta de la compañía de sus hijos y se preocupa por darles la mejor formación, puede echar por tierra la buena relación que se requiere con los hijos para ser educados, con un acceso de ira en el que pierde por completo el control y daña sin remedio.

Puede decirse que son mucho más las cosas buenas las que se han ofrecido al hijo y que estos ataques de enojo son muy escasos para causar lo que anteriormente se ha dicho; sin embargo, en la mente de un humano se fijan con mayor fuerza las experiencias negativas. No quiere decirse con esto que un error de control arruinará para siempre todo lo trabajado, pero sí que tendrá que realizar mayores esfuerzos para borrar un hecho negativo y continuar con la positiva formación de su hijo.

Si se ha dado el caso, el padre puede iniciar la corrección de su error llamando a su hijo y solicitándole una disculpa. Luego explicarle con cierto detalle lo sucedido para un mayor entendimiento y volviendo a su comportamiento habitual de ser un magnífico padre. Esto es temido por los padres porque piensan que si los hijos les ven débiles les perderán el respeto. Se sienten amenazados con perder su autoridad y dejan de lado el suceso sin dar mayores explicaciones. Los niños se quedan con la vivencia de esa mala experiencia y con su interpretación de los hechos; cosa que muchas veces permanece grabado para siempre. Y, como se ha dicho antes, también los niños aprenderán que lo que se hace cuando se pierde el control es ignorar la situación. Se escucha con frecuencia que el hijo es tan orgulloso que no se acerca a pedir perdón nunca. ¿No será que ha aprendido que es mejor ignorar o dejar pasar, como que nada ha sucedido?

Cuando se acerque a su hijo, después de haber recobrado la calma, es bueno que utilice lo que se llama “mensaje YO”. Este consiste en seguir una fórmula sencilla:

1.- Describa el hecho que le molestó. Ej. “Cuando llego cansado del trabajo a casa y me doy cuenta que hay pleitos en la mesa….”

2.- Exponga su sentimiento. Ej. “…me siento totalmente frustrado…”

3.- Mencione la razón de su sentimiento. Ej. “….porque además de que deseo estar en familia y olvidarme de los problemas de afuera…parece que no he logrado darles una buena educación”.

Expresarse de esta manera modela un alto grado de responsabilidad personal. No se culpa a nadie y por lo mismo la colaboración se da de inmediato.  Cosa contraria a cuando se explota y se culpa a todos de una situación, por ejemplo: “ Esta casa es un desorden. Llega uno cansado y se encuentra con puros problemas. Lo mejor sería haberme quedado a trabajar”. Esta expresión va, por supuesto, acompañada de un alto nivel en el tono de voz y una expresión corporal nada agradable. El “mensaje YO” elimina todo esto y solo permite expresar el sentimiento. No se lastima a nadie; no se reprime la ira o el enojo; y sí se prepara un terreno para una solución al problema.

Recuerde: la ira es como un huracán que aparece de pronto y destruye hasta lo construido con sólidos cimientos…

¡ES HORA DE DORMIR!

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

nino-sueno-4Esta frase es bastante conocida en todo hogar. A veces es un momento agradable y otros se convierte en una batalla campal. Las preocupaciones de los padres surgen porque no saben si su hijo duerme de más o de menos y también por desconocimiento de lo que es el sueño en los niños y las horas que son convenientes de acuerdo a la edad de los mismos.

Desde que el niño nace y  en la  medida que va creciendo, su forma de dormir va variando. De 0 a 3 meses, el bebé duerme la mayor parte del tiempo, y los papás van descubriendo el número de horas que necesita dormir. En esta etapa es conveniente acostumbrarlo a dormir con los ruidos habituales de la casa, en su propia cuna, y de ser posible en su habitación. Las canciones de cuna o la música suave lo ayudan a conciliar el sueño y a sentirse más seguro.

Entre los 3 y los 6 meses suelen suceder con frecuencia los llantos durante la noche. Estos no siempre son por enfermedad o hambre, sino que pueden estar expresando la angustia de separarse de la persona que está a su cargo, pero aún no tienen conciencia de que esa ausencia no es definitiva. Para que se sienta más tranquilo y seguro, es bueno que se duerma sintiendo voces cerca, ruidos familiares; que esté en un ambiente con luz tenue, música suave, en un clima de total serenidad.

Cuando el bebé se encuentra entre los 6  y los  9 meses, a veces necesita para dormirse de algún objeto, como un pañuelo, un trapito, un osito o juguete preferido. Esto le ayuda a soportar el proceso de separación de la persona a su cargo, se siente acompañado y logra un buen descanso.

Cuando el bebé cuenta  de  9  a 12 meses, es momento de establecer un horario  y hacer cierto ritual al acostarse que le vaya ayudando a formar el hábito de ir a la cama. Las condiciones ambientales siguen siendo importantes. A esta edad es bueno que tengan un pijama completo porque son inquietos y se mueven mucho en su cama o cuna y por lo mismo quedan descubiertos con frecuencia.

Del año al año y medio, el niño ya tiene más horas de vigilia, esto es, permanece más tiempo despierto. Por ello es muy importante establecerle horarios fijos para dormir por la noche y una siesta por la mañana. Esto es lo que puede impedir trastornos en el sueño del niño y en el ambiente familiar mismo.

Desde esta edad hasta los tres años aproximadamente, el hábito se puede sostener. En esta última edad mencionada es cuando a veces aparecen  las pesadillas y los sueños de angustia. Esto hace que a muchos niños les cueste irse a dormir y por lo mismo piden que se les deje una luz encendida, que se les cuente un cuento o que se los acompañe un rato.

Cuando manifiesten temor es mejor que los padres se acerquen a la cama del niño a que lo pasen a la de los padres. El niño puede pensar que es ese lugar suyo en donde duerme en donde está el mal que no le deja dormir y creer que en la cama de papá y mamá se acaban los problemas. Es posible que esto agote a los padres, pero si cada vez que el niño tiene miedo es llevado con ellos, el proceso de tranquilizarse tardará mucho más y el desarrollo emocional del niño no está recibiendo la atención atinada.

Es importante saber que los niños son seres humanos únicos e irrepetibles y que cada uno de ellos tiene sus propios tiempos en sus procesos; sin embargo, como una simple orientación se presentan los resultados de las investigaciones realizadas respecto de las horas de sueño que los niños requieren conforme a su edad:

  • El primer mes: de 16 a 18 horas repartidas a lo largo del día. Los recién nacidos se despiertan aproximadamente cada 3 horas para alimentarse.
  • De 2 a 3 meses: entre 14 y 16 horas, 7 de ellas por la noche. Tiene cortos períodos de sueño por la mañana, a mediodía y de tarde.
  • De 3 a 9 meses: unas 12 horas de sueño por la noche y entre 3 y 5 horas durante el día. Por la tarde suelen dormir más que durante la mañana.
  • De 9 meses a 2 años: 10 a 12 horas por la noche y unas 3 horas durante el día.
  • A los 3 años: de 10 a 12 horas por la noche. A esta edad son muchos los niños que dejan de dormir la siesta.

Algunas recomendaciones útiles para el sueño de los niños son las siguientes:

  • Los recién nacidos prefieren un moisés donde se sienten más protegidos, pero a partir del tercer mes es mejor instalarlos en una cuna.
  • Hasta los 2 años los niños duermen mejor sin almohada y sobre un colchón firme.
  • La cuna debe estar alejada de las ventanas para evitar las corrientes de aire y los ruidos inesperados que puedan despertarlo.
  • La temperatura ideal de la habitación es de entre 18 y 20 grados. Un poco de humedad lo ayudará a respirar mejor. Para eso es de utilidad colocar un vaporizador o una toalla mojada sobre una silla, cambiándola cada vez que se seque.
  • Para que el niño pueda moverse con comodidad lo mejor será colocar en la cama un acolchado o una manta liviana, y la pijama debe ser de algodón o felpa, nunca de tejidos sintéticos que no permiten la transpiración de la piel.

El ritual de dormir implica muchos detalles; pero una vez que se forma el hábito, tanto los padres como el niño logran un buen descanso. Vale la pena atender las bases del sueño de un hijo.

LOS ADULTOS DEL MAÑANA

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

ninosAunque parezca imposible, nuestros pequeñitos de hoy no  tardarán en ser los adultos del mañana. Sabemos que esto es una gran responsabilidad y que debemos poner mucha atención en su educación, porque lo van a necesitar.

Los estudiosos ofrecen algunas habilidades importantes que deben considerarse para la educación de los niños actuales,  las que vamos a mencionar a continuación:

Hacer preguntas. Queremos que sean capaces de aprender por sí mismos para que de esta manera no estén esperando que todo lo que necesitan se les enseñe. Para ello es importante que sean inquisitivos y se pregunten y cuestionen el mundo que les rodea y lo que les interesa. Por suerte, los niños hacen esto de forma natural, y nuestra tarea es simplemente alimentar y promover esta inquietud.  Así, cuando tú y tu hijo se encuentren con algo nuevo y desconocido háganse preguntas y exploren  juntos las posibles respuestas. Es importante no hacer uso del castigo cuando hacen muchas preguntas.

Resolver problemas. Si un niño sabe encontrar las soluciones a las cosas o situaciones que se les presentan, estará preparado para trabajar  y vivir, porque la vida y el trabajo requieren de continuas soluciones. Es importante dejar que los niños exploren diferentes soluciones.

Trabajar en proyectos. Todos sabemos que el trabajo siempre implica un proyecto.  Eso se aprende con la experiencia y para que la obtengan los niños es importante introducirlos a su realización. Se puede buscar un proyecto divertido en familia en donde todos participen. Será una grata experiencia y un gran aprendizaje.

Independencia. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser independientes, aunque cueste trabajo y paciencia. Lentamente debemos animarles a hacer las cosas por su cuenta y si acaso modelarles cómo se hace, pero dejarles que lo intenten por sí mismos. Si cometen errores, de ellos mismos lograrán grandes aprendizajes.

Descubrir una pasión. A veces cuesta encontrarla, pero es importante buscarla, porque de ello depende que disfruten hacer las cosas y no las sientan como cargas. Observar a los hijos ayuda a entender qué es lo que les gusta y hacérselos saber, para que conozcan cuál es su pasión en la vida y puedan seguirla. No hay nada mejor que sentir gratificación con lo que se hace.

Aprender a ser felices estando a solas. Esta habilidad de disfrutar el estar a solas es algo que debe aprenderse en la vida. Además en esa soledad la creatividad encuentra un espacio seguro para manifestarse.

 Compasión. Es quizá una de las habilidades más necesarias. Es necesaria para lograr desarrollar  el trabajar bien con otras personas, para que nos importen los demás y no solo nosotros mismos, y para entender que si somos felices podemos hacer felices a los demás.

Tolerancia. Por lo general cuando se tiene contacto con personas que son diferentes a nosotros se experimenta cierto grado de incomodidad. Es importante exponer a los hijos a gente de todo tipo, de diferentes razas, diferentes culturas y costumbres y diferentes condiciones mentales. Asimismo, mostrarles que no sólo es aceptable ser diferente, sino que se puede lograr un gran enriquecimiento personal estando en contacto con otros distintos a nosotros, y que la variedad es lo que hace hermosa a la vida.

Si se logra trabajar con todas estas recomendaciones, los niños, futuros adultos del mañana, estarán preparados para enfrentar la vida y además se sentirán gratificados y agradecidos.

CÓMO PREGUNTAR A LOS HIJOS.

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

Preguntan-y-preguntanLos niños están aprendiendo a vivir y por ello, cada circunstancia es algo que están aprendiendo y para ello hacen preguntas. Ante una pregunta del hijo, un problema o cualquier desafío cognitivo  conviene preguntarse antes de contestar: ¿quiero ayudar a que mi hijo resuelva su problema,  o quiero desarrollar en él los recursos necesarios para que lo resuelva por sí mismo? Depende de esta pregunta, la respuesta o actuación será diferente.

Si solo se pretende ayudarle a que resuelva su problema, bastará con explicarle el problema, adaptando las palabras a su nivel, para que comprenda y dándole posibles alternativas de solución desde la experiencia. Eso le ayudará a resolver de manera momentánea lo que se le está presentando, pero él no habrá hecho el proceso mental necesario para definirlo. Tampoco habrá valorado las diferentes alternativas ni sus  consecuencias ni habrá desarrollado las habilidades necesarias para utilizarlas en una situación similar o generalizarlas en un contexto distinto.

Por otra parte, si el objetivo es darle recursos cognitivos y desarrollar su pensamiento crítico, entonces conviene mediar con él para que concluya por sí mismo cuál es el verdadero problema y las posibles alternativas. Para ello, son de gran utilidad las  preguntas estratégicas, que le ayudarán a pensar de diversas maneras, haciendo uso de su pensamiento en proceso de desarrollo.  De esta manera se logrará que aprenda a definir el verdadero problema y, por lo tanto, que sepa cuáles serían las mejores estrategias resolutivas para el mismo. Además, saber que es capaz de solucionar sus propios problemas evitará que justifique sus errores con terceras personas, asumiendo su responsabilidad en cada situación, ya sea de éxito o fracaso. De esta manera se conseguirá  lo más importante, que el cambio cognitivo sea estructural y permanente.

Algunas preguntas que son de utilidad para desarrollar el pensamiento lógico de los niños son las siguientes:

¿Qué? ¿Cómo? Quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?
¿Qué debes hacer para empezar?
¿Qué debes hacer ahora?
¿Por qué no hay que empezar todavía?
¿Cuál sería el mejor momento para hacerlo?
¿Qué sentiste cuando…?
¿Por qué dices que…?
¿Qué quieres decir exactamente?
¿Cómo sabes que hay que hacer esto?
¿De dónde sacaste la información?
¿Puede haber otra respuesta? ¿Por qué?
¿Cómo podrías explicarnos esto para que todos lo entendamos?

Hay muchas otras peguntas que pueden hacerse, pero practicar con éstas es un buen inicio para entrenarse a hacer pensar al hijo y que encuentres las respuestas propias a las situaciones en las que se encuentra. Además, escuchar las respuestas de ellos es sorprendente muchas veces.

CÓMO LOGRAR QUE LOS HIJOS HAGAN TAREAS EN CASA

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

 ninas-cocinando-con-mamaLograr que los niños colaboren en las tareas del hogar no es nada fácil, pues ellos siempre tienen la excusa perfecta para evitar cumplir con sus responsabilidades, sin embargo, es muy importante inculcar en los hijos los valores del trabajo, la responsabilidad y  la eficiencia desde edades tempranas.

Para lograrlo conviene, en primer lugar alternar las rutinas, es decir, si se quiere generar  entusiasmo en los niños, es importante diseñar  un programa con diferentes tareas que deben realizar semana tras semana.  De esta forma, los niños sentirán satisfacción cada vez que cumplan con su deber y, siempre y cuando la rutina sea variada, no perderán el entusiasmo. Por ejemplo, si se quiere que el hijo ayude a preparar la cena una vez por semana, se le puede pedir que elija un platillo de su predilección y así aprenderá a elaborarlo y a la vez participará en una labor de casa una vez por semana.

Lo anterior estará dando también el poder de elegir, lo que también puede hacerse poniendo varias tareas, como regar plantas, limpiar juguetes, alimentar a la mascota, etc. Así no sentirá que las tareas le son impuestas sino que él las ha elegido.

Otro elemento importante es procurar que las tareas se hagan de manera divertida, jugando contra reloj, escuchando música, o hacer algo agradable al terminar la tarea, como ir al parque, ver un programa de tv, entre otras actividades. Es importante que los hijos no se sientan premiados por hacer algo que se considera responsabilidad, pero que sí puedan vivir una experiencia agradable al concluir.

Algo que debe comentarse y considerarse es que no se utilicen las tareas del hogar como un castigo, ya que si así se hace, esas tareas se volverán algo desagradable y negativo. Una cosa es que tengan que recoger sus juguetes después de jugar, y otra es que se les pida que recojan todo con amenazas y como una forma de pagar algún comportamiento inadecuado.

También, y como un detalle de suma importancia, es importante la forma en que los padres piden al hijo su  colaboración o cumplimiento de alguna tarea en casa. Si se les solicita o indica hacer algo con un mal tono de voz y gestos autoritarios, los hijos terminan asociando las actividades que se les solicitan como algo negativo, imposible de disfrutar. Usar palabras como “debes”, “ahora vas a…” o “tienes que…” tienen una carga poco agradable. En cambio se puede decir: “Es viernes….recuerda limpiar el patio” o bien “Les recuerdo dejar el cuarto ordenado al terminar de jugar”.

Por último, es conveniente no solicitar “ayuda”, pues eso indica que quien es responsable no puede hacerlo y requiere apoyo. Las tareas en casa son responsabilidad de todos los que habitan en ella y así deben comprenderlo.

NIÑOS RESPONDONES

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

nino-respondonLos niños tienen diferentes maneras de manifestar sus sentimientos de rebeldía, según su edad.. Cuando son bebés terminan por adaptarse a nuestras costumbres y exigencias, pero cuando son un poco más mayores las cosas cambian. Son varias las causas que provocan situaciones no demasiado favorables para el equilibrio psicológico y emocional de nuestro hijo. Aquí encontrarás pautas para actuar ante conductas de niños respondones y rebeldes.

A veces, situaciones como el nacimiento de un nuevo hermano puede desencadenar sentimientos de celos y de envidia, o bien,  la separación de los padres provoca un sentimiento de inseguridad debido a la necesidad de cariño o protección, que siente que se desmoronan. En ambas ocasiones, las respuestas del niño pueden ser inapropiadas e incluso agresivas, ya que necesita manifestarse de alguna manera. Otras veces, ante un cambio de escuela, de casa o de ciudad, el niño se comporta de manera extraña, y se muestra irritable. Los padres no asocian las conductas con los acontecimientos, o si lo hacen, no entienden por qué se sienten de esa manera. Por ejemplo, una nueva casa puede ofrecerle muchas ventajas, pero con todo y eso, está sufriendo la pérdida de lo que le daba seguridad. Por otra parte, los desacuerdos expresos entre sus padres, las desautorizaciones que entre ambos se dan, así como la falta de  límites claros inducen al niño a una confusión interior, lo que le lleva a responder de forma agresiva o con reproches.

Es importante entender que cuando el niño es pequeño, la agresividad se motiva por la incapacidad que aún tiene de controlar sus propios impulsos; no sabe todavía cómo canalizar sus emociones. El natural negativismo de los dos o tres años se debe a que es en esa etapa cuando se está esbozando su personalidad y trata de comunicar sus propios deseos, que en muchas ocasiones no son los que los padres tienen.

Más delante, por los cuatro o cinco años, el niño ha logrado incorporar a su vida algunas normas básicas y ciertos hábitos. En esta edad las manifestaciones de rebeldía son menores, pero empieza a sentir gusto por alardear sobre su autonomía. Asimismo, en la medida en que va avanzando en edad los fracasos le enfadan y manifiesta su enojo, sin importarle en demasía si con sus actos desafía la autoridad, lo cual se acrecienta cuando inicia su paso a la pubertad.

En todo ser humano hay una tendencia a resistirse ante el control, la cual aparece desde edades tempranas. Es por eso que cuando los padres fijan reglas y límites, hay momentos en los que parece que sus hijos se molestan por ello, e incluso se atreven a violar dichas normas. En muchas ocasiones, de manera inconsciente, es una prueba para saber si son seguras y en verdad inviolables. Muchas veces el saber que lo han hecho les asusta y una manera de expresarse es levantando la voz e incluso usando vocabulario inapropiado.

A continuación se ofrecen algunas sugerencias sobre algunas formas adecuadas de actuar ante esas manifestaciones de los niños:

Cuando el niño responde alterado de manera poco adecuada:

  1. El padre o madre, en forma tranquila, espera que el niño se haya expresado y le pide volverlo a hacer de una manera distinta para poderle atender. Si no lo hace, se le ignora.
  2. Cuando se haya tranquilizado, se habla con él y se expresa la preocupación por lo que ha sentido y le ha hecho responder de la manera en que lo ha hecho. Además se le menciona que esa forma de responder no corresponde a una persona educada como lo es él.
  3. Se le puede reflejar el sentimiento y sólo decirle que se le comprende pero que no es aceptable la manera de expresarse.
  4. Se le puede enviar a un lugar a pensar de qué manera puede expresarse sin que sea de la forma en que lo ha hecho.

