NIÑOS BRILLANTES Y ABURRIDOS

NIÑOS BRILLANTES Y ABURRIDOS

Por Dra. Patricia García Mora 

Terapeuta Familiar en Supera

NIÑOS BRILLANTES Y ABURRIDOSAlgunas veces, los niños tienen un intelecto brillante y fértil; para ellos algunas actividades de la vida se tornan aburridas y lentas.

Se aburren cuando se ven forzados a trabajar en el mismo nivel que los demás niños de la clase. Un niño con capacidad destacada puede volverse un problema para padres y maestros. No les interesan las cosas porque no les causan reto alguno.

Algunos sistemas escolares reconocen este problema y lo tratan con cierto éxito. Los padres que piensan que sus hijos corresponden a una categoría especial, arreglan por lo común que el niño se someta a pruebas psicológicas administradas por el psicólogo de la escuela o un profesional clínico. Consideran que sus hijos pertenecen a este tipo de categoría especial y tienden a acudir a la guía del consejero escolar. A veces, por no encontrar las respuestas adecuadas se piensa en cambiar al niño de escuela, lo cual no muchas veces  es práctico.

Cuando este sea el caso, hay varias cosas que !os padres pueden hacer para ayudar al niño inteligente, pero aburrido. Pueden alentarlo para que lea un poco más sus propios libros, pero también para que se mantenga informado de lo que sucede en la clase. Los padres pueden sugerir algunas formas de que el niño enriquezca el material regular de la clase pensando en cierto material periférico que le interese. Puede alentarse a estos niños a cubrir el área en cuestión más profundamente que los demás. Estos niños son poderosos auxiliares de los maestros.

Este  enfoque puede también utilizarse en otras materias. Debe  estimularse al niño para que se mantenga en el nivel de lo que sucede en su clase,  para que no se retrase ni cause problemas. Es importante pedirle su ayuda pero no hacerlo sobresalir sobre sus compañeros como un niño más dotado que los demás porque se dañarán sus relaciones interpersonales.

Algo que se puede hacer con el niño inteligente, pero aburrido, es ponerlo en la situación escolar que pueda satisfacer mejor sus necesidades individuales: es decir, en clases pequeñas, donde se le proporcione atención individual. Si esto no es posible, hay que enseñarle a utilizar el programa escolar del que dispone como punto de partida, al que puede añadir cualquier tipo de detalles interesantes. Solamente hay una cosa que cuidar. No debe perder el paso de lo que sucede en la clase. Esto adquiere gran importancia en los años superiores. Con mucha frecuencia, los niños inteligentes ven que es fácil, desempeñarse en forma eficiente a temprana edad.

No se necesita para el efecto de un estudio especial. La mayoría del trabajo escolar  comprende lectura básica, escritura y matemáticas. Tal vez el niño inteligente pudo haberse desempeñado eficientemente en estas áreas aún antes de ingresar en la escuela. Posiblemente aprendió a leer, a escribir e inclusive a resolver ciertos problemas sencillos de matemáticas. Sin embargo, en los grados superiores, se necesita cada vez más de ciertos conocimientos particulares. El niño inteligente no dispone de ninguna forma para adquirir estos conocimientos fuera de la lectura y el estudio de las materias que se le imparten. El problema no puede resolverse simplemente con inteligencia, sino que requiere ciertos conocimientos en concreto. Por ello es importante que los padres les provean de material y documentos en donde él pueda ir adquiriéndolos. Los maestros pueden hacer recomendaciones útiles para estos casos

Es importante, para padres y maestros de estos niños, mantener el nivel de su trabajo. Debe enseñárseles a ver lo que se les enseña en una forma más complicada y con un alcance más amplio del que es posible para los otros niños. Si el niño brillante se conduce así, se mantendrá en el nivel de lo que se le enseña pero, al mismo tiempo. lo elaborará en una forma que se adapte mejor a su inteligencia.

Puede enseñársele a relacionar lo que aprende en historia, por ejemplo, con lo que aprende de los eventos que suceden en el presente. Puede enseñársele a relacionar lo que aprende en matemáticas. con muchos problemas concretos de la vida, mientras que al mismo tiempo, puede estimulársele a comprender la naturaleza básicamente abstracta de las matemáticas. Este tipo de amplio pensamiento puede proporcionar experiencias agradables y muy satisfactorias.

El que un niño sea brillante no debe ser motivo para acelerarle en su crecimiento. Él debe cubrir la etapa de la vida que le corresponde; sin embargo requiere de un esfuerzo adicional, que consiste en hacerle más complicadas las cosas, de lo que por lo general se les plantean a otros niños de su misma edad.

La autoestima de estos niños es frágil, debido a que se sienten en un mundo demasiado fácil para ellos y no comprenden el por qué no les interesan las cosas que a los demás apasionan. Buscar el interés del niño brillante es de enorme importancia, ya que en ello podrá canalizar su gran capacidad y sentirse satisfecho.