Es muy importante que cuando el hijo pida las cosas con malos modos no se le atienda y menos que se le dé lo que ha solicitado. Si se trabaja con el valor de respeto en casa es conveniente que el niño sepa que gritar y hablar como lo ha hecho es una forma de ser irrespetuoso.

Por otra parte, la congruencia debe estar presente, si el niño vive en un hogar en donde se grita y se responde de manera alterada, será difícil, por no decir imposible, que aprenda a expresarse de otra manera. Es útil recordar que los niños aprenden a comportarse de acuerdo a los modelos que observan.

Finalmente el poner atención cuando el niño responde de manera tranquila y adecuada hace que esa conducta se refuerce; y el tener una regla en casa de que solamente se atienden las necesidades de quienes sabe pedirlas con amabilidad, son formas muy convenientes que ofrecen excelentes resultados en la forma como los hijos se comunican en casa. Esto se extiende a los grupos sociales en donde más tarde se desenvolverá.

 

LOS ALIMENTOS NO SON PREMIOS

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

cropLos alimentos no deben ser un premio ni un castigo en la dieta de los más pequeños, pues generan asociaciones que perduran a lo largo de toda la vida y pueden restringir la variedad de la alimentación e impedir que ésta sea equilibrada. Si un niño considera que hizo algo malo y por eso debe comer brócoli u otra verdura, asociará a este alimento con un castigo, algo feo y desagradable que sólo se lo merece cuando ha hecho algo que no corresponde. Así, nunca querrá incorporar este alimento asociado a lo malo por propia voluntad y restringirá la variedad de su dieta. A la inversa sucede con los alimentos usados para premiar que generalmente son los dulces o golosinas y los niños asocian a algo muy bueno que pueden consumir como premio de su buena conducta. Por eso, siempre querrán tener ese premio y cada vez que puedan, desearán sentir el placer de comer algo bueno como los la comida chatarra.

Estas asociaciones que se generan cuando un alimento se considera un objeto de recompensa pueden marcar el curso en la dieta de los más pequeños y perjudicarla, por eso, el alimento no debe ser un premio ni un castigo, sino que cada comida debe disfrutarse en familia, no estar atravesada por discusiones ni peleas y además ser la fuente de nutrientes para vivir con salud. Sólo de esta forma no se crearán asociaciones a las comidas y será más fácil inculcar buenos hábitos alimentarios a los más pequeños del hogar.

Cuando se trata de alimentar a los niños, las estrategias son variadas, aunque por lo general con frecuencia se repite la misma: premiar o reprender con frases como “si te comes todo, te compro un helado” o “si no terminas la comida, también vas a tener verduras en la cena”.

Aunque parecen expresiones simples, son graves errores que cometen los cuidadores de los niños, desde que ellos empiezan a conocer nuevas comidas. Alimentar a los menores no es cuestión de premios o castigos, es una actividad que debe estar guiada por la paciencia, la dedicación y conocer la importancia que tienen los alimentos.

Así lo reconoce Pilar Serrano Galvis, nutricionista dietista, especialista en alimentación funcional, quien asegura: “que un niño cumpla con el consumo de una porción o disfrute con un alimento nuevo no es un éxito de él, es del cuidador; aunque no es común verlo así, los malos hábitos en un niño menor de dos años son un indicador directo del tiempo de dedicación, la paciencia y la conciencia del cuidador alrededor de la importancia de modular un proceso fisiológico en desarrollo”.

La nutricionista agrega que en esta etapa el niño aún no sabe que no comer es una forma de manipulación, pero es donde se puede crear este mecanismo si se generan premios o castigos al momento de alimentarlo. Además, un castigo relacionado con los alimentos genera una asociación negativa con los mismos, lo que más tarde puede manifestarse como desórdenes alimentarios en la personalidad.

AYUDAR AL NIÑO CON SUS TEMORES

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

base_imageEs importante entender que los miedos son, como el amor y el dolor, necesarios en el proceso de aprendizaje y justamente, como tal, son experiencias a las que estamos todos, como seres humanos, predestinados a vivir. Lo que ocurre es que estas experiencias toman matices distintos de acuerdo con el ambiente en que se vive.

Los padres enseñan naturalmente muchas cosas a sus hijos y, una de ellas, es el miedo. Aunque para ellos, esta enseñanza es vista como una forma de protección para su hijo. Por ejemplo, si el niño se asoma a la ventana o se mete debajo de las patas de un caballo, en un principio, el niño no teme a nada. Solamente si le hiere, aprenderá y tendrá miedo. El miedo está relacionado a un comportamiento de otra persona. Cuando un niño se hiere, experimenta una sensación de dolor, pero cuando va a vivir una situación de riesgo y alguien le avisa con exaltación del peligro, el niño se parará a pensar y tendrá miedo. Eso es emoción, por lo que los estudiosos aseguran que el miedo no es una experiencia directa del niño. El dolor sí es un aprendizaje directo y, por lo tanto, el niño sabe exactamente lo que ocurrirá. El miedo es indirecto, por lo tanto, no sabe lo que ocurrirá.

El miedo infantil desaparecerá cuando haya alguien que le ayude a disolverlo. Está claro que hay que tener miedo. Es necesario para sobrevivir, diferenciar la realidad de la fantasía y temer a las situaciones reales de riesgo como tirarse por la ventana, salir volando o ser un superhéroe. Es necesario añadir que las diferencias para vivir los miedos siempre serán individuales y muy personales porque habrá niños que aún aprendiendo de situaciones reales con los  miedos de los adultos cercanos, sean más arriesgados que otros y, por lo tanto, sean menos miedosos. Y a ellos no hay que potenciales el miedo, sino enseñarles sus límites. Como, por ejemplo: el que no puede tener alas para volar como Superman.

El miedo es como un vecino raro que se instala en casa. Si es bien recibido seguramente se quedará. Es como un mago. Si se le quita la magia, perderá su encanto y dejará de ser un mago. Al miedo, hay que quitarle el poder, el cual siempre está por algo que desconocemos. La varita mágica es el conocimiento. Por ello, hay que explicar, de una forma lógica, lo que produce miedo al que lo siente. Es primordial para quien quiera disolver el miedo de un niño, quererlo, creerlo, y estar convencido de que puede hacerlo. Existen distintos tipos de miedos en la infancia, pero en todos los casos, es más fácil explicar el miedo como si fuera un mago, un vecino, algo raro, pero colectivo, para que el niño lo comprenda mejor.

Un niño se atemoriza cuando circunstancias fuera de su control, o circunstancias que todavía no comprende, afectan su frágil sentido de seguridad. El proceso de desarrollarse, nacer y crecer durante los primeros años incluye muchas ocasiones en que el sentido de seguridad de un niño se ve desafiado. Aunque pensemos que el temor a veces no tiene sentido, muchos niños llegan a enfrentar situaciones amenazantes desde muy temprana edad. También se les causa daño con la rudeza, las amenazas y violencia comúnmente representadas contra los niños en los programas, películas y cuentos infantiles.

Cuando el temor hace presa del niño, se puede trabajar en sentimientos de miedo más profundos. Aquí, el trabajo del adulto es ser cariñoso, aprobador y seguro. No conviene tratar  de cambiar la situación si ésta es segura. Para deshacerse de él, el niño tiene que experimentar el miedo. La presencia de un adulto en quien confía y su calma será lo que le ayude. Conviene acercarle despacio hacia lo que le inspira temor manteniéndole muy cerca de usted. El niño experimentará temor pero a la vez seguro de que hay alguien que le protege. Se le puede decir: “Aquí estoy a tu lado y no me voy a ir. No te va a pasar nada”, o “Ya veo qué difícil es esto para ti, pero yo te estoy cuidando.” Es muy probable que el niño proteste y va a pedir con palabras fuertes que lo deje. Pero si usted se aleja o trata de calmarlo, no podrá deshacerse del miedo. Usted tiene que estar confiado de que el enfrentar estos sentimientos en la seguridad de sus brazos es la mejor manera de ayudarle. Trate de acompañar al niño en su terror lo más que pueda. Entre más cariñoso y tranquilo esté usted, más pronto se esfumará el miedo. Si puede hacerlo, quédese a su lado hasta que llega el momento en que se siente seguro en sus brazos y comprueba que todo a su alrededor va bien. Después de esta “sesión” sentimental, su comportamiento será muy diferente.

Enseñar al niño a enfrentar el miedo no es tarea sencilla, sin embargo es necesaria, ya que no siempre estará con alguien como sus padres a su lado para enfrentarlo.

PARA MEJORAR LA CONCENTRACIÓN DEL NIÑO

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

concentracionEn la medida que los niños crecen, su capacidad de atención mejora, pero la concentración no es sólo cosa de la edad, también se puede ejercitar y mejorar.

La concentración es como un músculo que se puede entrenar, y se pueden ir adquiriendo poco a poco las habilidades necesarias para estar concentrado en las cosas que se hacen para así evitar la distracción. Se sabe además que el concentrarse es una actividad cognitiva, que aunque pueda parecer raro, se realiza por medio del razonamiento. Consiste en centrar la atención de forma voluntaria sobre un aspecto en concreto, y poder mantenerla. Es decir: la concentración permite «meter» una información en la mente de manera que toda la atención quede centrada en un objetivo concreto.

La capacidad de atención de un niño es una habilidad que va desarrollándose a medida que crece. Y pese a ello puede que notes que aún no es suficiente para cuando se pone a estudiar y hacer los deberes. Que un niño posea la capacidad de atender no quiere decir necesariamente que sepa o pueda concentrarse. Si el pequeño se distrae con facilidad, se sugiere poner en marcha estas estrategias para mejorar su nivel de atención.

  • Buscar un espacio adecuado a la actividad que va a realizar.En el caso del estudio, debe tratarse de una zona bien iluminada, silenciosa y aireada. Conviene que se trate siempre del mismo espacio; de esta forma, con el tiempo se produce una asociación –por ejemplo, escritorio-estudio–, que predispone a la persona hacia una actitud acorde con lo que va a hacer y, por tanto, de mayor concentración.
  • Preparar previamente aquello que se vaya a necesitarLas constantes idas y venidas en busca de materiales rompen la concentración. Además, conviene que no tenga hambre antes de empezar para que no se distraiga buscando algo para calmar su necesidad de comer algo.
  • Evitar distracciones como la televisión, la radio o el ordenador, si no se necesita para la tarea. La música tranquila puede ayudar a algunas personas a concentrarse, pero nunca se deben poner canciones, ya que seguir la letra dificulta la atención sobre la tarea.
  • Fijarse objetivos a corto plazo. Siempre hay que tener objetivos cercanos. De esta forma, se facilita lograr el objetivo de la atención. Además, al ver con más facilidad cómo se van cumpliendo esos objetivos la motivación aumenta.
  • Subrayar, hacer esquemas y resumir. Estas tareas ayudan mucho a los niños que se distraen con facilidad y no son capaces de sostener la concentración.
  • Aumentar la motivación con comentarios positivos. A estas edades, además, es fundamental que el niño aprenda a “auto reforzarse”, es decir, que él mismo se felicite y se sienta orgulloso por el trabajo bien hecho a la vista de los resultados. Cuando esto sucede el niño quiere mostrar sus logros y es importante reforzarle cuando lo haga, de otra manera eso desaparecerá.

Entre algunos juegos que sirven para mejorar la concentración del niño se pueden sugerir los siguientes: rompecabezas, copiar dibujos, dibujos con números, memorias, aprender canciones, poemas o rimas, relacionar textos con dibujos, sopas de letras, buscar figura escondida, mandalas, juegos de mesa, entre otros.

EDUCAR SIN GRITAR

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

mama-gritandoTodos los padres desean educar a sus hijos de la mejor manera posible, pero a veces el cansancio, la falta de tiempo, el no saber cómo educar, hace que las emociones se alteren y salgan disparadas las acciones con voz de volumen bastante alto.

Aunque los gritos pueden parecer inofensivos y que convencerse de que sólo son producto de un momento de rabia, pensando que después se esfumarán, en algunas ocasiones pueden afectar a los  hijos e influir  en su comportamiento.

No es sólo el tono elevado de voz, sino que el grito por lo general se acompaña de palabras fuertes, incluso a veces de insultos, y “cosas” que jamás hubieran querido decirse. Conviene saber que el grito a veces es tan dañino, o inclusive más que un golpe físico.

A veces se piensa , de manera equivocada, que las órdenes deben darse en voz alta, que la autoridad tiene permiso de gritar, y cuando una persona se convierte en padre o madre, en los momentos en que pierde la tranquilidad, por algún motivo, usa el grito como una forma de comunicarse con sus hijos.

En búsqueda de estudios sobre las causas que llevan a gritar se encuentra uno que se realizó en la universidad de Pittsburgh y Michigan, en donde se afirma que el 45% de las madres y el 42% de los padres admitieron haber gritado y en algún caso insultado a sus hijos. Como resultados de dicha investigación se presenta que se recurre a gritar porque en esa forma se piensa que se obtienen ventajas, como:

·         Es sencillo de utilizar.

  • Es rápido.
  • No requiere de un desgaste intelectual para su uso.
  • Consigue su objetivo a corto plazo, que es conseguir la atención del hijo.
  • Infunde un carácter de autoridad al que lo utiliza.
  • Le confiere mayor importancia a la situación que ha causado el grito.

Es interesante conocer esas ventajas, sin embargo lo es más el plantearse sobre los perjuicios que pueden generarse detrás del uso de los gritos, los cuales se manifiestan en las siguientes consecuencias para los hijos:

  • El constante empleo del grito puede conllevar al deterioro de la autoestima del niño. No se sentirá valorado o querido por sus padres o, por el contrario, puede convertirse en un rebelde, desafiando la autoridad constantemente.
  • Al ser los padres ejemplo para los hijos, una conducta agresiva será adoptada por el pequeño y se acostumbrará a gritar y tener dichos comportamientos violentos. Luego las empleará con los amigos, conocidos o incluso contra los padres.
  • Los gritos solo causarán estrés en el niño, lo que no será beneficioso para su desarrollo.

Un dato interesante también es saber que los gritos, por lo general están acompañados de la emoción de la ira, la cual para educar a los hijos es indispensable saber controlarla. Para ello, en el mismo estudio que se ha mencionado, se dan ciertas recomendaciones, que se aprecian a continuación:

  • Mantener la calma cuando se trata de dar una orden, pues el niño escucha bien, por eso no es necesario alzar la voz ni mucho menos gritar.
  • Recordar que gritar es una falta de respeto. El niño pequeño no lo sabe y es probable que obedezca cuando se le levanta la voz, sin embargo, eso es porque tiene miedo, el cual desparece cuando llega la adolescencia, entonces, se pierde el respeto y perderá la oportunidad de recibir la última guía que le queda en su vida.
  • Hablar de manera positiva. En vez de decirle: «no trates así a tu hermano», es más conveniente hablar en positivo: «es importante que trates a tu hermano de manera más amable” y decirle esto con tono amable también, para que sienta la congruencia del decir y hacer
  • Dar una explicación válida. Muchos padres cometen el error de decirles a sus hijos: “aquí mando yo”. Esto no es un argumento, por lo cual es importante dar una buena razón clara y precisa para que tu hijo comprenda y repare lo que está haciendo.
  • Ponerse en el lugar del hijo. Los niños no son adultos pequeños, y la manera en que ven y experimentan las situaciones es diferente a la de un adulto.

Por último existe una pregunta que puede ayudar: cuando se esté gritando a un hijo, o se le haya gritado, conviene recordar su cara y preguntarse “¿me gustaría tener un padre o madre como lo estoy siendo con mi hijo?

TAREAS SEGÚN LA EDAD

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera


orden
No existe una regla mágica que confirme que determinados años se tienen que realizar ciertas tareas. Depende de muchas variables: maduración del niño, conocimientos, educación de los padres, entorno en el que vive, si es hijo único, el menor de varios hermanos, y otros factores.

El problema, según muchos expertos es que los padres exigen pocas tareas a sus hijos, no lo hacen ni  en edades tempranas, ni en la adolescencia. Esto, porque en las primeras los consideran “muy chiquitos” y ya en las segundas se ha perdido la oportunidad de que lo consideren como un hábito.

Para lograr un niño responsable hay que proporcionarle autonomía personal, esto es, favorecer que haga por él mismo lo que es capaz de hacer en cada momento. Cuando son pequeños, por supuesto se les asignan tareas muy sencillas, sin exigir que las hagan perfectas, y éstas van aumentando en tiempo, y grado de dificultad, conforme van creciendo.

Es muy habitual que los padres hagan por los niños lo que podrían hacer ellos solos para que de este modo todo se haga más rápido, no se pierda tiempo y que todo quede mejor. Esto hace que los padres ni siquiera se planteen lo que el hijo es capaz de hacer por él mismo. Es importante entender que a los hijos no se les ofrece espacio, tiempo  ni confianza para que realicen lo que son capaces de hacer. Por este motivo, los niños y adolescentes desconocen su nivel de habilidad en múltiples tareas porque no han tenido oportunidad de probarse a sí mismos.

A continuación se mencionan algunas tareas que se pueden exigir a los hijos según su edad y etapa de desarrollo:

Entre dos y tres años. Las tareas que realice siempre deben estar bajo el control del adulto. Los pequeños aún no comprenden lo que hacen bien o mal y actúan de acuerdo a mandatos y prohibiciones porque no poseen autocontrol. Colaboran con el adulto en ordenar y guardar sus juguetes, zapatillas, pijama, regar plantas y en algunas tareas concretas como poner y/o recoger las servilletas, entre otras de la misma dificultad..

Entre tres y cuatro años En esta etapa los niños observan la conducta del adulto, la imitan y actúan en función de reforzadores sociales.  Ya pueden tener orden en sus cosas, pueden guardar sus juguetes, poner algunas cosas fáciles en la mesa como el plato y los cubiertos. Ya tienen habilidad para quitarse la ropa y colocársela sin ayuda. Empieza a aprender a compartir y esperar su turno.

Entre cuatro y cinco años. Sigue observando e imitando al adulto. Necesita que le guíen pero tiene deseos de agradar y servir y, por eso, suele tener iniciativas responsables como vestirse, recoger sus juguetes y portarse bien en un espectáculo, o un lugar público. Ya se le puede asignar alguna responsabilidad, como: poner la mesa, cuidado de su mascota, hacer algún recado dentro del entorno familiar. Puede cuidar a hermanos más pequeños durante breves tiempos y con la presencia cercana del adulto. Se le puede solicitar dejar ordenados los objetos que usa. Es bastante autónomo en la comida y en su cuidado personal, puede calzarse solo, lavarse e ir al baño. Acepta los turnos en el juego, aunque no siempre los respeta. Suele asociarse a dos o tres niños para jugar y entabla las primeras amistades.

Entre cinco y seis años. Ya ha aprendido bastantes conductas y aunque necesita que la persona adulta le señale lo que debe o no debe hacer, conviene presentarle posibilidades para elegir entre dos opciones. Puede ser responsable de tareas domésticas sencillas: limpiar el polvo, recoger la mesa, preparar su ropa para vestirse, buscar lo que necesita para una actividad concreta. No hay que olvidar que el niño sigue imitando y que es exigente en la aplicación de la norma para todos.

Le agrada ayudar y cumplir encargos y recados sin que, para ello, deba cruzar la calle o lugar peligroso. Juega en grupos de tres o más y sigue reglas sencillas. Intenta ser autónomo y puede rebelarse frente a las presiones de los adultos en asuntos como disciplina autoridad y normas sociales

En cada edad se vive una etapa de desarrollo y conviene conocerla para saber el tipo de tareas que pueden ser encomendadas, siempre con el conocimiento de que hacerlo es una parte importante de la formación del hijo.

AMIGO DE MI HIJO

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

amigo-de-mi-hijoMuchos padres en la actualidad manifiestan el deseo de ser amigo de sus hijos. Esto, tal vez porque sienten que ser amigo es lo mejor que nos puede pasar y porque sabemos que los más gratos momentos los pasamos disfrutando con los amigos, lo que queremos que nuestro hijo piense en relación a nosotros. Sin embargo, este es un deseo que de momento no conviene cumplir, porque amigos hay muchos, pero padres sólo hay unos y es a quienes les toca educar. Entonces, si los padres fueran los amigos de los hijos, entonces ¿quién les educaría? Un amigo te acepta tal y como eres, no te forma y puede sufrir al verte pagar consecuencias de tus actos, pero finalmente no las vive él. Un padre tiene la responsabilidad de formar al hijo, de mostrarle el buen camino, aunque no le agrade, y de alguna manera sufre a la par que el hijo al vivir las consecuencias de lo no aprendido, pero con mayor intensidad que un amigo.

No quiere decir que con el amigo se disfruta y con un padre se sufre, al contrario, con ambos se puede disfrutar, sólo que de diferente manera. La educación no viene acompañada de un látigo, al contrario viene apareada con el amor.  Por otra parte la amistad se caracteriza por una línea de igualdad, en ella no existe la autoridad y para formar un hijo ésta es indispensable. Sin autoridad no se puede educar.

En la sociedad actual se observan situaciones que son las que evitan una autoridad bien dirigida, y entre ellas se presentan algunas como las siguientes:

La pérdida de control:

Es cada vez más frecuente observar cómo los papás han ido perdiendo el control sobre los hijos, y dicen frases como: ´No sé qué hacer con mi hijo´, y cuando se les pregunta sobre la edad, mencionan que tiene ¡dos años y medio!.  ¿Qué va a pasar cuando tenga 14? También es frecuente escuchar a padres que les piden a los maestros: no sé cómo hacerle para que se quiera bañar, a mí no me va a hace caso. O bien,  ¿Cómo lo obligo a hacer esto o aquello si no tiene ganas?

Querer evitar los conflictos:

La razón de todo esto se debe a variados factores, entre los más importantes están: la tendencia generalizada a evitar cualquier tipo de conflicto. Con tal de no verle la cara larga al hijo se decide hacer lo que él quiere. Se pretende evitar cualquier conflicto en casa porque fuera de ella hay muchos, y se deja de lado lo único verdaderamente importante: la educación de los hijos.

Prioridades diferentes:

Si bien es cierto que las múltiples actividades del mundo actual dejan poco tiempo para disfrutar en casa, también es cierto que se elige ese tiempo para cosas distintas a la atención a los hijos, como ver noticias, descansar, ver tv, entre otras. Si se elige pasar ese poco tiempo que se tiene con los hijos, a la tv no le va a pasar nada, pero a los hijos sí.

Temor a ser un padre (madre) mala onda:

Un temor muy frecuente es el sentir que si los hijos se muestran disgustados es porque el padre o madre son “mala onda”. Esto es un temor al rechazo. No se quiere verles la cara alargada, ni que nos digan que sus padres anticuados, ni que comenten con sus amiguitos que son  ´mala onda´. En realidad, se quiere aparecer como evolucionados  y “buena onda”, lo que hace ambigua la forma de educar, por lo que  cuesta decir que no, se dan demasiadas explicaciones, y se aplazan las consecuencias. Esto hace que los niños se sientan inseguros y es lo que impide conocer qué es correcto y qué no, porque todo parece permitido. También es la causa de una baja tolerancia a la frustración y a la manipulación.

Lo importante es entender que los hijos, para su desarrollo sano, necesitan límites, disciplina y conductas fijadas por los padres, mezclado con el afecto, lo que es la fórmula para una buena educación. Ternura y firmeza son la clave, combinación que no se da en la amistad. Francisco Kovacs, médico español dice:  «Los padres pueden decidir ser amigos de sus hijos, pero tienen que ser conscientes de que los dejan huérfanos»

EL MEJOR REGALO

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera 

sacar-tiempo-hijos-gEs muy probable que hayas leído o escuchado sobre este texto que te comparto, y con seguridad te ha dejado qué pensar,  pero las demandas de tu trabajo no paran y te vuelves a envolver en un estilo de vida en el que no tienes tiempo para tu hijo. Por eso hay que volverlo a leer, si acaso lo has hecho alguna vez. El mensaje es por demás de claro.

 Un hombre que llegó a su casa muy tarde, cansado e irritado, encontró a su hijo de 5 años esperándole en la puerta.

– «Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?».

– «Seguro, ¿de qué se trata?», contestó el hombre.

– «Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?».

– «¡Eso no te importa! ¿Por qué me haces esa pregunta?», dijo el hombre enfadado.

– «Necesito saberlo. Contéstame: ¿cuánto dinero ganas en una hora?», rogó el niño.

– «Si necesitas saberlo, gano 150 pesos por hora».

– ¡Oh!, replicó el niño, haciendo una reverencia con la cabeza. Luego dijo: «¿Puedes prestarme 25 pesos?».

El padre se puso muy furioso, y le dijo: 

– «Si la razón por la que necesitas saber lo que gano, es que te preste dinero para comprar un tonto juguete o alguna otra cosa sin sentido, entonces vete derecho a tu habitación y acuéstate. Piensa por qué te estás volviendo tan egoísta. Yo trabajo duro muchas horas al día y no tengo tiempo para chiquilladas».

El niño se fue tranquilamente a su habitación y cerró la puerta. El hombre se sentó y comenzó a pensar acerca de la pregunta de su hijo y en cómo le había desafiado con tales preguntas únicamente para obtener algo de dinero. Pasada aproximadamente una hora, el hombre se había calmado y pensó que podría haber sido algo duro con su hijo. Podría ser que él realmente necesitase comprar algo con esos 25 pesos; además, el niño no solía hablar a menudo de dinero. Entonces fue a la habitación de su hijo y abrió la puerta.

– «¿Estás dormido?», preguntó.

– «No papá, estoy despierto», contestó el niño.

– «He estado pensando que antes tal vez fui demasiado duro contigo», dijo el hombre. «Ha sido un día largo y descargué mi coraje sobre ti. Aquí tienes los 25 pesos que me pedías».

 El niño se incorporó, contento y dijo:

– «Gracias, papá», exclamó, y levantando su almohada, sacó algunas monedas y unos arrugados billetes.

El hombre, viendo que el niño tenía  dinero guardado, comenzó a enfurecerse de nuevo. El niño contó lentamente su dinero y miró a su padre.

– «¿Por qué necesitas más dinero, si ya tienes bastante», refunfuñó el padre.

– «Porque no tenía suficiente, pero ahora sí», replicó el niño, y siguió:

– «Papá, ahora tengo 150 pesos. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo?

Sin duda alguna el mejor regalo que puedes dar a tu hijo es un poco de tu tiempo.

LA PESADILLA DE LAS TAREAS ESCOLARES

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

tareaEn la actualidad muchos padres se quejan de las tareas escolares. Este momento, a veces se vuelve una verdadera guerra entre padres e hijos. Otras, un verdadero motivo de preocupación que los progenitores no saben cómo solucionar. Les preocupa que el niño no se concentre, que sea muy lento, o incluso que se altere en cuanto se le indica que es hora de hacer la tarea. A menudo su madre dedica varias horas a ayudarla, pero eso le resta tiempo de sus propias tareas.

Por otra parte, las tareas se vuelven una situación molesta porque el padre o madre que apoya se siente que “debe” hacer la tarea, y lo insólito es que la hace y el niño solamente se sienta a su lado como simple espectador.

Es importante que cuando se presenta un problema se analice desde sus causas, y las tareas se convierten en un problema por diversas razones, entre ellas:

  • El significado que se da a las tareas. Este es uno de los primeros motivos por los cuales el niño empieza a aborrecer la tarea, porque sus padres le indican ese momento como un “deber ser”, no como algo agradable en donde los padres pueden darse cuenta de los avances de su hijo. Incluso usan las tareas como amenaza para quitar privilegios, como “ si no haces la tarea no podrás ir a jugar”.
  • La utilidad de las tareas. Cuando el niño no entiende para qué le sirve hacer su tarea se sentirá desmotivado. Por supuesto que nadie quiere hacer algo que piensa que no sirve para nada interesante y menos cuando observa que para sus padres es más una carga que algo que se pueda disfrutar. A veces, algunos padres expresan comentarios que no ayudan, como “ no sé para qué te encargan hacer esto”.
  • La incomprensión del contenido de la tarea. Si el niño no entiende qué es lo que debe hacer, el padre puede explicarle con paciencia, pero si ni así lo comprende, bastará con enviar un mensaje a la maestra para que vuelva a explicar. Este mensaje no debe ser como un castigo al hijo, sino como un apoyo, por lo que simplemente se le dice: “me parece que no te quedó claro cómo hacer esta, por lo que voy a pedirle a tu maestra que te lo vuelva a explicar”
  • El lugar y el horario para hacer la tarea. Es muy importante que se designe un lugar específico en casa para realizar las tareas, en donde tenga a la mano lo necesario para elaborarla. Hacer la tarea es un hábito de trabajo y para que se establezca deben tenerse las condiciones adecuadas. En cuanto al horario se considera conveniente que sea una hora o al menos media hora después de haber comido.
  • Tranquilidad y paz emocional. Si el niño ha pasado con alguna circunstancia desagradable, como: haber presenciado un problema entre sus padres; haber sido altamente mortificado en la hora de comida; percibir la molestia del padre o madre por tener que acompañarle a comprar algo para la tarea; o cualquier otra circunstancia emocional desagradable, lo más seguro es que no querrá ni podrá concentrarse en hacer sus deberes escolares.
  • Exigencias de perfección. Es importante entender que el niño está en proceso de aprender y que cuando se inicia el aprendizaje, todos cometemos errores. Si el niño se equivoca no hay por qué alterarse y menos hacerle sentir que hace las cosas inadecuadamente. El objetivo de las tareas es afianzar lo que recién ha aprendido en la escuela. Además el niño tiene una forma muy adecuada para evaluarse y bastará con preguntarle “ crees que así está correcta tu tarea? No piensas que hay que mejorar algo?” Si su respuesta es no, así se deja. En la escuela se encargarán de hacerle las correcciones pertinentes.

El hacer las tareas el primer trabajo de los hijos, y la actitud de los padres frente a ellas  será determinante para la que tendrán durante toda la vida ante aquello que implique trabajar.

 

EDUCAR LA FUERZA DE VOLUNTAD

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

juegos-de-ninos Una de las grandes carencias de la juventud actual es la fuerza de voluntad, de esa  energía interior que se requiere para afrontar las dificultades, retos y esfuerzos que la vida plantea día con día.

Es importante considerar como objetivo el desarrollar la capacidad de autodominio de los niños, con el fin de que  sean capaces de esforzarse para conseguir lo que desean y consideran bueno para ellos, aunque eso les cueste y la recompensa no se alcance de manera inmediata.

Al trabajar en el desarrollo de la fortaleza, se apoya el de todas las demás virtudes, ya que  no hay virtud moral sin esfuerzo por adquirirla. En un ambiente social como el actual, donde la influencia familiar es cada vez más reducida, el único modo para que los jóvenes sean capaces de vivir con dignidad es llenarles de fuerza interior. Esta capacidad de esfuerzo, además, se relaciona con la madurez y la responsabilidad.

Por otra parte, la exigencia amable de los padres y docentes, marca en buena medida, el desarrollo de la capacidad de trabajo y esfuerzo, y de las virtudes relacionadas, como lo son la constancia, perseverancia, paciencia, y otras. Exigir cuesta esfuerzo. Por supuesto que es menos problemático el dejar a los maestros que se encarguen de desarrollar este aspecto de la personalidad de los hijos, pero estará incompleto si los padres no participan, lo que impacta desfavorablemente el crecimiento de sus hijos.

Enseñar a esforzarse para alcanzar metas es un trabajo que debe iniciarse desde los primeros años de vida. Esto se logra con el respeto por los tiempos de los niños para aprender y dominar alguna acción. Más delante, entre los siete y los doce años transcurre el período sensitivo de la virtud de la fortaleza de voluntad y es cuando se aprende con mayor arraigo y naturalidad. Si los niños se ven privados de los esfuerzos, los retos y las exigencias, llegarán a la adolescencia, con  más fuertes crisis de madurez y no estarán dotados de energía interior para superar las dificultades. Entonces actuarán con resistencia a cualquier exigencia, pero no por rebeldía, sino porque nunca se habían encontrado ante situaciones de esa presión y no saben cómo resolverlas.

Algunas veces, los padres evitan que sus hijos se esfuercen por lograr algo. Puede ser por un  cariño mal entendido, o porque prefieren resolver más rápido alguna situación que tiempo a tras a ellos les causó tensión. Entonces, les protegen y tratan de ofrecerles una vida cómoda, donde no hay proporción entre el esfuerzo realizado y los bienes que se disfrutan. Lo importante de proteger a los hijos, se trata de acompañarles y ayudarles para que aprendan a superar el sufrimiento que experimentan cuando quieren algo y no lo tienen de inmediato.

Conviene mencionar que para que un  buen hábito se convierta en virtud es necesario que haya autoconsciencia, es decir, entender qué y por qué se hace y voluntad, que se refiere a querer hacerlo. Por eso es tan importante en la educación de las virtudes humanas, como lo es la fuerza de la voluntad, el  ayudarles a entender que el esfuerzo que van a realizar como algo necesario y conveniente, y recordar el motivar y estimular sus esfuerzos.

Educar la fortaleza supone poner los medios para que los niños sean capaces de emprender acciones que lleven consigo un esfuerzo prolongado, para lo que hace falta tanto salud física como fuerza interior. Esta es la razón por la que la práctica deportiva, o las disciplinas diversas como la música, o danza, entre otras,  son medios adecuados para promover la fortaleza, ya que han de superar la fatiga y el cansancio, llegar hasta el final con perseverancia, superar adversidades, y más de lo que ello implica.

Existen muchas oportunidades en la vida cotidiana de la familia y del aula para que los niños se ejerciten en resistir un impulso, soportar molestias, superar un disgusto, dominar la fatiga o el cansancio, como – por ejemplo – acabar las tareas encomendadas en el colegio o cumplir el tiempo de estudio previsto antes de ponerse a jugar, y cumplir su encargo con constancia.

Es importante valorar positivamente y reconocer su interés y sus esfuerzos, como aguantar la sed en una excursión o viaje, probar comer de todo o no comer entre horas, terminar bien un trabajo, dejar la ropa preparada por la noche. De este modo se fomenta la motivación interna, se da oportunidad de experimentar la satisfacción de la obra bien hecha y la alegría del deber cumplido. Si se les da todo en la mano y se les evita esforzarse, jamás aprenderán a hacerlo cuando la vida se los exija.

AUTORIDAD POSITIVA ANTE LOS HIJOS:

Dra. Patricia García Mora.

Terapeuta Familiar en Supera

autoridad-positivaTener autoridad, no autoritarismo, es básico para la educación de los hijos. Es importante marcar límites y establecer objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio y saber cómo conseguirlo para tener autoridad positiva.

Pablo Pascual Sorribas, logopeda, ofrece las siguientes recomendaciones para lograrlo:

  • Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.
  • Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir “sé bueno”, “pórtate bien” o “come bien”. Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.
  • Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.
  • Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.
  • Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.
  • Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.
  • Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cuál ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.
  • Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño (a) y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.

Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces, e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.

Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento saltan dudas, se debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

EL MÉTODO DE LAS 4 E PARA EDUCAR (4)

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

ariehSe han revisado ya tres E de las cuatro que propone la Lic.  Berger en su método las 4E para educar. Ella concluye con una cuarta E en donde afirma que los niños, para despegar, para volar en lo alto, requieren del conocimiento y reconocimiento de las raíces de sus padres, familia y grupo de pertenencia. Revisemos lo que se dice al respecto en esta cuarta E de su método.

CUARTA E: ESCUCHAR RELATOS DE LOS PADRES Y ABUELOS.

La posición del saber del padre, dentro de la sociedad ha cambiado pues carece de la valorización que tuvo en el pasado. Hace unos años se preguntaba a las madres como hacer tal crema o sacar tal mancha en determinado material. El saber del adulto era necesitado y valorado por el niño. Hoy los chicos tienen derivados de las tarjetas de crédito de sus padres y ante cualquier duda van al supermercado y encuentra todo lo que necesitan y que hace unos años, solamente los adultos podían enseñar. Son más independientes para asuntos de la vida cotidiana, pueden resolver problemas domésticos y técnicos sin sus padres, pero no son más independientes emocionalmente.

Además como dominan todo lo relacionado a la tecnología de manera más eficaz y rápida que los grandes, esto hace sentir a sus padres como necesitando a sus hijos en diversas situaciones. Es preferible que otra persona te enseñé como funciona determinado equipo y no pedirle ayuda a tu hijo. Observamos que a todo niño le da inseguridad cuando su padre lo requiere en el funcionamiento de aparatos. Esta es una de las muchas situaciones donde el hijo necesita ver a su padre que sabe, para sentirlo fuerte. Los padres no deben sentirse desvalorizados por no estar al tanto de los últimos adelantos tecnológicos, pero sí pedir ayuda a otras personas, excepto el hijo.

Es importante que el padre comience a valorizar otros saberes que posee en diferentes áreas de la vida. Tú, padre, tienes un saber fruto de tus experiencias de vida, en una situación distinta a la de tu hijo. Por lo tanto es importante que las comuniques. Es muy positivo que relates historias tuyas en infancia y adolescencia, cómo vivías, cómo era tu vida, qué pensabas y sentías. Eso enriquece el vínculo y acerca a los hijos hacia los padres. Todo adulto tiene un saber, fruto de sus vivencias personales y de la época en que vivió Los niños necesitan escuchar tu saber, que no es el mismo que el de ellos, pero es un saber acumulado por experiencias de vida.

En los últimos años dentro de nuestra sociedad, se desvaloriza y no se respeta a las personas mayores. Una de las causas es que en la actualidad se venera la eterna juventud, que incluye tener cuerpos delgados con formas de jóvenes y pieles sin arrugas.
Esto tiene influye en la vida de los adultos ya que muchos se visten como jóvenes, se realizan distintas cirugías para parecer menos edad. Existe una idea que lo nuevo, lo joven es lo mejor, y se deja de lado otros aspectos que hacen a la calidad humana.

Es nutritivo que los niños escuchen con respeto los relatos sobre el origen de sus familias, sin juzgar, sólo conectándose con su origen. Observamos con preocupación que los grandes valorizan el saber de la nueva generación y se desvalorizan mucho, pues no toman consciencia de la importancia de su experiencia. El punto crucial es que valor están transmitiendo, si quieren parecerse a ellos en lo físico y no se posicionan de sus conocimientos acumulados por la experiencia. Un adulto puede no saber chatear, pero tiene una experiencia muy rica. Ninguna persona puede volar sin raíces, para despegar, para tener alas se necesitan escuchar relatos sobre la historia familiar, para sentir parte de un grupo valorado.

EL MÉTODO DE LAS 4 E PARA EDUCAR (3)

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

ninoYa se han revisado dos E del Método de las 4 E que la Lic. Berger propone para educar. Se ha visto lo importante que es el enseñar a esperar a los niños (primera E) y las características que deben considerarse al poner límites, como: claridad, brevedad, coherencia, consistencia y flexibilidad (segunda E), lo cual hace que los padres logren ser figuras predecibles para el niño, mismo que es de valiosa ayuda para formar una buena autoestima y brindarles seguridad. Continuamos ahora con la tercera E.

TERCERA E: EDUCAR CON RESPONSABILIDAD.

Responsabilidad significa responsa hábil, o sea, responder en forma adaptativa. El tema de la responsabilidad está relacionado con la elección y la libertad. Es de vital importancia para una buena adaptación a la vida.

Responsable no es sinónimo de obediente o puntual. Responsable es hacerse cargo de uno mismo. Una persona obediente es aquella que acata lo que se le ordena, asunto delicado cuando se está con personas peligrosas. Una persona puntual es aquella que llega a la hora establecida y no más tarde. Esto da lugar a malos entendidos, el niño llega en hora al colegio, es puntual, hace todo lo que le dice la maestra, es obediente, pero puede ser un irresponsable. No se hace cargo de su vida. Cuando le sucede algo, siempre se debe a sus amigos o a la maestra. Si se equivocó y obtiene un resultado bajo es porque la maestra estaba de mal humor, y no porque él no sabía la pregunta o no había estudiado. Cuando necesite realizar algo que puede hacerlo por sus propios medios le pedirá ayuda a su madre o a su padre, esperando que alguno de ellos acceda a su pedido.

Entonces, la responsabilidad es lo contrario a culpar al mundo exterior de todo lo que sucede. Es poder ver lo que le corresponde y hacer algo frente a los hechos. Se logra en los primeros años de vida, mucho antes de lo que los padres imaginan. La responsabilidad está relacionada con el tema de la elección. Tenemos que permitir que el niño pueda elegir entre dos opciones previamente seleccionadas por el adulto. El adulto ofrece el menú, y el niño elige el plato que comerá dentro de la lista ofrecida por el adulto. Respecto de los horarios de las comidas es habitual que cuando se llama a comer a un niño que está jugando a la pelota en el patio —no importa su edad— éste continúe sin inmutarse con el juego. La madre (o quien cumpla ese rol) se enoja, levanta la voz y hasta le puede decir palabras que dañen la autoestima del niño que está en plena formación.

En lugar de gritos, enojos y palabras innecesarias, propongo otra secuencia de hechos.

Se le puede dar las opciones:

  1. Comes ahora y dejas la pelota.
  2. Sigues jugando con ella en el patio.

Si eliges jugar con la pelota en el patio, tendrás que esperar tres horas para la próxima comida o la comerás fría.

Los padres presentan esta alternativa basada en sus propios criterios. Este niño, que puede tener tres años, ya está ejercitando su responsabilidad, elige entre seguir jugando a la pelota o dejar de jugar y comer ahora.

Si elige la opción b, sentirá el hambre al esperar hasta la próxima comida o experimentará el gusto que tiene la comida fría. La próxima vez pensará antes de elegir. Permítanles experimentar las consecuencias lógicas de su elección, lo único que puede suceder es que comerá la comida fría o esperará con hambre a la próxima. Sabemos lo que es el hambre pues la experimentamos alguna vez.

Por medio de los libros no tomamos conciencia de su magnitud, sólo cuando estamos a dieta o no tenemos tiempo de comer experimentamos esa sensación en nuestro organismo Permítanles elegir a ellos entre dos opciones propuestas por ustedes, para que puedan reafirmar su yo y para continuar eligiendo qué actitud tomar en la vida.

¿Qué le pasa al niño cuando elige dentro de las opciones impuestos por los padres? Empieza a autorregularse. Eso le da confianza y puede desarrollar una buena autoestima. Su yo se fortalece pues elige y aprende que tiene fuerza, experimenta, por ejemplo, que si no come sentirá hambre, y así sucesivamente. En cambio, si se lo castiga por no comer puede que coma por miedo al castigo, y la motivación es el miedo que siente por un elemento externo a él. Así se programan futuros adultos miedosos, sumisos o, por el contrario, rebeldes guiados por temores y resentimientos. Si su hijo come por miedo, no por hambre, dependerá del mundo externo.

EL MÉTODO DE LAS 4 E PARA EDUCAR (2)

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

disciplina-positivaLa primera E del método de la Lic Berger, nos ha hablado de lo importante que es enseñar a los hijos a saber esperar. Ahora  se revisará la segunda E que propone para la educación de los hijos.

SEGUNDA E: EXPRESAR CLARAMENTE LOS LÍMITES

Se ha escrito mucho sobre los límites, qué son y su importancia. En mi opinión hablar de limites hoy es como estar frente a un archipiélago y ver una sola isla. Existen otras islas que son muy importantes, una de ellas es ejercer la autoridad, pues sólo el padre que ejerce la autoridad puede fijar y sostener límites.

El límite es una guía, una señal que le muestra al niño hasta dónde puede llegar.

Detallaremos las características que deben tener los límites para ser efectivos:

  • Claridad. Significa pedir en forma clara y focalizada la conducta que se quiere obtener, por ejemplo: “Siéntate, no grites”. No sirve decirle al niño: “Pórtate bien”, “Sé un buen niño”, pues son términos muy ambiguos que dan lugar a diferentes interpretaciones.
  • Brevedad. Esta característica es de suma importancia para su eficacia. Es común que los padres comiencen con largas explicaciones, que en el momento de fijar el límite no alcanzan. “No toques determinado objeto.” En otra instancia podemos explicar la causa del límite.
  • Coherencia. Una vez fijado el límite no lo podemos variar según nuestros estados anímicos, algo que, debido a las características de la vida actual, son de por sí cambiantes. Si saben de antemano que no pueden sostener un límite, es mejor no imponerlo y pensar en algo que pueda ser mantenido. El niño tiene que saber predecir qué sucederá si tiene determinado comportamiento, de qué manera reaccionarán sus padres. Esto le da seguridad y confianza en sí mismo, pues empieza a ordenar el mundo que lo rodea. Si grita, su mamá se enojará, si realiza determinada conducta recibirá determinada respuesta. Ser previsible es un factor muy importante para un desarrollo emocional adecuado. Los padres deben ser figuras predecibles para el niño. Esto ayuda a formar una buena autoestima al brindarles seguridad.
  • Consistencia. Es común que existan diferencias en la pareja con relación a la educación de sus hijos. Esto es aplicable a los abuelos/as quienes tienen un rol importante hoy en día. Si bien no podemos cambiar a las personas, es sustancial conversar sobre estos temas para llegar a acuerdos previos a la puesta de límites. Es frecuente que un padre fije un límite y el otro quiera imponer lo contrario. Esta contradicción entre adultos provoca una gran inseguridad en el niño, sobre todo en sus primeros años de vida.
  • Flexibilidad. Los límites no son murallas imposibles de traspasar. Los podemos adaptar a cada situación. Recuerdo un niño de diez años que durante el año lectivo se le permitía ver televisión durante dos horas diarias. Un día de verano lluvioso en que estaba solo, sin amigos, su madre insistió con las dos horas diarias.
    El límite para que tenga efecto hay que sostenerlo, pero cuando cambia la situación externa lo podemos flexibilizar. Otro ejemplo de flexibilidad es cuando llegamos a un acuerdo por medio de una negociación y lo intercambiamos por algo similar. Si fijamos el límite de que le compramos una barra de chocolate todos los fines de semana, por ejemplo, lo podemos trocar por un paquete de caramelos.

El niño criado sin límites se siente desprotegido, sin contención, inseguro, pues no encuentra un adulto que sea capaz de frenarlo. Poner un límite es un acto de amor. Esto lo comprueba el hecho de que los niños criados sin límites se sienten no queridos o no aceptados.

EL MÉTODO DE LAS 4 E PARA EDUCAR (1)

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

niniimpaciente28julioLa Lic Fanny Berger, psicóloga gestáltica, Master en educación y clínica de niños y adolescentes ofrece un interesante método que ha denominado las 4 E, el cual se comparte a todos en los siguientes cuatro espacios:

PRIMERA E: ESPERAR EL TRANSCURSO DEL TIEMPO

Los niños, en todas las culturas y épocas necesitan un adulto que les brinde la oportunidad de esperar. Ahora se privilegia lo rápido, lo que ya viene hecho de fábrica. Sin embargo, es muy positivo, hacer que los chicos esperen y no correr a saciarlos rápidamente. Sí tu hijo pide y tú te apuras en darle lo que quiere, le quitas la oportunidad de esperar, de frustrarse y de fortalecerse. Un niño tiene que ejercitar la capacidad de esperar, no es bueno tener a su lado una persona que le dé todo lo que pide al instante.

Tú padre, además de tener poco tiempo y sentirte estresado por todas las responsabilidades que pesan sobre ti, recibes la idea de que los productos que ahorran tiempo son valorados en el mercado de consumo. Esto es verdad en el mundanal mundo, pero en la relación padre-hijo, particularmente en los primeros cinco años de vida se necesita que tú estés presente, a su lado, para que desarrolle la capacidad de esperar. Los padres apurados programan hijos descontrolados.

Esto es válido sí el niño no es portador de trastorno de déficit atencional, trastorno bipolar u otros trastornos infantiles diagnosticados por el psiquiatra infantil o neuropediatra.

Observo con preocupación profesional el apuro que presentan muchos padres para que sus hijos adquieran habilidades antes de lo esperado. Eso no es un salvoconducto para la felicidad de tu hijo. El ritmo de vida actual es mucho más acelerado, por lo tanto debemos prestar mucha atención de no trasladar esa medida a la vida diaria de los pequeños.

La paciencia que es la capacidad de esperar se va construyendo en el día a día, junto a un adulto que en forma amorosa te dice, “espera”, palabra muy útil y en desuso.

Un niño sano, que no presenta ninguna patología, se transforma en impaciente o impulsivo porque no recibió la palabra, “no”, “espera”, “después”, muchas veces durante su crianza.

Los pequeños son cada vez más impacientes, no quieren y no saben esperar, se frustran muy fácilmente cuando se requiere que ellos esperaren.

El punto importante es que esa frustración los fortalece y se van acostumbrando a esperar. No existe ni máquina, ni psicofármaco que desarrollen dicha capacidad.

Los dos errores más observados son que el padre que carece de tiempo corra a saciar a su hijo inmediatamente, para conseguir silencio ya que necesita mucha energía personal para cumplir sus obligaciones. Sentir las protestas de los niños es agotador.

El segundo error es enojarse, gritar, poner mala cara, y correr a saciarlo a pesar de hacerlo contra nuestra voluntad. El pequeño asocia el pedido, con el enojo de su progenitor, a lo cual pensará que siempre hay que enojarse para conseguir lo que uno quiere. El peligro es que naturalice la rabia como si fueran parte de la vida cotidiana.

Sí la cumples porque consideras adecuado, y estas convencido del ritmo en que te relacionas con tu hijo, no sentirás rabia.

La única salida, es bajar las frecuencias cuando estás con tu hijo, no sucumbir ante sus demandas. Así el niño ejercerá la posibilidad de esperar, y se dará cuenta que se requiere tiempo y paciencia para convivir armoniosamente con otras personas. Con el tiempo se convertirá en un niño calmo.

Sí tú corres a saciarlo, no ejercitará la capacidad de esperar y pensará que ante un pedido, la otra persona tiene que correr a saciarlo. Grave error pues los otros no están en este mundo a servicio de tu hijo. Eso le podrá traer problemas en su vida social ya que siempre esperará de sus amigos la misma conducta que en su casa causando peleas, conflictos inútiles que pueden ser evitados.

 

MODELOS DE AUTORIDAD INADECUADOS

Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

modelos-de-autoridad-inadecuadosUna vez que se ha entendido lo importante que es educar con autoridad, es interesante conocer algunos modelos, que son muy comunes, y que producen efectos inadecuados en el propósito de formar a un hijo. Se puede decir que son desfavorables para el sano desarrollo de los hijos y de los vínculos familiares.  Algunos estudiosos de esta materia muestran los siguientes:

  • Estilo pasivo: estos padres no expresan abiertamente lo que necesitan, quieren o esperan de los hijos. Sólo piden conductas intermedias o sólo intentos, teniendo pocas esperanzas de alcanzar el éxito de su pedido. Por lo general no confían en las posibilidades o voluntad del niño o porque desconfían de su propia habilidad para conseguirlo. No ponen reglas o lo hacen en forma ambigua. Renuncian a su derecho y a su deber de poner límites. Es normal escuchar en estos padres la frase “no puedo con él”. Esta postura genera que los hijos se sientan mal, inseguros, desprotegidos e insatisfechos. El vínculo, en estos casos, se tiñe de insatisfacción ya que nadie está contento con el rol del otro ni con el propio.
  • Estilo autoritario: estos padres imponen su voluntad sin reconocer los derechos de los demás. Los resultados son hijos dominados y que no tienen iniciativa, que no saben tomar decisiones. En otros casos el resultado será un hijo autoritario.
  • Estilo sobrecontrolador: si bien es cierto que es importante lograr que el hijo camine lenta y paulatinamente hacia la independencia y autonomía, hay padres que tienen un control absoluto en la vida de sus hijos, hasta se podría decir que viven por ellos y todo les hacen. En este caso el hijo no puede crecer ni desarrollarse como una persona distinta.
  • Estilo arbitrario y variable: hay padres que rigen sus acciones más que por un criterio racional, por el estado de ánimo que además de muy cambiante. Otros, más inseguros, oscilan entre varios estilos: autoritario, sobrecontrolador. Esta incoherencia en el estilo genera en los hijos inseguridad.
  • Estilo punitivo y violento: estos padres siempre están buscando los errores y defectos del hijo para hacérselo notar. Sobredimensionan los errores, pero nunca encuentran los aciertos. Cuando encuentran los errores tienen una reacción emocional violenta, tanto física como emocional. Son niños que viven amenazados, que se portan bien por temor al castigo. Este estilo genera en los hijos resentimiento, rabia, humillación y frustración.
  • Estilo permisivo: hay padres que permiten que sus hijos hagan y deshagan en función de sus propios deseos, sin tener que ajustarse a reglas ni demandas. Esto genera en el hijo la falta de adaptación a las normas al ingresar a la escuela y a lugares fuera de su hogar.
  • Estilo negligente: hay padres que no se comprometen con la función paterna, ya sea por irresponsabilidad, descuido o alguna patología. De esta forma privan al hijo de la guía y orientación que necesitan para aprender a vivir. Estos niños sufren la carencia de amor y se desarrollan como niños abandonados.
  • Estilo ineficaz: es negativo para los hijos y para la vida familiar todo estilo de límites que no sirva para asegurar un funcionamiento razonablemente armónico, feliz y saludable a través del desarrollo de buenas estrategias de fortalecimiento emocional.

            Lo interesante de conocer estos tipos es detectar en cuál se encuentra el padre y madre de familia y darse cuenta los efectos que puede producir en su hijo el utilizar su autoridad de esa manera.

LA EDUCACIÓN REQUIERE AUTORIDAD

Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

autoridad-en-los-hijosLa falta de autoridad dentro de la familia deteriora el papel de la misma como núcleo básico de la sociedad. Asimismo, perjudica la formación de los hijos para que logren tener una vida adulta de provecho y además, se perjudican las siguientes generaciones, ya que al educar un hijo se está educando indirectamente a sus descendientes también.

Es muy importante entender que se requiere un ejercicio correcto de la autoridad. Cuando los padres no tienen reglas en casa y no marcan límites claros a sus hijos están dejando de cumplir con su obligación formadora de un ser humano, al cual invitó a vivir.

En el ejercicio compartido de la autoridad es necesario tener en cuenta:

  • Establecer previamente unas reglas de juego. Éstas deben ser normas aceptadas por todos y exigibles también para cada miembro de la familia, sin excepción. Si hay normas solamente para los hijos, en cuanto vayan creciendo dejarán de aceptarlas porque han visto que cuando se es mayor no son cumplidas.
  • Exigirse a sí mismo en lo que se quiere exigir a los otros. Lo que no se esté dispuesto a cumplir no es posible exigirlo de los demás.
  • Ponerse de acuerdo con el otro cónyuge, o con quien comparte la educación de su hijo. Esto es de suma importancia, ya que si las partes que se colocan como autoridad frente al niño no están caminando hacia un rumbo acordado, eso confunde al hijo y no se formará con una autoridad que le permita un desarrollo sano de su personalidad.
  • Participación y la responsabilidad es algo que se modela, si los niños no lo observan en sus padres difícilmente podrán formarse bajo esos conceptos.
  • Resistir y mantenerse firme frente a las dificultades y a frustraciones. Cuando las situaciones se muestran difíciles los niños observan de qué manera reaccionan sus progenitores. Esa es una enseñanza que más tarde aplicarán cuando ellos se encuentren en las mismas circunstancias.
  • Destacar siempre lo positivo. Todas las situaciones tienen una parte negativa y otra positiva, al igual que las personas. Es importante enfocarse en esta última, ya que es lo que puede colocar un fuerte cimiento en la personalidad, que cobrará seguridad y podrá mantenerse fuerte cuando las circunstancias se muestren adversas.
  • Ejercitar la autoridad no implica autoritarismo y violencia….se requiere sólo firmeza, la cual debe acompañarse con el afecto. La ternura y la firmeza son las claves para educar la personalidad de un hijo.

Es importante entender que el ejercicio de la autoridad, a través de la fijación de reglas y límites, es dinámica, es decir, no puede permanecer con las mismas exigencias durante el desarrollo de la personalidad del hijo. Se requiere aprender a usar la flexibilidad y la comprensión, de acuerdo a la edad del niño.

UN PRIMER CONTACTO CON EL MUNDO

Por Dra. Patricia García Mora 

Terapeuta Familiar en Supera

UN PRIMER CONTACTO CON EL MUNDOAntes de que el niño camine, el gateo le permite conocer el mundo que lo rodea. De ahí su relación con sus futuras habilidades motoras y cognitivas.

Esta etapa es de suma importancia. Para que un bebé logre gatear tendrá primero que arrastrarse, para lo cual requiere de estímulos. El gateo se presenta entre los 7 meses y el primer año de edad; en algunos casos se puede dar unos meses antes, de acuerdo con la fortaleza y a la motivación que se le dé, pero todo este tiempo es considerado normal.

Aproximadamente a los 5 meses es bueno dejar al niño por ciertos períodos en el suelo, boca abajo, con algunos objetos frente a él para que se sienta incitado a tomarlos, al tiempo que con las palmas de las manos del adulto que le acompañe, se ejerce cierta presión en las plantas de sus pies para ayudarlo a empujarse. También puede colocarse al bebé sobre los muslos de manera transversal y poner cerca un objeto que pueda llamar su atención; él intentará alcanzarlo y con la inclinación que presentará al estar en esta postura se empujará.

Pueden ponerse objetos hacia el frente ligeramente dirigidos hacia algún lado; al tratar de alcanzarlos tenderá a irse de lado y necesitará hacer fuerza con sus antebrazos para mantenerse en su lugar. De esta forma se le ayuda a adquirir fortaleza para el gateo y se estarán formando en el niño estructuras para una adecuada posición.

El hablar de la importancia del gateo se debe a que se establece el patrón cruzado, ayudando con esto a lograr una mayor coordinación así como a comprender conceptos de distancias y a resolver problemas de espacios, con lo que será capaz librar obstáculos o para pasar sobre ellos. De igual manera sus experiencias del tacto se incrementan.

Antes de dejar al pequeño en el piso, debe supervisarse que sea un lugar seguro, suave, limpio. Es importante recordar que a esta edad los niños se llevan todo a la boca, ya que es el medio por el que comienzan a conocer su mundo.

¿Por qué hay niños que gatean y otros que no? Porque no todos los niños se desarrollan igual. Normalmente se sientan a los seis meses, empiezan a gatear a los siete u ocho y a caminar al año. Pero hay niños que por otras razones tales como sobrepeso, bajo tono muscular, genética familiar o porque no son puestos boca abajo para jugar, no desarrollan el suficiente control postural para llegar por sí solos a colocarse en cuatro pies, y por lo tanto retrasan la posibilidad de desplazarse en esta posición.

El paso previo a gatear es el arrastre. Si un niño no gatea, tal vez pueda arrastrarse e incorporarse a la posición de pie, para luego caminar. Incluso hay casos en que los niños gatean después de haber aprendido a caminar. Esto es, el gateo no fue el paso previo a su marcha.

Antes se pensaba que sin el gateo un niño no iba a caminar ni menos tener un buen desarrollo. Hoy eso está absolutamente descartado. El objetivo es la marcha, no el gateo, porque es la forma en que mejor se puede integrar al medio, sin embargo los beneficios que reciben explorando en el suelo son importantes en su desarrollo.

La importancia del gateo es que es una etapa de exploración. Es lo que permite a un niño conocer el medio, los conceptos de espacio (cerca-lejos, arriba-abajo, grande-pequeño), los límites físicos, la velocidad, etc. Permite además formar los arcos de la mano (lo que en el futuro le servirá para coger objetos y más tarde escribir). El gateo favorece la disociación de movimientos en el tronco, lo que posteriormente será utilizado al caminar. Les da seguridad y confianza en su afán por descubrir el mundo en donde viven.

En esta etapa es básico el papel de los papás. Es importante que el bebé reciba de parte de ellos mucho cariño en forma espontánea, lo que implica mecerlos, acurrucarlos, hablarles con cariño, etc. Todo esto les ayudará a lograr una mayor estabilidad emocional,  la que a su vez repercutirá en una estabilidad sensorial y motriz. Poco a poco pueden aumentar la dificultad cambiándolo de posición, motivándolo a moverse y a explorar, o bien, alejándole los juguetes para que se desplace a buscarlos. Ya más grande pueden armarle laberintos con los mismos objetos y muebles de la casa, para que aprendan a moverse en espacios con límites y desarrollen este concepto. Es decir, hay que darles muchas oportunidades de explorar.

Muchos padres se angustian cuando llegan a esta etapa porque no desean que su hijo esté en contacto con un lugar anti higiénico, como lo es el piso. Si se tiene un cuidado especial de que el niño no tenga a la mano objetos que puedan lastimarle, no les sucederá nada por estar en contacto con lo que es su mundo.

Son tantos los beneficios que se han detectado que los andadores están pasando a ser objetos del pasado. Es corta la etapa en la que el niño se desplazará por el suelo; pronto aprenderá a tomarse de los muebles para ponerse de pie y por supuesto, querrá que le tomen de la mano para desplazarse de un lugar a otro. Esta es otra etapa para disfrutar. Todas y cada una de las del desarrollo de los hijos ofrecen multitud de detalles que maravillan. Ese pequeño ser humano que hoy se desplaza por el suelo, pronto se erguirá para caminar por el sendero de la vida a la cual se le ha invitado a vivir.

 ¿JUEGAS CONMIGO, PAPÁ?

Por Dra. Patricia García Mora 

Terapeuta Familiar en Supera 

JUEGAS CONMIGO PAPA2En unos días más llegará el “gran día” para todos los niños. Después de una noche inquieta , alertas entre el sueño  a escuchar el menor ruido que indique que “alguien” ha depositado los soñados juguetes al pie del árbol de Navidad, los niños despiertan. Apenas se vislumbra el amanecer . Primero avanzan con pasos cautelosos, luego, al ver los paquetes abren sus ojos y despiden un gran brillo. Sus boquitas sonríen y brotan las carcajadas. El silencio del hogar se rompe para dar paso a un sonido casi celestial : la risa de  los niños.

Y los padres despiertan, a veces con solo escuchar a sus hijos emocionados. Otras veces, sorprendidos con gritos de algarabía , y casi llevados en peso para que vean lo que les ha amanecido bajo el árbol navideño.  Realmente ha sido una noche muy corta. Primero la compra de regalos, los preparativos de la cena , luego la convivencia grata de familia, y más tarde, después de esperar que los niños concilien el sueño,  la “ayuda” a ese ser que deja esa noche los juguetes solicitados . Mamá se levanta y disfruta un rato las nuevas posesiones de sus hijos y su alegría,  y entonces,  le requieren desayuno. Se va a preparar algo especial para este día tan importante y se escucha la pregunta : “¿ juegas conmigo, papá?”. La respuesta a esta pregunta es algo muy importante y de una trascendencia insospechada.  El niño está invitando a su papá a ser el primero que disfrute con él de sus juguetes nuevos. Esos juguetes que han sido soñados por muchas noches. Y ahora necesita un compañero para disfrutarlos y ese es precisamente su papá.

¡Cuidado papás! Este es un momento en que todo el cuerpo y la boca deben de decir lo mismo. Dicho de otra forma: decir que SÍ con entusiasmo, sentir el gozo de hacerlo y hacer que la mirada brille de la misma manera que la de sus hijos.

Ciertamente  hay cansancio, preocupaciones, problemas no resueltos en pasado, presente y tal vez futuro, pero eso, hay que dejarlo de lado. Este es el momento de decir “ Sí hijo, quiero ser tu compañero. “ Es imprescindible recordar que el niño al invitar a jugar es como estar invitando a vivir. Ellos ensayan a vivir a través del juego. Al  Invitar a jugar es como estar invitando a participar de su vida.

Los momentos de juego con papá son inolvidables. Aquellos adultos que llevan buena relación con sus padres es porque en sus recuerdos existen momentos muy gratos de juego con ellos. Ensayaron a vivir juntos desde entonces y la vida se desarrolló plácida entre  ellos.

El padre tiene una maravillosa oportunidad de sembrar lo que quiera en sus hijos a través del juego : les puede enseñar a cuidar, a respetar, a esperar turno, a seguir instrucciones, a concentrarse en algo, a terminar lo empezado, a gozar de un resultado, a analizar los problemas, a ganar y a aprender cuando se pierde.. Puede enseñarles también a compartir, a perdonar, a ser honesto y a sembrar todos aquellos valores que desea sean los rectores de la vida se sus hijos.

La vertiginosa actividad  de sus labores y su preocupación por ofrecer lo mejor a sus hijos materialmente hablando, les aleja de los mejores momentos. Les priva de  mostrar el camino de la vida a sus hijos. Les aleja de su participación en la formación de esos seres que serán la continuación de ellos mismos. Hay muy pocos momentos como este, sin embargo, hacen que se queden en la memoria por siempre…

Así, en ese amanecer tan temprano si escuchas a tu hijo decir : ¿ jugamos papá? Dile que SI, desde el fondo de tu corazón, y piensa que no es precisamente un juego, sino un ensayo de la vida de tu propio hijo…Y, si acaso no llega a despertarte…hazlo  tú y acércate …siéntate a su lado  y pídele que te muestre sus juguetes nuevos…y al final, si no te lo pide dile tu : “ Hijo mío, ¿Jugamos? “

LAS MATEMÁTICAS Y LOS NIÑOS

Por Dra. Patricia García Mora 

Terapeuta Familiar en Supera 

LAS MATEMATICAS Y LOS NIÑOSGeneralmente se piensa que el niño entra en contacto con las matemáticas por primera vez hasta el momento en que ingresa al colegio, cuando se pone en contacto con los números y aprende a sumar y restar. Nada más lejos de la realidad, ya que los niños empiezan a formar las bases para los conceptos matemáticos desde una edad muy temprana.

Si se observa un poco, el niño empieza a clasificar cosas desde muy pequeño. La capacidad de ordenar  en grupos determinados es una actividad que el niño hace casi sin orientación alguna . Es algo de lo que tiene sentido desde edad muy temprana. Por ejemplo, un bebé de 8 o 9 meses de edad se da cuenta a través de las experiencias que va teniendo con los objetos, que éstos tienen características muy variadas: se percata que algunos botan, otros ruedan, unos más emiten sonidos y también se da cuenta que otros se rompen. Cuando el bebé comienza su exploración del mundo gateando, recorre la casa, y va tomando diferentes objetos . Una vez con algo en su manita intenta agitarlo como si fuera una sonaja. Esto es para hacer su primera clasificación: “objetos que suenan” y “objetos que no suenan.”

Algunas actividades pueden ayudar a esta habilidad. Se pueden utilizar juguetes o cualesquier otros objetos que se tengan en casa. A continuación se detallan algunas de ellas.

– Busque una canasta y un juego de té de piezas pequeñas que contenga: cubiertos, platos y tazas de diferentes colores . Déselo al niño y observe lo que hace. Al principio, la actividad se reduce a sacar  los objetos de la canasta. Esto hace que esté practicando sus habilidades motoras. Más tarde aprende a meterlos dentro de la canasta. En este momento se puede aprovechar para empezar a enseñarle a ser ordenado. Esto es, que al terminar la tarea  los objetos quedan dentro de la canasta y después se guardan. Así jugará varias veces y luego llega el momento en  el niño coloca una taza con cada plato; después,  empezará a clasificar por color: más tarde colocará cada taza con el plato del mismo color. Así es como el niño inicia sus acciones de clasificación.

– Otra actividad similar se puede llevar a cabo con unos bloques de plástico o madera de diferentes colores. Esto es algo que generalmente los padres compran a los bebés y no saben con exactitud para qué les servirá. Los bloques tienen la posibilidad de ser clasificados por tamaño, color, figura, etc.

Es importante recordar que cuando el niño es pequeño su primera exploración de los objetos se hacen a través de “probar” las cosas introduciéndoselas a la boca. Por ello, los objetos utilizados deben ser pequeños , lo suficiente como para que  puedan asirlos con sus manitas, pero no tanto como para que puedan tragarlos. En el caso de bloques de madera, hay que poner especial cuidado de que estén bien lijados y que la pintura  no sea tóxica.

– Otra actividad es jugar a  “vamos a poner junto lo que va junto”. Aquí el adulto habla mucho mientras va poniendo las cosas que van juntas y el niño observa. Por ejemplo: “estos son bloques rojos,  estos son bloques verdes”. En esta actividad se pueden introducir también los conceptos de “igual” y “diferente”.

En la medida que el niño va madurando  empezará a hacer construcciones con los bloques. Al principio hay que dejarlo jugar libremente con ellos y después el adulto coloca una pieza sobre otra. Luego se invita al niño a hacer algo semejante. Para hacer divertido el juego y hacerle saber que lo que él hace es interesante, puede decírsele que haga un modelo y luego el adulto lo copia y más tarde el adulto construye y el niño copia. Finalmente, podrá empezar a clasificar las construcciones por su forma: torres, trenes, casas; o por el número de bloques de cada una de ellas.

Todas astas actividades cumplen con el objetivo de introducir al niño en  la noción de la clasificación. Siempre hay cosas qué clasificar: calcetines, juguetes, cosas de la despensa, utensilios de cocina, etc. También las diferentes figuras pueden irse introduciendo, al menos las básicas como lo son el cuadrado, triángulo y círculo. La geometría es otra parte de las matemáticas fácil de introducir desde casa.  Al mismo tiempo puede irse enseñando a contar. Cuando se termina de hacer una clasificación se puede contar, uno, dos, tres , cuatro bloques rojos.

Cuando el niño empieza a hablar se le puede preguntar ¿cuántos son? ¿cuántos hay?

Cuando ya el niño domine esta etapa se puede iniciar el proceso a dar instrucciones como : Haz una torre de bloques rojos. Y después, con mayor dificultad : Haz una torre de cuatro bloques verdes.

Es posible introducir hasta las nociones de suma y resta. ¿ Si pongo un bloque más en esta torre de cuatro, cuántos bloques tendrá ahora?, ¿ Si quito un bloque en esta torre de tres , cuántos bloques quedan?

Las matemáticas pueden hacerse divertidas jugando de esta manera con el niño desde edades muy tempranas. En casa existe un mundo de posibilidad para ejercitarse en  clasificación, operaciones fundamentales, geometría, lógica, etc. Todo eso es la base del conocimiento matemático que  el niño requerirá en el futuro.

 

NIÑOS PEQUEÑOS Y LAS COMPUTADORAS

 Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

NIÑOS PEQUEÑOS Y COMPUTADORASCada día, con mayor frecuencia, las computadoras se encuentran en los hogares como un aparato más. Las exigencias del mundo laboral y docente han hecho que esta sea una herramienta indispensable.

Por esta razón, y sabiendo la gran importancia que tienen las computadoras en el mundo actual, los padres colocan a los niños frente a ellas con el afán de que conozcan su funcionamiento y más tarde no tengan los problemas que los adultos hemos tenido .

Los investigadores en educación han iniciado los estudios en este tema para conocer las ventajas y desventajas que un niño de corta edad puede obtener al ponerse en contacto temprano con los ordenadores o computadoras. En tanto, el mercado preescolar se está elevando día con día.

Los objetivos de los padres de hacer que sus hijos conozcan el funcionamiento de las computadoras es porque desean que los pequeños lleven ventaja al iniciar su proceso educativo escolar. Pero de hecho, los estudios elaborados hasta ahora, muestran que los niños que no conocen el uso las computadoras llegan a dominar las aplicaciones necesarias en un tiempo relativamente corto.

Lo qué los investigadores comentan es que los años preescolares del niño son una ventaja de desarrollo para muchos procesos físicos, sociales, e intelectuales. Durante este período, es primordial que los niños tengan oportunidades suficientes para desarrollarse en movimiento físico, juegos, las interacciones verbales espontáneas con adultos y con niños de su edad, el uso adecuado de los materiales del juego, y todo lo que le ayude a desarrollar  la fantasía. Todo ello le prepara para su contacto con la educación académica, además de que coloca las bases de su personalidad.

Entre más naturales sean sus actividades, más se desarrollará su capacidad para solucionar problemas.

Existen diversas opiniones al respecto por ser este tema algo muy actual y poco estudiado, pero los investigadores y los educadores recomiendan un uso muy moderado de las computadoras en niños menores de seis años. Recomiendan a los padres que se concentren en actividades que permitan el desarrollo verbal, el movimiento del cuerpo entero y colocarlos en posición de que su imaginación trabaje al máximo. Ellos aseguran que las investigaciones muestran que los niños menores de seis no están listos para los sistemas abstractos de símbolos como palabras y números, y no pueden hacer distinciones completas entre el hecho y la ficción. Esto puede confundirlos con todo aquello que se da en los programas elaborados para las computadoras. Además pueden provocan una cierta pereza mental. La tecnología, cada día más nos provee de equipo que realiza operaciones que sustituyen a las mentales. Esto es bueno, pero una vez que se han realizado por cuenta propia.

Por otra parte,  algunos estudios han demostrado que las computadoras, cuando son utilizados de manera guiada y limitada con los pequeños, pueden ser una buena herramienta del aprendizaje.

Sugieren que algunos programas pueden ser utilizados, pero que hay que evitar aquellos que contengan sonidos y gráficos ruidosos que eviten al niño el enfoque selectivo de su atención; aquellos que no permiten que el niño trabaje a su propio ritmo y que no le de respuestas exactas, en fin…todos aquellos que no le den oportunidad alguna de desarrollar su habilidad de pensamiento.

Dado que la computadora es de uso frecuente en muchos hogares, al niño se le despertará la curiosidad por el uso de la misma. Cuando esto suceda usted puede:

a) Permitir que el niño se siente con usted a ver su funcionamiento. Anímele a que le haga preguntas sobre sus propias inquietudes.

b) El uso de la computadora debe ser restringido a espacios muy cortos de tiempo y siempre bajo vigilancia.

c) Cuide que la luz sea adecuada en el lugar en donde se encuentra la computadora y enseñe a su hijo a pestañear de vez en cuando para descansar su vista.

La tecnología es asombrosa y los niños cada vez más se encuentran en posibilidades de hacer uso de ella para sus beneficios…pero recuerde que el aparato más valioso del hombre es su propia mente y ella es indispensable desarrollarla al máximo antes de ponerle auxiliares que le faciliten los procesos. Primero deben aprender a hacerlos y después a sustituirlos…

MASAJES Y CARICIAS:

«UN CAMINO PARA CONOCER EL MUNDO»

 Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

MASAJES Y CARICIAS

Las caricias y los masajes pueden estimular al bebé porque a través de ellos  se activan las principales vías de entrada de los estímulos y  con esto se estimula el  desarrollo en los aspectos afectivo, cognitivo y motriz.

Tocar al bebé con frecuencia es la mejor manera de estimular sus sentidos. Es la forma como empieza a tener contacto con el mundo material. Es un primer intento   de comunicación. El sentido del oído ya ha iniciado su desarrollo desde el vientre materno, y  a través de los sonidos ha empezado a hacer ciertas conexiones neuronales. El siguiente sentido listo a desarrollarse es el tacto. Desde el momento del nacimiento el bebé recibe sensaciones en su piel. De un lugar cálido y acogedor, que es el seno materno, en donde el ambiente es totalmente propicio para sentirse confortable, llega a un lugar en donde existen cambios de temperatura y roces con otras pieles que no son la suya.

Las manos de quienes ya están en este mundo, son las primeras que llegan a hacer contacto con el bebé que recién llega. Después de los sonidos, las manos son las que primero realizan una comunicación. Con ellas se dan mensajes importantes y le  informan al bebe su existencia en este mundo.

Los masajes que se dan al bebé desde que nace es una ayuda valiosísima para favorecer sus primeras conexiones neuronales. El contacto con su piel  es una forma de mostrarle que es materia , y que a través de ella se conecta con el mundo en donde ahora se encuentra. Además cuando a un bebé se le toca , y acaricia, éste recibe información de que está en un mundo agradable en donde es aceptado, valorado y amado. Se desarrolla su de pertenencia y de ello se desprende la semilla de una buena autoestima.

El roce de las manos con el cuerpo del bebé es una comunicación que además debe ir de palabras en tono suave y agradable. Palabras que pueden indicarle lo que se está haciendo, como por ejemplo “Esta es tu pierna, esta es tu cabecita, y este es tu pie”. Con estas pequeñas y sencillas frases el bebé  irá desarrollando conexiones neurológicas. Las palabras que le expresan que es amado son muy importantes.  Como  : “ Estoy feliz de tenerte aquí conmigo” , “ Tu mami te quiere mucho”. “Hola, yo soy tu abuelo”. Todas estas expresiones se fijarán más si son acompañadas con caricias. El tacto comunica tanto o más que las palabras.

Por otra parte, los masajes deben ser un juego en el que disfruten, tanto el adulto como el niño: además es un medio de comunicarse y estimular el desarrollo. Es conveniente tener cuidado  que estos masajes y caricias se realicen  de una manera serena. La brusquedad exalta los sentidos, abruma y pone al bebé en estado de expectación y a veces hasta de defensa. Esto puede no ser grato  y provocarle inquietud cuando se de cuenta que está a punto de ser tocado. El tocar al bebé es provechoso para su estimulación; sin embargo el hacerlo de manera brusca puede causar efectos de sobre estimulación que le perjudicarán en su desarrollo.

El tacto con la mano, a través de un abrazo y un beso son formas utilizadas para saludar y recibir a una persona de una forma grata. De igual forma el tocar a los bebes, acariciarlos, hacerles masajes acompañados de dulces palabras habladas o cantadas, es la mejor forma de darles una grata bienvenida al mundo a donde se les ha invitado a vivir.

 

EL MEJOR LUGAR PARA LOS JUGUETES

Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

EL MEJOR LUGAR PARA LOS JUEGUETESAlgunas familias tienen por costumbre enseñar a los pequeños a regalar los juguetes que ya no les llaman la atención. Y con ello se abre un espacio para almacenar los nuevos que están por llegar. Sin embargo, el problema de un lugar adecuado para los juguetes, con frecuencia se vuelve una pesadilla en el hogar.  ¿Qué pasa? ¿Por qué razón hay tal  desorden en las casas donde existen pequeños? ¿Por qué juguetes por todas partes? ¿Por qué niños solicitando en momentos inoportunos la respuesta a su pregunta de dónde están sus juguetes?

La razón en sencilla: no existe un lugar destinado para ellos y se guardan en los espacios que quedan. Además, generalmente esos espacios no se encuentran al alcance los niños y para sacarlos es un problema y uno mayor aún para volver a guardarlos. Así, de pronto todo se vuelve un desorden y hay juguetes por toda la casa. Los padres se desesperan y lastiman sus relaciones con los pequeños en su afán de enseñarles a tener en orden sus juguetes. Pero, ¿cómo pueden aprender a tener orden si no existe un lugar destinado y a su alcance para sacar y guardar sus juguetes?

Como sugerencias pueden darse las siguientes:

1.- Destinar un lugar de la casa para juguetes y mostrárselo a los niños. Ellos son los que deben saber en dónde se encuentran. Puede ser una caja grande, un baúl, o un espacio de su guardarropa. Si son varios niños, puede incluso, destinarse un lugar para los juguetes de cada uno. O bien, que entre todos decidan la forma como aprovecharán un espacio común..

2.- Acomodar juntos – padres e hijos- los juguetes . Los niños pueden decidir cuáles poner más a la mano y cuáles en planos menos accesibles. Ellos son los que juegan. Y además podrán elegir libremente de acuerdo a sus intereses y deseos de jugar. Ello es un reforzador del desarrollo de las inteligencias múltiples.

3.- Tener los juguetes que constan de varias piezas en cajas cerradas o bolsas que puedan abrirse con facilidad. Eso evitará tener que pedir ayuda a los adultos. De esta manera se aprenderán a ser independientes.

4.- Poner reglas precisas. Los juguetes deben estar siempre guardados cuando no se estén utilizando. Si se encuentra alguno fuera de lugar debe negociarse una consecuencia. Por ejemplo, una puede ser el que aquel juguete encontrado fuera de lugar sea «decomisado» para la siguiente vez que deseen jugar con él. Luego volverá a entregarse a los pequeños y volverá a darse la oportunidad de que ellos decidan si quieren o no tener ese juguete siempre a la mano.

5.- Estimular con sonrisas, palmadas o palabras de elogio a los niños cuando se observe que los juguetes se encuentran guardados en su lugar. Esto es importante. Generalmente se da atención a los niños cuando NO hacen las cosas y se olvidan de reforzar un comportamiento cuando SI se ha dado.. Esto hace que los niños aprendan que se les presta atención solo cuando su comportamiento no es adecuado, y luego los adultos nos sorprendemos cuando no logramos que el niño se comporte como es deseable que lo haga.

Esta actitud del cuidado de los juguetes ha de formarse desde que los niños empiezan a caminar (a partir de los doce meses), para inculcar este hábito desde la más temprana edad.

El tiempo que un adulto invierte en formar este hábito reditúa con la disminución de disgusto al ver los juguetes distribuidos por toda la casa; le asegura la conservación de los materiales adquiridos para el gozo del juego de sus pequeños ; asegura su participación activa  en la formación del orden que se desea inculcar ; elimina ratos molestos en los que el pequeño insiste en que le busquen un juguete que no encuentra o no alcanza para jugar ; permite que los niños logren desarrollar la habilidad para tomar decisiones ; y, sobre todo se estarán plantando las bases de la seguridad personal en  los pequeños, porque nada ofrece mayor seguridad que : saber que existe algo que es de su propiedad y puede decidir cuándo y qué hacer con ello y, saber qué sucederá si se rompe una regla que ha sido establecida.

Así, es importante pensar en regalar no solo un juguete más para agradar al niño, sino en cómo preparar un espacio accesible, visible, ordenado, seguro y un tiempo especial para enseñarle a guardar lo que es lo más preciado de su posesión : sus juguetes.

LOS JUGUETES Y LA ESTIMULACIÓN DE LAS INTELIGENCIAS

 Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

LOS JUGUETES Y LA ESTIMULACION DE LAS INTELIGENCIASLa teoría de las inteligencias múltiples, descrita por H. Gardner, plantea que la  inteligencia puede definirse como la capacidad de resolver problemas y crear productos en un ambiente naturalista y rico en circunstancias.

Las siete inteligencias, de acuerdo con Gardner, por cumplir criterios o requisitos básicos que la plantean determinadas operaciones y habilidades que las caracterizan los individuos las utilizan para resolver problemas y elaborar productos.

Los resultados de todo esto están en estrecha relación con los medios que el ambiente proporciona para su realización, y se materializan en distintos signos, símbolos y objetos que las estimulan y propician su desarrollo.  Por ello, los juguetes pasan a jugar un rol importante, porque forman parte de las experiencias y son significativas en la vida.

En esta teoría se reconoce que en cada persona coexisten estas siete inteligencias, si bien no todas al mismo nivel de desarrollo; que la mayoría de los niños y pueden desarrollar cada una de estas inteligencias; que las mismas funcionan juntas de manera compleja, y de que existen muchas maneras de ser inteligente dentro de cada categoría.

Al considerar que los juguetes son poderosos auxiliares en el desarrollo de procesos y cualidades psíquicas y físicas, estos funcionan como estimuladores de las inteligencias mencionadas.

A continuación se enumeran algunos juguetes dentro de las categorías de las siete inteligencias. Es una clasificación en cierta forma arbitraria, ya que un mismo juguete puede desarrollar cualquiera de las siete mencionadas por Gardner.

 Juguetes para el desarrollo de la inteligencia lingüística

Juguetes con voces, muñecos interactivos, teléfonos con voces, micrófonos, karaokes de juguete, juguetes representativos de medios de transporte, objetos que representen instrumentos de la vida real, títeres, libros de textos e imágenes, animales de madera, plástico y peluche, juegos de café, cocina, comedor, etc., útiles de limpieza y labores, juegos de roles: médico, , mecánico, carpintero , juegos de construcción, imprenta, caballo de madera, pelota, y todos aquellos que estimulen el uso de la palabra en situaciones prácticas.

 Juguetes para el desarrollo de la inteligencia lógico-matemática.

Educativos electrónicos de todo tipo, que aborden resolución de problemas, cálculo, juegos de engranaje, juguetes avanzados de dibujo, rompecabezas lógicos, numéricos, de conjuntos diversos, juegos de seriación, comparación, clasificación, identificación, modelos y planos, brújulas de juguete, acertijos, juegos de inclusión: de colores, formas, tamaños, calculadoras de juguete, juegos matemáticos de ensarte, encaje, instrumentos científicos de juguete, pirámide, cajas de formas y colores, figuras geométricas de madera y plástico, clavijeros, juguetes mecánicos y de cuerda, electrónicos, dominós de letras y números, juegos de arquitecto, constructores, imprentas de mano de figuras diversas, mecanos, juegos de herramientas, y todos aquellos que impliquen comprender relaciones cuantitativas y patrones lógicos.

Juguetes para el desarrollo de la inteligencia espacial

Juegos de radio control, arrastres y gateadores, juegos de engranaje, pizarras, juegos electrónicos con gráficos, rompecabezas de imágenes: animales, plantas, paisajes, mosaicos de formas y colores, dominó de figuras geométricas, animales, colores, laberintos, bloques, libros de imágenes, ordenadores de juguetes con actividades de dibujos, coloreados, cuadernos de colorear, recortar y rellenar, cuentas de ensartar, plastilina, pelota, pirámides, juegos de inclusión: figuras geométricas, animales, objetos, etc., tableros con figuras, moldes, juego de argollas, modelos de aviones, barcos y otros medios de transporte, cubos de construcción, dados de colores, y lápices de color, crayolas, y otros más que permitan la representación de imágenes y las interrelaciones de espacio, figura, forma, color y línea.

Juguetes para la inteligencia físico-cinestésica

Juegos de arrastre, gateadores, pantallas de dibujo, construcciones, engranaje, carruseles, toboganes, aparatos de juego de tareas exteriores, escaleras, triciclo, carriola, mini autos, carros de tirar y empujar, plastilina, juegos de dibujo, de construcción, cubo y pala, martillo y tacos, pelotas y balones, tijeras, carretilla, caballo para montar, de plástico o de madera, juegos de lazada y acordonamiento, sonajero, juego de argollas, arco y flecha, tiro al blanco, raqueta, patines, juegos de herramientas diversas, caña de pescar, trompo, juego de pompas de jabón, moldes para juego de arena, palitos chinos, regadera, cuerdas, bolas, aros grandes, diábolos, sacos de sorpresa, clavijeros, y todo lo que promueva sensaciones somáticas, de equilibrio físico, de aprendizaje manual.

 Juguetes para la inteligencia musical

Educativos electrónico con sonidos y ritmos musicales, micrófono de juegos imitativos, reproductores de CD, radio y tocadiscos de juguete instrumentos musicales de juguete: guitarra, armónica, xilófono, piano, corneta, entre otros, equipos de percusión: tambores, pandereta, maruga y otros objetos sonoros, cajas de música, grabadoras, cassettes y compactos infantiles, campanas diversas, flautas y silbatos, maracas, claves, cascabeles, caja china, triángulo, radio y tocadiscos de juguete, marimba, castañuelas, chicharras, móviles sonoros, walkman, y aquellos juguetes que signifiquen percibir sonidos armónicos y musicales.

 Juguetes para el desarrollo de la inteligencia interpersonal

Juegos de mesa diversos: damas, parchís, monopolio, lotería, dominós, entre otros, juguetes para actividades colectivas: herramientas e implementos laborales, carretilla, disfraces, tienda de campaña y juguetes de campismo, bus y mini autos, accesorios para juegos de imitación: muñeca, animales de plástico, madera y peluche, títeres, juegos de comedor, sala, cuarto, escuela, entre otros, pelotas, balones y cestas, útiles de limpieza, juegos de peluquería, picas largas, carrusel y otros elementos de juego de áreas exteriores, retablo de títeres, y todos los demás juguetes que faciliten la comunicación social y el contacto afectivo con los demás.

Juguetes para el desarrollo de la inteligencia intrapersonal

Juguetes electrónicos de manipulación individual, juguetes con formato ordenador, juguetes que representen objetos de la vida adulta, calidoscopio, view-masters, diapositivas de animales, objetos, frutas y plantas, móviles, libros e imágenes plásticos, tarjeteros plásticos de figuras, lápices y crayolas, plastilina, ataris, videos, cajas de sonidos, juegos didácticos con autocontrol, videojuegos, y algunos otros que faciliten la concentración individual .

 MUCHAS INTELIGENCIAS

Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

MUCHAS INTELIGENCIAS

La Teoría de las Inteligencias Múltiples es ya conocida por muchos en la actualidad. Cada día se es más consciente de ello en los centros escolares y los padres escuchan con agrado que los docentes se encuentran pendientes de desarrollar en sus alumnos cada una de estas inteligencias. Sin embargo, muchos padres de familia no saben explicar a ciencia cierta qué es eso de tener muchas inteligencias. Algunos desechan esta idea porque se escucha absurdo pensar que un solo ser humano posee hasta ocho inteligencias; esto no suena lógico.

Para aquellos que no saben a ciencia cierta de qué se trata este asunto de inteligencias múltiples, podemos comentar que hace poco tiempo- de la década de los ochentas para acá- ha habido un gran interés por estudiar la inteligencia.

Howard Gardner y sus colaboradores, en esos estudios, se dieron cuenta que el ser humano es inteligente y que hay muchas formas de demostrar esa inteligencia. Primeramente dijeron que la inteligencia es la capacidad que se tiene para resolver la problemática de la vida y para dejar a la humanidad productos que le son de utilidad. Con esta definición surgieron como seres inteligentes aquellos que destacan en el deporte, en la danza, en la música, en las relaciones personales y también aquellos que son capaces de hacer hondas reflexiones, que al ser trasmitidas, mueven a la humanidad. Ya no solamente aquellos que hablan bien y que son diestros en su forma de pensar y en el manejo de los números, son las personas consideradas inteligentes.

Entonces, se sabe ahora que todos los seres humanos poseemos inteligencia y que la desarrollamos de diferentes maneras. Esto es liberador y gratificante. Además se sabe que la inteligencia crece; que es posible desarrollarla y que no se nace destinado a ser inteligente o no.

Los encargados de la educación de los niños deben conocer a fondo esta teoría. De esta manera les será posible ayudar a los pequeños en el desarrollo de su capacidad. Algunos centros educativos han adoptado este conocimiento y su forma de enseñar está matizada de elementos que lo permiten. Pero, no solo a los docentes compete la misión de desarrollar la inteligencia de los niños, sino que los padres también tienen esta posibilidad.

Los estudios sobre la inteligencia han avanzado con rapidez y se sabe ahora que es posible desarrollarla desde que se encuentra en estado de gestación, dentro del vientre materno. Los centros dedicados a la preparación al parto ya asumen esto como parte del programa que ofrecen a las futuras mamás.

Es importante conocer brevemente a qué tipos de inteligencias se refiere la teoría de Gardner, mismas que se verán a continuación:

  •  INTELIGENCIA VERBAL –LINGÜÍSTICA

Consiste en la habilidad de pensar en palabras y usar el lenguaje para expresar y entender diversos significados. La habilidad e interés se enfoca en la escritura, la lectura de poemas, historias, cuentos, libros y cartas. Las personas con esta inteligencia son hábiles para hablar y usan vocabulario variado.

  • INTELIGENCIA LÓGICA – MATEMÁTICA.

Esta utiliza el pensamiento lógico para entender causa y efecto, para hacer conexiones, relaciones entre acciones y objetos e ideas. Contiene la habilidad para resolver operaciones complejas, tanto lógicas como matemáticas. Quienes  destacan en esta inteligencia poseen curiosidad por la investigación, el análisis y  las estadísticas y de alguna manera la habilidad con las operaciones matemáticas .

  • INTELIGENCIA VISUAL – ESPACIAL

En esta hay un gran uso de imágenes. La imaginación es destacada y se da la posibilidad de “ver” mentalmente. La persona con alta inteligencia visual puede transformar temas en imágenes, crear diseños, pinturas y dibujos y tienen habilidad para construir diagramas e inventar cosas.

  • INTELIGENCIA CORPORAL-CINESTÉSICA

Consiste en la habilidad para usar los movimientos del cuerpo como medio de expresión. Esto envuelve un gran sentido de coordinación ;incluye el uso de las manos para crear y manipular objetos; habilidad para controlar los movimientos del todo el cuerpo para la ejecución de actividades físicas ; el uso del cuerpo para actividades como balance, coordinación y deportes. Tienen destrezas manuales y habilidades para actividades detalladas y trabajos minuciosos, como los que hacen los artesanos. Además existe en estas personas un uso expresivo del cuerpo en forma rítmica e imitativa.

  • INTELIGENCIA MUSICAL

Es esta la habilidad para pensar en términos de sonidos, ritmos y melodías; la producción de tonos y el reconocimiento y creación de sonidos. También se da  en el uso de instrumentos musicales y el canto. La persona con inteligencia musical tiene la habilidad de expresar emociones y sentimientos a través de la música. Su sensibilidad por la música es destacada y desarrolla habilidad tocando instrumentos; tiene un gusto espacial por escuchar música y es afinado con su voz.

  • INTELIGENCIA INTERPERSONAL

Se refiere a las formas de relacionarse y entender a otras personas. Quienes destacan en esta inteligencia son sensibles para las relaciones con otros y tienen facilidad para ponerse en su lugar. Son de fácil relación y generalmente son muy dados a tener amigos y frecuentar a sus familiares; en muchas ocasiones se encaminan a tomar liderazgo entre otras personas para resolver problemas e influenciar con sus decisiones.

  • INTELIGENCIA INTRAPERSONAL

Esta es la que permite entenderse a uno mismo. La persona está consciente de sus puntos fuertes y de sus debilidades para alcanzar las metas de la vida. Se conoce, se valora , se acepta y se estima. Conoce sus metas y se enfoca en objetivos nacidos de su interior; generalmente sabe controlar muy bien sus emociones.

  • INTELIGENCIA NATURALISTA

Esta inteligencia consiste en el entendimiento del mundo natural; se da un interés especial por las plantas, los animales y la observación de la naturaleza. Se desarrolla la habilidad para entender el comportamiento de los animales y sus necesidades; y en el cuidado  y diferenciación de las características de las plantas y los fenómenos del clima.

Estas son las ocho inteligencias. Será interesante observar a los hijos y detectar cuáles de ellas son las que destacan en cada uno, para reforzarlas; y también cuáles necesitan ser desarrolladas en la medida del interés y facilidad de cada niño.

                           AMOR A LA LECTURA

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Patricia GarcíaMora

El tomar un libro, el hojearlo y deleitarse con su contenido es una actitud que se puede y debe desarrollarse desde que se es bebé.

 

Los especialistas en el desarrollo de habilidades del ser humano comentan que el gusto por leer se siembra y el hacerlo implica un recorrido de varias etapas, que son:

 

PRIMERA. La sensibilización cotidiana.

Un bebé siente desde el vientre materno que el mundo exterior está hecho de palabras. Desde el interior de su madre empieza a conocer el mundo a través de las mismas y se da cuenta, de alguna manera, que éstas tienen sentido y ritmo. Después de nacer, esta etapa continúa cuando el pequeño se percata que el uso de la palabra escrita es algo de uso cotidiano, pues sirve para señalarnos el nombre y contenido de las cosas. Esta es la forma como se da el primer acercamiento del niño a la lectura.

Muchos adultos  dejan pasar esta etapa en blanco respecto de la lectura, enfocados en otros aspectos del desarrollo del bebé. Sin embargo, es importante que alejen de su mente esa creencia de que el niño a esta edad  “no entiende nada”.  Eso parece ser, pero se ha comprobado que  Los niños entienden más de lo que los adultos creen. Los bebés están muy pendientes de lo que pasa afuera; sus sentidos perciben absolutamente todos los estímulos externos, no sólo a través de la mirada, sino, sobre todo, por los oídos, que a diferencia de los ojos, no se ‘cierran nunca».

 

SEGUNDA. La lectura en intimidad.

En esta etapa el niño entra en una intima de relación con sus padres o con quien los cuida y, a partir de un libro, se ponen en contacto con historias maravillosas o hermosas fantasías.

Por lo general este espacio de da antes de dormir, cuando los papás toman un libro para leerle al pequeño, y él se da cuenta que ese “montón de hojas” tiene muchas cosas interesantes. En ellos encuentra que se habla de cosas dulces y tiernas, emocionantes, y a veces de suspenso. Mientras el adulto le lee, puede distinguir en los tonos de voz que existen cosas “vivas” dentro de ese libro.

Es en esta etapa cuando el niño empieza a tomar gusto por lo que contienen los libros y si el leerles se convierte en algo cotidiano,  será una actividad que jamás dejarán. Se puede decir que leer se torna un hábito desde la infancia y debe mencionarse que uno de los enormes beneficios que el niño estará adquiriendo a través de esta práctica de lectura diaria, será la adquisición de vocabulario. El que los adultos tomen un libro y les lean a los niños con diferentes tonalidades de voz, se convierte en un juego emocionante. De esta forma se logra que los niños se familiaricen con la letra impresa. Los pequeños se percatan  que tanto las imágenes como las palabras pueden ser leídas. Esto hace que fijen su atención por más tiempo, reconozcan más cantidad de palabras. Esta es una buena razón para pensar que es importante leer a los pequeños en voz alta y permitirles que tengan acceso a los libros que quieran.

TERCERA. La lectura de Juego.

Esta etapa ya se sale de las paredes del hogar y es en la escuela en donde se promueve con mayor intensidad. Los especialistas mencionan que cuando un maestro transmite el placer por la lectura a un niño está sembrando el más grande de los ascendientes en la vida de un humano, porque argumentan que  si un niño sabe leer, puede acceder a cualquier cosa.

 

CUARTA.- La lectura personal.

Esta etapa pertenece a una edad mayor de los niños, en donde  entran en juego los intereses personales que cada uno de ellos y en donde el  desarrollo se va dando según su propia experiencia. Ya en esta etapa el niño busca elegir un libro por sí mismo y leerlo solo.

Las primeras dos etapas son responsabilidad de los adultos el que se presenten en la vida de los hijos. La tercera, tal vez puede  designarse a los maestros y la cuarta es el resultado de un buen trabajo hecho por padres y docentes.

Lo importante de estas etapas para fomentar el interés por la lectura y utilizar contenidos adecuados a la edad de cada niño. Las historias son algo que a toda la humanidad interesa, siempre y cuando se relacionen con algo que les sea relevante en sus vidas. Las lecturas leídas a los niños, por lo tanto, deben estar directamente relacionadas con sus intereses del momento y  con su capacidad de atención.

Es por eso que se dice que los libros también tienen edades. Por ejemplo , se encuentran libros de plástico, destinados a los bebés, que tienen figuras grandes, de colores brillantes, que en muy pocas páginas se representa toda una historia para ellos, pues les hacen desarrollar todo un proceso cognoscitivo, por más pequeña y simple que sea la historia.

Luego, se encuentran libros que contienen ya imágenes con palabras, las cuales van ganando espacio en la medida en que “aumentan de edad”

Según los especialistas existen  cinco grupos de edades lectoras, determinadas  por  el interés dominante en  los niños:
Primer grupo: de 1 a 5 años. Interesa  la ilustración como portadora de historias, coloridos y figuras. Los niños disfrutan con las nanas, las rimas, las poesías, los cuentos con imágenes, etc.

Segundo grupo: de 4 a 8 años. Interés por la fantasía. Es el momento de mayor gusto por los cuentos de hadas. Se da la creación de mundos mágicos, el pensamiento es fundamentalmente animista, esto es, gustan de dar vida a los objetos, animales y personajes que les transmiten las historias. Les gustan los juegos de palabras, las adivinanzas, los trabalenguas y refranes.

Tercer grupo: entre 8 y 11 años. Existe un mayor interés de los niños por argumentos cercanos a su vida cotidiana. Se empiezan a hacer preguntas sobre el mundo que les rodea, y buscan respuestas en la lectura, aunque continúa el gusto por los cuentos fantásticos.

Cuarto grupo: de 11 a 14 años. Interés por tramas de acción. El niño ya es consciente de su personalidad y se presenta una identificación y simpatía por los personajes. Las historias de misterio tienen un gran atractivo en estas edades.

Quinto grupo: de 14 años en adelante. Esta es la etapa de madurez, en la que ya hay una mayor variedad de intereses en base a la situación particular de cada niño. La atención se enfoca en todo aquello que sea significativo en función de su vida cotidiana y se empiezan a hacer cuestionamientos sobre el futuro, valores y principios. Las lecturas buscadas deben darles respuesta a sus intereses. Ya los niños buscan por si mismos los libros, pero pueden dárseles sugerencias.

Amar la lectura es una gran aventura…se invita a los adultos encontrarse con los libros y llevar a sus hijos de la mano para que todos logren disfrutar de la magia y el conocimiento que se encuentran dentro de las letras.

 

 

FACILITAR EL ESTUDIO

facilitaEstudioPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

En muchas ocasiones los padres no encuentran la forma de ayudar a los hijos a estudiar. Las técnicas de estudio son imprescindibles en todas las tareas relacionadas con el estudio y el procesamiento de la información: comprensión, retención, recuperación. Existen numerosas técnicas de estudio; algunas sirven para finalidades muy específicas (por ejemplo, memorizar nombres de ríos), pero otras son herramientas de utilidad para cualquier ámbito del saber. A medida que el hijo va superando niveles escolares, es indispensable que conozca y domine técnicas de estudio básicas. A continuación se exponen algunas de ellas, con la finalidad de que si el hijo no encuentra su propia forma de asimilar los conceptos, los padres le propongan alguna de ellas.

Lectura comprensiva del texto

Se lee tantas veces como haga falta hasta conseguir un nivel satisfactorio de comprensión de la información. En numerosas ocasiones es necesaria la utilización de un diccionario para tener una comprensión correcta de los términos que aparecen en el texto y de su contenido informativo.

Subrayado de las ideas más importantes

Se marcan o resaltan (con bolígrafo, lápiz o marcador fluorescente) las palabras o frases más significativas de las ideas básicas del texto.

Elaboración de un esquema o resumen

Se hace una selección y se extraen las ideas que se consideren más importantes. Saber distinguir las ideas básicas de las secundarias no es una tarea sencilla y sólo se logra con la práctica. A pesar de la dificultad inicial que supone hacer el esquema  es de gran ayuda a la hora de retener y recuperar la información.

Retención o memorización de información

Se almacena en la memoria el resumen o esquema elaborado. La asociación o relación de ideas es un recurso muy útil para retener información, sobre todo si se trata de un listado de palabras.

Recuperación y reproducción de la información almacenada

Se hace tanto en forma oral como por escrito. El niño tiene que ser capaz de recordar la mayor parte del texto estudiado y de reproducir, en primer lugar, el esquema memorizado y a partir de él, el resto de información relevante que proporcionaba ese texto. Éste es también el procedimiento más adecuado a seguir en la realización de un examen, tanto oral como escrito.

Estimular y motivar adecuadamente

La motivación quizá sea uno de los factores que más directamente inciden en el éxito escolar. Sin motivación el niño no da todo lo que puede dar de sí, independientemente de sus capacidades. El estímulo de los padres es un elemento clave para asegurar y mantener un alto nivel de motivación y una buena predisposición hacia el estudio. Para ello, es importante atender a los siguientes aspectos:

Los resultados obtenidos y las recompensas ofrecidas. Es conveniente recompensar de alguna manera los esfuerzos realizados por el hijo, principalmente con alabanzas y mensajes positivos y nunca de forma gratuita, para evitar que pierdan su valor de refuerzo. Las recompensas, a medida que avanza la edad del niño, no deben asociarse siempre a la consecución de algo material tangible.

El interés de los padres en el aprendizaje. Los hijos están más motivados si los padres se interesan por los temas que están estudiando y no sólo por los resultados del rendimiento escolar.

El propio estado físico y emocional. El cansancio, la ansiedad y los problemas personales influyen negativamente en la concentración y motivación. Es necesario que los padres conozcan en qué situación se encuentra el niño.

Fomentar la lectura

Mediante la lectura se tiene acceso a un caudal de conocimientos y emociones. Fomentar la lectura desde edades tempranas favorece el aprendizaje escolar del niño. Es importante comprobar que el material de lectura es el adecuado para su edad y sus gustos y que entiende lo que lee, pues la dificultad en la lectura y la comprensión es uno de los principales problemas de aprendizaje y de fracaso escolar.

Si en casa se respira un clima de respeto hacia el estudio es más fácil que el hijo se sienta motivado a disfrutar de ese mundo. No es posible insistir en que estudie si, por otro lado, escucha comentarios como: que “estudiar está muy bien, pero lo realmente útil es trabajar”; “ Ni modo hijo, hay que ponerse a estudiar”; ó “ Si te sigues portando mal te pondrás a estudiar toda la tarde”  Hablar de la finalidad de la educación sirve para que entienda lo útil que es hacerlo, tanto para su futuro profesional como para su crecimiento personal.

La capacidad intelectual no puede llegar a suplir la constancia y el hábito de trabajo que requiere cualquier aprendizaje, sobre todo el escolar.

Con lo anterior se puede entender la importancia que los padres tienen en el aprendizaje escolar de los hijos: si embargo, la meta es lograr que los niños estudien de manera independiente. La ayuda de los padres es sólo un entrenamiento que debe ir desapareciendo cuando el niño logre adquirir el hábito de trabajo y estudio que requiere para salir adelante en su actividad escolar.

 

DISCIPLINA EN EL HOGAR

diciplinaHogarPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera 

El manejo de la disciplina en el hogar durante las etapas tempranas de la vida constituye un factor importante en el desarrollo de adultos capaces de asumir y respetar los límites y normas que a lo largo de su vida tengan que cumplir. Además les permitirá adaptarse funcionalmente a la realidad y a cada una de las situaciones a las que tengan que enfrentarse y ser justos en las acciones que realicen.

En principio, lo fundamental al hablar de disciplina, es tomar en cuenta que su significado no debe usarse como sinónimo de reprimenda, castigo, gritos, maltratos… sino como un proceso a través del cual se enseña a los seres humanos a respetar… a entender las consecuencias de los actos… a dar y a recibir… y, por supuesto a adaptarse a una realidad que impone ciertos límites. Es importante recordar que ningún comportamiento del hijo merece el maltrato, ni físico, ni verbal. Conviene conversar con los hijos y explicarles brevemente el porqué de las cosas que pueden y no hacer… tomando en cuenta por supuesto la edad del niño y su nivel comprensivo. Así aprenderá a resolver sus problemas dialogando y llegando a un acuerdo.

Por otra parte, la violencia sólo trae más violencia y la percepción de que ésta es la mejor e incluso la única manera de solucionar los problemas; además con ella se pierde el respeto hacia los padres y se genera el miedo como sentimiento prevaleciente en la relación.

Para llevar a cabo un método disciplinario hay que tomar en cuenta además, que es fundamental que ambos padres o representantes de cada niño estén de acuerdo con las normas a señalar y la forma de hacerlo, para que no existan confusiones y el niño no perciba incongruencias entre los límites que coloca un padre con respecto al otro, evitando así que se establezcan alianzas inadecuadas. Dentro de este punto es importante considerar que si en algún momento uno de los padres no está de acuerdo con el otro en relación al manejo de la disciplina en el hogar, deberán conversarlo de manera íntima, sin desautorizarse delante del niño, ni involucrarlo en alguna discusión que surja de esta situación.

En el desarrollo de este proceso disciplinario se verán en la necesidad de señalar muchas veces lo que el niño no puede hacer, por lo que él tenderá a percibir que vive en medio de muchos «NO»: «No puedes hacer eso», «No toques aquello» … y se sentirá limitado. Por esto es necesario tomar en cuenta que los niños, como parte de su naturaleza, tendrán curiosidad y necesidad de moverse libremente y es importante comprender que ellos requieren de un espacio donde poder jugar… para estar solos o para compartir con otros niños… un espacio donde puedan tener libertad de movimiento y de explorar su ambiente, para que les sea posible reconocer cuáles son las acciones que sí pueden realizar y dónde.

Cuando su hijo se encuentre abordando al año y medio de vida aproximadamente, seguramente se tendrá que desarrollar aún más la paciencia, para poder guiar su actuación sin desesperarse, puesto que ya para esta edad el niño ha adquirido la autonomía necesaria para observar, tocar, sentir por sí solo todo lo que le rodea. Por ello es recomendable hacer algunas adaptaciones al ambiente para prevenir accidentes, como por ejemplo: tapar los tomacorrientes, evitar el acceso a la cocina a través de alguna especie de rejilla, sacar de su alcance objetos que puedan ser peligrosos, entre otras medidas.

Cuando su hijo se encuentre realizando alguna acción que considere negativa, explíquele brevemente las consecuencias de lo que está haciendo y por qué debe dejar de hacerlo y luego distraiga su atención mostrándole otra actividad que sí puede hacer. Recuerde reforzar positivamente, con expresiones afectivas cada esfuerzo que realice el niño por apegarse a las normas.

Del mismo modo, los niños necesitan actividades, además de las escolares, que les permitan invertir su tiempo y desarrollarse en otras áreas: culturales, deportivas, sociales, artísticas…, según sus intereses y habilidades, ya que por lo general ellos tenderán a ocupar parte de su tiempo libre en otras cosas que los entretengan y muchas de estas acciones pueden parecer «travesuras». Es recomendable entonces que sus hijos puedan ingresar a algún tipo de estas actividades donde puedan explorar su ambiente con libertad y desarrollar sus potencialidades. Asimismo es sumamente importante que tengan un espacio de tiempo para compartir con sus padres, para conversar o jugar con ellos, no importa la cantidad de ese tiempo, sino la calidad de ese momento que decidan estar juntos.

ERRORES COMUNES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

unnamedPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

La autoestima se refiere a la imagen que cada uno tiene de sí mismo. Con base en ella se va desarrollando la personalidad y se actúa de acuerdo a lo que piensa que es.

Aún cuando todos los padres deseamos que nuestros hijos tengan una gran autoestima, muchas veces sin darnos cuenta, los lastimamos e influimos en la construcción de una auto imagen negativa de sí mismos. He aquí algunos ejemplos de esto:

1. Decirles que son malos. Los niños que creen que son malos cuando se han comportado mal. Si eso es frecuente empiezan a convencerse de que su valor como personas se basa en esos juicios. Un niño que derrame la leche en la mesa, y a quien se le diga: “Eres un niño malo; esta semana es la cuarta vez que cometes una torpeza”, en seguida interiorizará esta afirmación: “Cuando soy torpe, soy una mala persona”. O en el mejor de los casos irá pensando que es torpe por naturaleza.

2. Sorprender constantemente a los niños haciendo algo mal. Esta forma de asumir el papel de padre se basa en buscar las cosas que los niños hacen mal y recordarles todo el tiempo ese comportamiento. Reforzar constantemente los comportamientos negativos es una manera segura de construir una pobre autoestima.

3. Dar a los chiquillos apodos que contribuyan a deteriorar su dignidad. Llamar a un niño Enano, Orejudo, Gordito, o nombrarlo de cualquier otro modo que no tienda a promover una imagen positiva de sí mismo, es una manera de disminuir la propia estima. Las connotaciones negativas de los apodos o de la manera en que nos dirigimos a los hijos llegan a incorporarse a su autorretrato. Las palabras, las frases y los apodos negativos son recuerdos duraderos que difícilmente es posible borrar de la imagen personal.

4. Considerar a los niños como aprendices de persona y no como seres humanos completos. Esta actitud se caracteriza por tratar a los niños como si siempre estuvieran preparándose para la vida; diciéndoles que algún día sabrán por qué se espera de ellos lo qué se le está pidiendo. Por ejemplo: “Cuando crezcas, comprenderás por qué siempre estoy diciéndote que hagas las cosas mejor” “Algún día, apreciarás lo que te estoy diciendo.” “Eres demasiado pequeño para saber por qué; simplemente, hazlo porque te lo digo yo.” “Cuando seas grande vas a entender”. Este tipo de mensajes hace que el niño piense que le falta algo, que está incompleto, y por lo tanto, sólo se verá a sí mismo como una persona parcial.

5. Criticar a tus hijos cuando cometen errores. Las críticas contribuyen a reducir la propia valoración. Cuantas más críticas reciba un niño, más probable es que evite probar las cosas que dieron lugar a esas críticas. Frases tales como “Nunca has sido muy bueno en atletismo”, o “Es la tercera vez que fallas en la práctica; creo que nunca aprenderás a ser responsable”, o “Ese vestido te hace ver gorda”, o “Tú  estás siempre renegando”,

Mejor ni lo intentes; esto no se te da”, son las herramientas que los niños usan para tallarse una pobre imagen de sí mismos. Hay muchas maneras de ayudar a motivar a un niño para que tenga un comportamiento  más adecuado y las críticas son tal vez la técnica menos útil y la más dañina que se puede encontrar.

6. Hablar por el hijo, en vez de dejarlo responder a su manera  Hablar en lugar de los hijos como si ellos fuesen incapaces de expresarse, contribuye a que duden de sí mismos y a que se sientan inseguros. También les enseña a confiar en que los demás hablen por ellos. Cuando se actúa así, se les transmite este mensaje silencioso: “Yo puedo decirlo mejor y con más precisión que tú, porque eres demasiado joven para saber cómo expresarte”.

7. Hablar de los hijos delante de ellos como si no estuvieran presentes. Este comportamiento les induce a considerarse como personas sin importancia, o peor todavía, como una parte más del mobiliario. “No sé lo que vamos a hacer con este niño; cada día se porta peor”.´  Mientras tanto, el niño está recibiendo un mensaje de sus padres, que él interioriza de la siguiente manera: “No puedo creerlo, hablar de mí con los demás como si yo ni siquiera estuviese presente ni contase para nada. Seguro no merezco respeto de parte de ellos ni soy importante”. Cuanta menos consideración se tenga por el hijo como ser humano total, importante y sensible, menos consideración tendrá él por sí mismo.

Estas actitudes que muchos padres asumen, muchas veces sin darse cuenta, contribuyen a que los hijos se formen una pobre autoestima y no aprendan a valorarse como personas. La buena noticia es que si cambiamos estas actitudes hacia nuestros hijos su autoestima comenzará a mejorar de manera inmediata.

UN MUNDO DE FANTASÍA

mundoFantasiaPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

Ser niño es poder ver en la luna seres que caminan sobre su superficie; poder saber qué colores tienen las joyas escondidas al final del arco iris; reír y llorar con las imágenes de un cuento y creer que los gnomos y las hadas existen.

Si los padres podemos dar un toque de positivismo a esta maravillosa imaginación, nuestros hijos podrán caminar hacia un mundo nuevo lleno de cosas que aún no hemos conocido. Una fantasía desarrollada ha sido la cualidad de los grandes de la historia. De esos que ha dejado pinturas, esculturas y que han creado teorías hoy utilizadas, a pesar de que todo estaba en contra. La imaginación ha sido también la base de los poetas, de los músicos y de los inventores. Todo lo que surge por vez primera al mundo ha sido producto de mentes que se han puesto alas y han volado por el universo rescatando ideas y bajándolas para hacerlas realidad.

La imaginación es parte del ser humano y los niños la tienen fresca. Es importante defender que permanezca en sus mentes a toda costa. De ella surgen maravillas. Es el grado superior de la mente capaz de dar forma sensible a las ideas y de donde más tarde podrán ser materializadas como una gran invención.

La imaginación se manifiesta en el juego de los niños y más tarde en el arte de los adultos; por eso es importante mantenerla. La burla, la severidad y el regaño de los adultos a los niños ante sus manifestaciones fantasiosas, hace que la imaginación se esconda como algo no adecuado. Por esa razón, muchas personas tienen grandes ideas que jamás salen a la luz; por vergüenza o por temor a ser criticados o burlados.

La fantasía salta de la imaginación del niño, luego de percibir cosas que existen en su realidad; con ella, el niño inventa y modifica su entorno, tal como lo hizo Leonardo da Vinci que diseñó una nave espacial mientras se ponía a  observar a los pájaros; o como Julio Verne que escribió aventuras de submarinos después de observar a los peces.

Los niños son capaces, por medio de su imaginación inagotable, de modificar y transformar la realidad en la que viven. Toda actividad de fantasía tiene su base en las experiencias que se tienen; es como una reproducción modificada de situaciones que viven; de acciones y situaciones observadas, sentidas u oídas en la naturaleza y en el mundo adulto. Una prueba de ello puede ser cuando un niño puede tenderse sobre el zacate del jardín de su casa y se imagina que las nubes son personajes del espacio o, cuando sentado dentro de  una caja cualquiera, puede imaginarse que es un pirata a bordo de una nave que se mece en alta mar, e inclusive mira hacia los lados ballenas y tiburones.

La fantasía no es un privilegio reservado sólo para los grandes personajes, sino que es una facultad humana que ocupa un primer lugar en la vida mental de los niños, quienes a través de ella van adquiriendo el conocimiento. No requiere de grandes cosas para echar a volar su imaginación; basta un pedazo de papel lustre azul y un trozo de popote pegado en la superficie para decir con seguridad que es un submarino que sólo muestra el periscopio. Así de sencillo.

La invitación es que se fomente la imaginación de los niños en casa. No dé todas las respuestas al principio y permítales encontrarlas; juegue, juegue mucho a “qué crees que pasaría si… , o “ cómo te imaginas un mundo sin…”, o bien tenga colecciones de diferentes objetos en alguna caja y pídales que hagan algo con ellas. La creatividad salta de la imaginación cuando se les coloca en un ambiente propicio. Cuando el niño les presente su obra, pregúntele qué es o pídale que lo describa. Muchas veces nos conformamos con ver un producto terminado y nos perdemos de cosas que ve o quiso significar el autor.

Tenga extremo cuidado en su actitud frente a la fantasía de su hijo. Si percibe desaprobación, sorpresa desagradable o burla, dejará de echar a volar su imaginación y se perderá de la posibilidad de expresar lo que en su interior se presenta. De esa manera se quedarán tesoros enterrados.

Además, se ha dicho que el primer paso para que las cosas existan es la idea surgida de la imaginación; se ha afirmado que si es capaz de imaginarlo, entonces se tendrá capacidad de crearlo materialmente. Dejemos que lleguen a nosotros nuevas creaciones de quienes tienen su mente fresca y aprovechemos la oportunidad de rescatar esa maravillosa habilidad de hacer un mundo mejor empezando en la imaginación.

 

 

EDUCAR CON EL EJEMPLO

educaEjemploPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

Todos tenemos en nuestra memoria grandes recuerdos sobre las enseñanzas que nuestros padres nos dieron cuando éramos niños y también cuando ya no lo éramos tanto. Cuando las recordamos, nos damos cuenta que muchas de esas lecciones no se limitaron a “buenas palabras”, sino que sobre todo fueron lecciones que nos transmitieron por medio del ejemplo.

Un hijo es como una esponja que absorbe todo lo que ve, lo que oye y lo que intuye de sus padres: la sinceridad, la entrega, el servicio o la desgana, el desinterés, entre otros. Por ejemplo, un padre puede enseñarle a su hijo cómo debe comportarse con la madre en la manera con la que él mismo se dirige hacia ella. Frases como: » La vecina es insoportable, ¡vaya que existe gente desagradable!», “Si llama por teléfono la señora tal, que me cae tan mal, dile que no estoy en casa…”, y otras más, pueden influir en los criterios de los niños, tanto o más que una lección de moral. Estos simples actos son tan efectivos como si los padres se preocuparan intensamente por enseñar ciertos comportamientos. No hay que olvidar que es “toda la persona” del papá o de la mamá la que educa a “toda la persona” del hijo: los modales, la limpieza, la forma de hablar, la conducta, el humor, los valores, las actitudes, entre otros.

La forma en que los hijos reaccionan ante las situaciones es a menudo un reflejo de la forma en que han visto actuar a sus padres en circunstancias parecidas. El comportamiento de los padres es una lección permanente para los hijos. Muchas veces el tipo de educación que deseamos tengan nuestros hijos  no llega a feliz término porque los padres son los primeros que no vivimos lo que les estamos diciendo que se vive.

En definitiva, educar es ser ejemplo permanente de autenticidad, amor, sencillez y coherencia. Los padres que están de común acuerdo en normas claras y precisas y que actúan con base en ellas, están modelando formas de vida. Los niños actuarán de acuerdo a ellas, sin mucha necesidad de estarlo recordando en forma verbal.

Un texto que ofrece Marcela García Frausto puede ilustrar lo que se está comentando:

Cuando creías que yo no estaba viendo…te escuché hacer una oración, y supe que hay un Dios al que siempre puedo acudir y aprendí a confiar en Él.  Cuando creías que yo no estaba viendo….te sentí darme el beso de las buenas noches y me sentí amado y protegido. Cuando creías que yo no estaba viendo…. te vi hacer mi postre favorito y aprendí que las cosas pequeñas son las que hacen la vida especial.  Cuando creías que yo no estaba viendo…vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, pero que está bien llorar.  Cuando creías que yo no estaba viendo…te vi preparar un plato de comida y llevarlo a un amigo enfermo y aprendí que todos debemos cuidar unos de otros. Cuando creías que yo no estaba viendo…te vi colgar mi primer dibujo en la heladera y supe que yo era importante para ti. Cuando creías que yo no estaba viendo…te vi dar de tu tiempo y de tu dinero para ayudar a la gente que no tenía nada, y aprendí que los que tienen deben de ayudar a los que no tienen. Cuando creías que yo no estaba viendo…te vi cuidar nuestra casa y de nosotros y aprendí que debemos cuidar lo que tenemos. Cuando creías que yo no estaba viendo… aprendí de ti las lecciones de la vida que necesitaba: cómo ser una persona buena. Te miré y quise decirte: gracias por todas las cosas que vi cuando creías que yo no te estaba viendo.

De manera definitiva, los hijos aprenden mucho más de las acciones que observan en sus padres que de las palabras o sermones que reciben con frecuencia de ellos. Son muy hábiles para observar cuándo lo que se les recomienda hacer son sólo palabras…y esas pronto quedan en el olvido, porque educar es fundamentalmente, comunicar a través del ejemplo, trasmitir actitudes y comportamientos. No olvidemos nunca que somos  quienes modelamos a nuestros hijos cómo se debe vivir.

LOS EFECTOS DEL CASTIGO FÍSICO

castigoFisicoPor Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

 

En muchas ocasiones los padres, ante la desesperación de no saber qué hacer con los hijos; ante el estrés que  producen las diferentes actividades del día; o bien, al dejarse llevar por la reacción sin pensar antes, llegan a castigar físicamente a sus hijos. El castigo físico hace daño no sólo a los niños que son agredidos, sino también al que castiga golpeando y a la sociedad en forma general. Los efectos de una educación basada en la sanción física son visibles a los ojos de todos.

En los niños:

Paraliza la iniciativa del niño, bloqueando su comportamiento y limitando su capacidad para resolver problemas;evita que el niño alcance la  autonomía; ofrece la idea de que una actitud violenta es un modo válido para resolver conflictos; daña su autoestima; genera sensación de minusvalía; y promueve expectativas negativas respecto a sí mismo. Todo ello les enseña a ser víctimas.

De manera equivocada, muchos creen que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren y «les prepara mejor para la vida” pero se sabe que no sólo no les hace más fuertes, sino más propensos a convertirse repetidamente en víctimas. Interfiere en sus procesos de aprendizaje, y por lo tanto en el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad. Se aprende a no razonar. Además, al excluir el diálogo y la reflexión, se dificulta el desarrollo de la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan.

Por otra parte, el recibir un castigo físico genera una sensación de soledad, tristeza y abandono. Las víctimas incorporan a su forma de ver la vida, una visión negativa de los demás y de la sociedad, como un lugar amenazante. También el castigo físico  crea un obstáculo, un impedimento en la comunicación entre padres e hijos. Se dañan los vínculos emocionales creados entre ambos. Les hace sentir rabia, rencor y ganas de alejarse de casa. Además, engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas y los niños así tratados pueden presentar dificultades para integrarse socialmente, es decir, para hacer amigos y jugar con los demás niños. Ellos no aprenden a cooperar con las figuras de autoridad, sino a someterse a las normas o a transgredirlas.

Por otra parte, es muy importante considerar que el castigo físico, además del daño emocional que ocasiona, a veces lleva a sufrir daños físicos irremediables. Cuando alguien golpea se le puede «ir la mano» y provocar más daño del que esperaba.

En los padres:

El castigo físico puede producir ansiedad y sentimiento de culpa, incluso cuando se considera correcta la aplicación de este tipo de castigo. Por otra parte la violencia se expande. El empleo del castigo físico aumenta la probabilidad de que los padres muestren comportamientos violentos en el futuro en otros contextos con mayor frecuencia y más intensidad. Asimismo, impide la comunicación con los hijos y deteriora las relaciones familiares
Cuando los adultos usan el castigo físico porque carecen de recursos alternativos, aparece una necesidad de justificación ante sí mismo y ante la sociedad. Además, al malestar por los efectos de castigo físico en los niños  se suma la incomodidad de una posición incoherente o no fundamentada.

En la sociedad:

La aplicación del castigo físico aumenta y legitima ante las nuevas generaciones el uso de la violencia en la sociedad. Genera una doble moral en la que se considera que a los adultos no se les puede agredir, pero a los niños sí. Puede deteriorar los lazos familiares, rompiendo la comunicación entre sus miembros, e impidiendo que la familia se integre en la sociedad debido al contraste con la democracia. Dificulta la protección de la infancia ya que ante estas prácticas, la sociedad «abandona» e ignora el derecho de protección de los niños y niñas. Finalmente, así sólo se educan ciudadanos sumisos, condicionados a ser siempre víctimas.

Juan Carlos Carmona afirma que:

Si un niño vive con hostilidad, aprende a pelear.
Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser tímido.
Si un niño vive avergonzado, aprende a sentirse culpable.
Si un niño vive en la crítica, aprende a condenar.
Si un niño vive en la tolerancia, aprende a ser paciente.
Si un niño vive estimulado, aprende a tener confianza.
Si un niño vive con equidad, aprende a ser justo.
Si un niño vive en seguridad, aprende a tener fe.
Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse a sí mismo.
Si un niño vive con aceptación y amistad, ¡aprende a encontrar el amor en el mundo!

 

 

VALORES DÍA CON DÍA

valores-02Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

Se habla mucho de los valores en la sociedad. Éstos tienen muchos significados, y la utilidad de ellos es que al vivirlos se tornan en  cualidades positivas para convivir con los demás. Hablar de valores es hablar de algo intangible que no podemos ver ni tocar. Son cualidades que se aprenden y se llevan a cabo con buena voluntad. Existen valores universales como lo son el amor, la confianza, el respeto, la amistad, la comprensión, la generosidad, la colaboración, la lealtad, y muchos más que dan sentido a la vida. Para inculcarlos en los hijos se hace necesario analizarlos, reflexionar sobre ellos y seleccionar cuáles se van a trabajar en casa.

El tiempo para dar las primeras lecciones sobre estos conceptos, es recomendable hacerlo desde edad muy temprana. Enseñar sobre el amor a los demás puede hacerse mostrando la importancia de que den cariños y los reciba de los demás miembros de la familia; sobre el respeto, teniendo cuidado de los juguetes de sus amigos; sobre el compartir, al prestar sus juguetes a sus compañeros de juego.

En los juegos se aprenden los valores, por ejemplo con una casita pueden crearse  situaciones semejantes a la vida real y  creando los diferentes personajes de la familia se les puede enseñar sobre cómo debe ser la convivencia en el hogar. Aún desde muy pequeños, este juego sirve porque poco a poco van interiorizando los roles de los diferentes papeles que se dan en la familia.

Las actitudes de los padres frente a la vida son los mejores modelos de enseñanza de valores. Si el padre se muestra confiado en sus logros y da reconocimiento a quien lo merece, el niño aprenderá que esa es una forma de comportarse en el mundo. Si el niño se siente respetado y ve cómo se respeta a los demás, sabrá que el respeto es algo importante y vivir de acuerdo a normas respetuosas es conveniente y sano. Si el niño ve que sus padres saben sacar provecho de los errores y en lugar de desesperarse buscan aprendizaje en las situaciones, el día de mañana hará lo mismo.

Los niños son imitadores por naturaleza. Lo que quiera que su hijo sea y el comportamiento que desee que él tenga en un futuro, es precisamente lo que ahora usted vive y él capta. No es difícil saber cómo va a ser nuestro hijo el día de mañana. Basta con analizarnos a nosotros mismos y la forma que hemos decidido adoptar para nuestra vida. El niño lo repetirá en mayor o menor grado en su edad adulta.

Los juguetes tienen un papel muy importante en la enseñanza de los valores. Aquellos que permiten paz y convivencia enseñarán paz y convivencia. Si elegimos juguetes para hacer violencia, el niño aprenderá seguramente a hacerla. Elegir los juguetes es determinante para saber cuáles valores se sembrarán en los niños. Aquellos que traen personajes, habrá que analizarlos y buscar qué mensaje lleva el tipo de vida que han determinado para cada uno de ellos. Si son mensajeros de paz o rescate eso aprenderán. Si son violentos, se sembrará en los niños, a través de ellos una semilla de violencia que tarde o temprano saldrá a relucir en sus vidas.

Enseñar valores no es sentarse con un libro y dedicar tiempo para leerles lo que dice en sus páginas; enseñar valores no es inventar algo que sería maravilloso de vivir; enseñar valores es vivir y clarificar los motivos por los que se actúa; es estar conscientes de que los niños aprenden a través de modelos; saber que jugando se pueden crear situaciones en donde los niños podrán aprender y más tarde podrán constatar cuando la vida se encargue de presentarlas reales.

Enseñar valores es vivir de acuerdo a ellos y permitir que el niño observe y aprenda de lo que se vive  en el ambiente en el que le toca crecer.

LA FAMILIA

Familia-01Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

El ambiente familiar influye de manera decisiva en la personalidad. Las relaciones que se dan entre los miembros de un hogar determinan los valores, los afectos, las actitudes y los modos de ser de un niño. Todo ello lo va asimilando desde  su nacimiento. La vida en familia es un eficiente medio educativo al que se debe dedicar tiempo y esfuerzo. La escuela complementará la función educadora pero en ningún momento puede sustituir a los padres y demás miembros de la familia. El ambiente familiar se da como una consecuencia de las aportaciones que ofrecen todos y cada uno de los miembros que forman la familia. Es dentro de ella donde se forman las bases del comportamiento humano.

Para que  la influencia familiar sea adecuada es fundamental que los siguientes elementos tengan una presencia importante y que puedan disfrutar de un espacio suficiente:

Amor. En ningún momento se duda que los padres aman entrañablemente a sus hijos, pero las manifestaciones de ese cariño a veces no son suficientemente claras como para que el niño se sienta seguro de ser amado. Por eso, además de decirle al niño que se le ama, es vital que sienta demostraciones de que es aceptado, que a los demás miembros les gusta así, tal como es; que se desea su felicidad; que perciba que es importante y digno de atención en lo que hace, lo que le gusta y lo que desea. Además de que existe dedicación y tiempo especial para irle formando para la vida.

Un niño necesita sentirse aceptado, amado, apreciado y atendido. Cuatro A’s que acompañan a la quinta que es la del Amor.

Autoridad. Ésta es importante para que el hijo se sienta seguro de ser guiado por alguien que sabe a dónde va. La autoridad participativa, que es la que ejercen en el mismo rumbo ambos padres, se debe considerar como un derecho que contiene una enorme obligación. Dar órdenes y decir por dónde se debe caminar, implica  saber hacer las cosas que se ordenan, demostrar que se saben hacer y modelar cómo hacerlas.

La autoridad que debe ejercerse en estos tiempos no es como la que los padres de antaño practicaban. Ahora una orden debe ir acompañada de razones y de una guía para seguirla. Además, es muy importante que si son dos las personas que ejercen la autoridad familiar, se mantengan unificados en un mismo criterio. De lo contrario, se formarán bandos y un terrible juego de división familiar.

Servicio. Hay una sabia frase que dice que “quien no vive para servir no sirve  para vivir”. Los hijos aprenden dentro del seno familiar lo que es el servir a los demás. Inician su conocimiento de ello dándose cuenta cómo sus padres hacen un servicio a los hijos en su educación y ellos deberán repetir esta actitud de dar a los demás entre hermanos y como colaboración a sus padres.

Trato positivo. El niño aprende a ver el mundo a través del cristal con que se le muestra. Si vive en un ambiente de crítica constante, él aprenderá a criticar su entorno; si se desarrolla en un lugar en donde se dan quejas por todo y no se asume responsabilidad para solucionar de lo que se quejan, el día de mañana hará lo mismo. En cambio, si el niño escucha que los padres siempre buscan la parte positiva de todo; si se dan cuenta que en todo existe algo que aprender; si perciben un ambiente de positivismo, esta forma de ver las cosas será reproducida en forma inevitable.

El trato que los hijos reciben de sus padres es el mismo que ellos proveerán en el futuro a los que le rodean. Por lo general un niño problema es descendiente de padres problemáticos. Con esto no se quiere decir que si los adultos son sanos y no se manifiestan con un negativismo acentuado, sus hijos tienen garantizado un comportamiento adecuado. Hay que recordar que existen muchas circunstancias que influyen en la formación de un pequeño, pero al menos se habrá eliminado la posibilidad de que sea una reproducción de lo vivido.

Convivencia. Es esta una condición  que determina el logro de un buen ambiente familiar. El que existan espacios de tiempo suficiente para compartir con los hijos y con la pareja, asegura en gran parte la higiene mental familiar. El tener convivencia y un lugar espacial en la familia es una necesidad básica; tan importante como respirar y alimentarse. La convivencia es el oxígeno y el alimento de la familia. Esta es una condición que muchas veces no es fácil de lograr. El mundo moderno cada vez ocupa más espacios y elimina aquellos que se pueden compartir en familia; sin embargo debe programarse como un asunto de vital importancia el tener estos tiempos libres en los que los miembros de la familia puedan conversar, divertirse juntos o analizar alguna situación. No es necesario que sea demasiado el tiempo, pero sí que exista como algo constante, determinado e importante en la familia. Puede ser en los tiempos de comidas, en momentos para ver juntos algún buen programa, en salir juntos a pasear al parque, en el rato de lectura de algún cuento al ir a dormir, etc. El caso es “estar” con los hijos al menos unos minutos seguros al día.

Cubrir estos cinco requisitos para un buen ambiente familiar ofrecerá enormes beneficios: conocimiento de sí mismo, construcción de la imagen personal, autovaloración, aceptación y autoestima, para todos los miembros de la familia. Todo ello constituye las bases de la personalidad, que es precisamente en lo que consiste la función educadora dentro del hogar.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DEL NIÑO

inteligenciaEmcional-01Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera

     Durante mucho tiempo se ha considerado que una de las principales características de la gente de éxito es una elevada capacidad intelectual; sin embargo, esta es una creencia que en muchas ocasiones no corresponde con la realidad. Si recordamos nuestros años de infancia podremos ubicar aquellos amiguitos que tenían una facilidad asombrosa para entender los conceptos y que sus calificaciones eran sobresalientes. Sin embargo no todos ellos han llegado a ser destacados y sobre todo nos damos cuenta que muchos de ellos no son felices.

            En la última década del siglo recién terminado se ha empezado a hablar mucho de la Inteligencia Emocional. Los autores de esta teoría, afirman que una de las principales características de las personas con éxito es su habilidad para manejar las emociones en forma adecuada. Esto es, personas con capacidad para reconocer, evaluar y expresar sus propias emociones y las de los demás.

        Por lo general, los padres nos preocupamos por el desarrollo físico e intelectual de nuestros pequeños, pero ahora se sabe que el que se refiere a la parte emocional es tan necesario como los anteriores aspectos y por lo tanto es importante estimularles en ambos aspectos.

           ¿Qué debe hacerse para estimular el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños? Como siempre, a los padres corresponde fincar los cimentos de la formación del niño y pueden favorecer el desarrollo de las habilidades emocionales en su hijo.

A continuación se ofrecerán algunas formas eficaces para ello

Ayudarlo a reconocer sus emociones.

A pesar de ser adultos, en ocasiones no se tiene la facilidad para diferenciar entre las diversas emociones. Generalmente se habla únicamente de dos sensaciones: estar bien o estar mal. Se dice que se siente mal una persona cuando se está enojado, triste o frustrado, y son experiencias muy diferentes. Además, algunas emociones son consideradas como “malas” y en lugar de tratarlas, se prefiere esconderlas o ignorarlas, o bien, se juzgan tan severamente que el niño se siente verdaderamente “malo” por sentirse de esa manera.

Para desarrollar la Inteligencia emocional es indispensable empezar por reconocer las propias emociones; diferenciar unas de otras y hablar de ellas de manera abierta; dar el nombre que corresponde a cada una de ellas es muy importante. Para poder manejarlas es indispensable primero conocerlas y aceptarlas.  Si el niño se muestra enojado, hay que aceptar su enojo y decirle : “estás muy enojado” .De esta forma podrá identificar qué sucede en él cuando está enojado y podrá expresar que lo está cuando eso suceda. Aprenderá a conocerse mejor y a saber qué situaciones le enojan y ese conocimiento de sí mismo le ayudará a después controlar o modificar sus expresiones sin dañarse o dañar a quienes le rodean.

Enséñele a tomar decisiones.

Es esta una forma muy efectiva para que el niño se vuelva responsable de sí mismo, aprenda a elegir y adquirir seguridad. En la vida cotidiana se presentan muchas situaciones en las cuales los niños pueden elegir o en las cuales se toma en cuenta su opinión, como a dónde ir un fin de semana, qué comer al día siguiente, qué parque desean visitar, qué ropa prefiere usar, etc.

Pregunte a su hijo sobre sus sentimientos.

El niño, igual que todos los adultos experimentan diferentes sentimientos. Tanto cuando se manifiesta alegre, como cuando está triste o enojado, o bien, cuando ha cometido algún error, es importante que se le pregunte cómo se siente y pueda expresarlo. De manera especial, cuando el niño ha obrado de manera inadecuada, es de mucha utilidad que se le pregunte sobre sus sentimientos y también que es lo que ha aprendido en la situación. Muchas personas piensan que esto es algo que no pueden responder. La invitación es que lo hagan y seguro se sorprenderán de las respuestas. Los niños tienen una gran facilidad para expresar sus sentimientos y discernir sobre lo que aprenden.

Dele valor a los sentimientos de su hijo.

Si el niño expresa que está enojado, no hay que tratar de convencerlo que no debe estarlo. Acepte que lo está. Los sentimientos no son buenos o malos, lo que es calificable de esa manera es la forma como se expresan o bien, lo que se lleva a la acción movido por ellos. Si el niño no conoce y no aprende a aceptar sus sentimientos, no podrá aprender tampoco a manejarlos.

Ayude a que su hijo aprenda que puede manejar sus sentimientos.

Cuando el hijo se exprese molesto, acepte que lo está y pregúntele qué le ayudaría a dejar de estarlo. Esto le colocará las bases para resolver sus propios problemas. Hacer esto es de una gran ayuda para que el niño cobre seguridad en su persona, pero recuerde que no sólo son las palabras las que enseñan, sino que los hechos tienen una fuerza superior. Si el hijo observa cómo sus padres saben expresar sus sentimientos, ellos por imitación aprenderán a hacerlo; si se dan cuenta que sus padres saben aceptar sus errores, lo harán de la misma manera; si viven en un ambiente en donde se dan diferentes nombres a los diferentes sentimientos, no sólo sabrán distinguirlos sino que su vocabulario se verá enriquecido.

Puede ser que muchos no se convenzan de que la inteligencia emocional es igualmente importante que la intelectual. En tanto se deciden en saber cuál es la más importante y cuál influye sobre la otra, es conveniente enfocar esfuerzos similares tanto para una como para la otra. Si tenemos un cuerpo tendemos a desarrollarlo; si sabemos que la mente es importante se dedican esfuerzos para hacerlo con ella; las emociones existen en el niño, por ello también es muy importante ofrecerles tiempo y dedicación.

 

LOS NIÑOS Y EL DEPORTE

deporte-01Por Dra. Patricia García Mora

Terapeuta Familiar en Supera 

Indudable es que todos los niños aprenden a caminar, correr y saltar. Esto se les da por naturaleza, sin embargo si los padres propician la actividad física a los niños desde pequeños, su caminar será con mayor gracia y de manera más adecuada; su correr podrá alcanzar mayor velocidad y sus saltos serán más coordinados y alcanzarán mayor altura. Todo esto a los niños les encanta. Un poco de motivación, material  o equipo adecuado y entrenamiento son suficientes para que el niño tenga mayores oportunidades de desarrollo en su vida, además de enormes beneficios para su salud.

Los padres que deseen dar esta oportunidad de practicar un deporte a sus hijos, deben proponérselo desde que éstos son pequeños. Quienes no practican algún deporte o disciplina física desde tempran